Moody’s advierte por el riesgo cambiario que puede generar el crédito en dólares a empresas argentinas

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los depósitos en dólares ganaron participación dentro del sistema financiero argentino y abrieron espacio para una mayor intermediación.
  • La flexibilización permite ampliar el acceso al crédito en moneda extranjera para determinadas empresas que no poseen cobertura natural en dólares.
  • Moody’s advierte que una devaluación podría deteriorar la capacidad de pago de compañías endeudadas en dólares y generar mayores riesgos para los bancos.
  • Los sectores inmobiliario, construcción y automotor aparecen entre los principales beneficiarios potenciales del nuevo esquema.
  • Las entidades financieras mantienen elevados niveles de liquidez en dólares y probablemente conservarán una estrategia prudente hasta las elecciones de 2027.
  • Una mayor confianza en la estabilidad macroeconómica podría impulsar el ingreso de ahorros en dólares al sistema y profundizar el crédito privado.

La flexibilización de las condiciones para otorgar préstamos en dólares a empresas que no generan ingresos en esa moneda abrió una nueva etapa para el sistema financiero argentino, pero también encendió una señal de alerta por los riesgos que podría generar sobre la estabilidad bancaria. La calificadora Moody’s consideró que la medida puede favorecer una mayor intermediación de los depósitos en moneda extranjera, aunque advirtió que, si la expansión se sostiene en el tiempo, podría aumentar la exposición del sistema a eventuales crisis cambiarias.

El cambio regulatorio se produce en un contexto de fuerte crecimiento de los depósitos en dólares y de transformación del modelo de negocios de los bancos. Después de varios años en los que las entidades obtuvieron una parte significativa de sus resultados a partir de la inflación, las tasas elevadas y la tenencia de títulos públicos, el sector comenzó a orientarse nuevamente hacia el crédito al sector privado.

Ese proceso, sin embargo, enfrenta un escenario de moderación. La expansión de los préstamos que se registró durante 2024 y buena parte de 2025 perdió intensidad hacia fines del año pasado, mientras comenzaron a observarse señales de deterioro en algunos indicadores de calidad de los activos. El principal foco de preocupación se encuentra en las carteras minoristas no garantizadas, mientras que los préstamos destinados a empresas mantienen, por ahora, un comportamiento más sólido.

Para Moody’s, el nuevo esquema puede tener un efecto limitado en el corto plazo. La regulación establece un límite del 15% para la exposición correspondiente a este tipo de financiamiento, mientras que los bancos argentinos mantienen tradicionalmente importantes niveles de liquidez en dólares. Esa conducta responde, en buena medida, a la experiencia de períodos anteriores de incertidumbre económica y política, cuando los depositantes modificaron rápidamente sus decisiones de ahorro.

Los datos sobre depósitos muestran, al mismo tiempo, el potencial que existe para ampliar la intermediación financiera. Los depósitos en moneda extranjera representan actualmente cerca del 29% del total del sistema, una proporción que prácticamente duplicó la registrada en 2023. A mediados de agosto, los depósitos privados en dólares rondaban los 40.500 millones de dólares. Con el límite regulatorio vigente, la exposición máxima teórica se ubicaría en torno de los 6.100 millones, aunque la capacidad adicional efectiva de préstamos sería menor debido a los requisitos de liquidez y a los créditos que ya se encuentran otorgados.

El riesgo aparece cuando una empresa que obtiene sus ingresos principalmente en pesos asume una deuda denominada en dólares. Una depreciación significativa de la moneda puede incrementar de manera abrupta el peso de sus obligaciones y deteriorar su capacidad de pago. Para la calificadora, ese mecanismo constituye uno de los principales factores de vulnerabilidad que deberían observar los bancos si la nueva modalidad de financiamiento adquiere una dimensión considerable.

Los sectores inmobiliario, de la construcción y automotor aparecen entre los principales candidatos a beneficiarse de esta apertura, debido a que una parte importante de sus activos, inversiones y precios tiene vinculación con el dólar. Sin embargo, la exposición no desaparece porque exista una referencia cambiaria: muchas empresas continúan dependiendo de la evolución de sus ingresos en pesos y de las condiciones generales de la economía argentina.

En este escenario, la cercanía de las elecciones presidenciales de 2027 también podría influir sobre las decisiones de las entidades. La expectativa es que los bancos mantengan una posición prudente y preserven importantes colchones de liquidez hasta comprobar que el marco macroeconómico puede atravesar nuevos ciclos políticos sin episodios de fuerte inestabilidad.

La mayor utilización de los depósitos en dólares también representa una oportunidad. Si la confianza en la estabilidad económica se consolida, una porción creciente del ahorro que actualmente permanece fuera del sistema podría ingresar a los bancos. Eso permitiría ampliar la capacidad de financiamiento y profundizar la intermediación financiera.

El desafío será encontrar un equilibrio entre esa oportunidad y la necesidad de evitar que el crecimiento del crédito en moneda extranjera termine trasladando al sistema bancario los riesgos derivados de una eventual crisis cambiaria. Para Moody’s, el impacto inmediato sería acotado, pero la evolución de esta modalidad de préstamos será determinante para medir su verdadero efecto sobre la estabilidad financiera.

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