


¿Qué bancos ofrecen créditos hipotecarios y cuál es la tasa que cobran?
ECONOMÍA
Agencia de Noticias del Interior
La política de crédito hipotecario vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica argentina. El Gobierno pondrá en marcha este lunes la primera licitación de $200.000 millones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, destinados a fondear a los bancos para que otorguen nuevos préstamos hipotecarios UVA para primera vivienda.
El programa contempla un total de $2 billones, que serán colocados mediante diez subastas de $200.000 millones cada una. El objetivo es atacar uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el mercado hipotecario argentino: la dificultad de los bancos para conseguir fondeo de largo plazo que les permita prestar a las familias a plazos extensos.
La condición central impuesta por el Gobierno es clara: las entidades que reciban estos fondos deberán destinarlos a créditos para primera vivienda, con una tasa máxima de 7,5% anual más el ajuste UVA.
Los bancos ya comenzaron a moverse
La licitación todavía no se concretó, pero la competencia ya empezó.
Banco Macro anunció recientemente una tasa de 7,5% más UVA para sus clientes del Plan Sueldo Selecta, con préstamos a 20 años. La entidad también extendió esas condiciones a los hijos de sus clientes que cumplan con los requisitos.
Banco Credicoop redujo su tasa del 8% al 7,5% más UVA para quienes cobran sus haberes en la entidad y destinen el préstamo a la adquisición de una primera vivienda.
BBVA, por su parte, ya ofrecía desde marzo una tasa del 7,5% más UVA para clientes que acreditan sus salarios en el banco.
También Banco Ciudad se adelantó al nuevo escenario y estableció una tasa del 7,5% más UVA para primera vivienda, con un plazo de hasta 25 años. Para segunda vivienda, la tasa asciende al 9,5%.
Otros bancos importantes, como Santander, Galicia y Supervielle, también manifestaron interés en participar de las licitaciones del FGS. En esos casos, resta conocer cómo trasladarán el nuevo fondeo a sus líneas hipotecarias.
La lógica es bastante sencilla: si el Estado consigue generar una oferta significativa de préstamos a UVA + 7,5%, mantener tasas superiores será cada vez más difícil para las entidades que quieran competir por los clientes.
Cómo funcionará la licitación
La operación estará estructurada mediante plazos fijos ajustables por UVA que el FGS colocará en los bancos.
La primera licitación será por $200.000 millones. Está previsto que cada entidad pueda recibir como mínimo $1.000 millones y como máximo $40.000 millones.
Los bancos competirán ofreciendo la tasa que pagarán por esos fondos. La licitación tendrá dos tramos: uno a un año, con una tasa mínima de 2,5% más UVA, y otro a cinco años, con un piso de 4,5% más UVA.
Una vez obtenido el fondeo, las entidades tendrán 120 días corridos para transformarlo en préstamos hipotecarios bajo las condiciones establecidas por el programa. Si no cumplen, ANSES podrá exigir la devolución de los fondos y excluir al banco de futuras licitaciones.
Hasta 150.000 UVA
Los nuevos créditos tendrán además determinadas condiciones.
El monto máximo será de 150.000 UVA, equivalente actualmente a algo más de US$200.000, mientras que el plazo mínimo será de 15 años.
El dinero podrá utilizarse para comprar, construir, ampliar o refaccionar una primera vivienda.
El Gobierno estima que el programa podría generar entre 17.000 y 18.000 nuevas operaciones hipotecarias, una cifra que, de concretarse, tendría un impacto relevante sobre un mercado que todavía está lejos de los niveles que supo alcanzar años atrás.
El propio Ministerio de Economía señaló que el crédito hipotecario argentino todavía representa una proporción muy baja del producto: alrededor del 2% del PIB, frente al 27% de Chile y cerca del 50% en Estados Unidos.
El dato que muestra que el mercado ya se está moviendo
El mercado hipotecario no parte de cero.
Según el BCRA, durante abril de 2026 se incorporaron aproximadamente 1.534 nuevos deudores hipotecarios al sistema financiero y más del 95% de esas operaciones fueron realizadas en UVA. En los doce meses acumulados hasta ese momento, se habían registrado casi 39.800 nuevos deudores hipotecarios UVA.
Esto muestra que el crédito hipotecario comenzó a recuperar terreno, aunque todavía existe una enorme distancia respecto de las necesidades habitacionales del país.
El nuevo programa pretende acelerar ese proceso.
La letra chica: UVA significa inflación
Hay, sin embargo, un punto que no debería perderse de vista en medio del entusiasmo por las tasas del 7,5%.
Un crédito UVA + 7,5% no significa que el deudor vaya a pagar solamente 7,5% anual.
La deuda se actualiza por el índice UVA, vinculado a la evolución de los precios. Por lo tanto, la evolución futura de la inflación seguirá siendo determinante para saber cuánto terminará pagando realmente cada familia.
La ventaja de una tasa nominal más baja es que reduce el costo financiero sobre el componente UVA. Pero el riesgo de indexación continúa existiendo.
Por eso, para quien esté evaluando tomar uno de estos créditos, la comparación no debería hacerse solamente mirando la tasa. También será fundamental observar el valor inicial de la cuota, la relación cuota-ingreso, el porcentaje de financiación, los seguros, gastos administrativos, el costo financiero total y las condiciones frente a una eventual aceleración de la inflación.
Algunas entidades, incluso, comenzaron a incorporar mecanismos destinados a reducir el riesgo que implica una eventual diferencia entre la evolución de la UVA y los salarios.
Un programa que puede cambiar la competencia bancaria
La importancia del anuncio excede los $200.000 millones de la primera licitación.
Si el mecanismo funciona, puede producir algo que el mercado hipotecario argentino necesita desde hace tiempo: competencia.
La llegada de fondeo de largo plazo permite a los bancos ampliar su capacidad de prestar, mientras que la obligación de ofrecer una tasa máxima introduce una referencia concreta para todo el sistema.
Y ya se observa el primer efecto: antes incluso de que comience la primera subasta, varias entidades comenzaron a acomodar sus tasas.
El Gobierno apuesta a que esa competencia se traduzca en más crédito, más operaciones inmobiliarias y más familias en condiciones de acceder a una vivienda.
La prueba, ahora, estará en la calle.
Porque una tasa del 7,5% puede ser atractiva en términos financieros, pero el verdadero éxito del programa no se medirá por los anuncios ni por la cantidad de dinero licitado. Se medirá por cuántas familias puedan finalmente comprar su primera vivienda, cuánto deberán pagar cada mes y si esas cuotas pueden sostenerse a lo largo de los años.
Ahí estará la verdadera dimensión de esta nueva etapa del crédito hipotecario argentino.






Créditos hipotecarios UVA: cuáles son los requisitos para calificar

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