Negocio agrícola: lo que se hizo, lo que no se pudo y lo que viene

ECONOMÍA Por
Economistas, analistas de mercado y asesores de empresas ofrecen su visión sobre el gobierno de Macri y las expectativas sobre el de Alberto Fernández.
NEGOCIO AGRÍCOLA

Incertidumbre. ¿Desazón? Cautela. ¿Resignación? Algunas de las sensaciones que corren por cuerpo y alma de quienes están en la agroindustria, desde los que producen commodities hasta las economías regionales, los que están en el lote y los que industrializan y exportan, el rumbo que tomará el gobierno de Alberto Fernández es una gran incógnita para el sector, que una vez más siente que se irá “a por sus bolsillos” en busca de subsanar errores políticos.

Clarín Rural sondeó a analistas de mercado y asesores de agroempresarios para conocer lo que ellos piensan pero también que han podido recabar y transmitirles a sus clientes en estos días una vez confirmado el resultado en las urnas. Primero analizaron luces y sombras del gobierno de Mauricio Macri, y después se animaron a mirar hacia adelante.

Todos coinciden que haber puesto al sector agroindustrial como bandera, como estandarte del crecimiento del país fue una de las mejores noticias a poco de haber asumido Macri. “Yo destacaría la baja de retenciones, menor presión fiscal, aunque sigue altísima, la eliminación de ROE -Registros de Operaciones de Exportación- y DJAI -Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación-, sin cupos ni interferencias, y la simplificación de trámites”, resumió el consultor de Zorraquín, Meneses y Asoc., Teo Zorraquín.

También destacó un rol más activo del Senasa con protocolos sanitarios para ingresar a nuevos mercados, las inversiones en el Belgrano Cargas (pasó de transportar 2,5 Mt en 2015 a 6 Mt en 2019), fomentar un ecosistema emprendedor a partir de la acción de la Secretaría Pyme y la inversión en rutas y caminos rurales, entre otros temas.

El analista de mercados y consultor de empresas agropecuarias, Hernán Fernández Martínez, ponderó la rápida respuesta que ofreció el sector una vez que tuvo condiciones y previsibilidad. Entre los casos emblemáticos marcó el del maíz, que la campaña pasada obtuvo una cosecha y exportaciones récord.

Datos recientes del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación muestran que durante el período marzo-octubre 2019, las ventas externas de maíz argentino alcanzaron las 36.504.719 toneladas, un 70% más que el último récord logrado en 2016/17 con 21.512.000.

Otro analista de mercados y asesor de empresas agrícolas, Pablo Adreani, ponderó la quita de retenciones que favoreció el regreso del trigo, no sólo por lo productivo sino porque “permite hacer caja a fin de año para llegar mejor financieramente a la cosecha de maíz y soja”. “El Ingreso de divisas podria llegar a los 30.000 millones de dólares si se libera al mercado toda la soja y el maiz que queda todavia en poder de los productores”, estimó Adreani.

“La apertura de mercados es algo inobjetable de la gestión de Cambiemos, así como la eliminación de todo tipo de restricciones al comercio y la mejora en la transparencia de la cadena cárnica”, resaltó el economista Jorge Ingaramo, que en las cosas que faltaron marcó “una política que promocione la recría para llegar con novillos más pesados a faena”.

Lo que faltó

En el debe, Zorraquín apuntó no haber sancionado una ley de semillas, no haber trabajado para la generación de un seguro climático que reemplace las emergencias agropecuarias, el encarecimiento del crédito y no fomentar la incorporación de biocombustibles favoreciendo a las petroleras por el porcentaje de corte. También, pensando en las economías regionales, “hubiera sido interesante tomar medidas específicas, no generales como las retenciones”.

La distorsión que se creó con el esquema de retenciones impuesto desde el 3 de septiembre de 2018 fue de las peores noticias para Adreani, un “artilugio que afectó seriamente a las economías regionales y los productos especiales”. Pero, además, porque se le quitó el diferencial arancelario que tenía el sector procesador de aceites y harinas de soja. “Por mal asesoramiento, el gobierno castigó al producto que mayor ingreso de divisas genera al país, la harina de soja, promoviendo la primarización de las exportaciones y castigando el agregado de valor”, sentenció Adreani.

Para Fernández Martínez, en cambio, fue “el mal menor” porque “a pesar de que el derecho de exportación como impuesto es delirante, “lo importante es que no haya intervención del mercado”.

Ingaramo marcó otro tema importante: la política de combustibles. “No estoy de acuerdo con que los combustibles en Argentina tengan una dolarización tan estricta como forma de promover la inversión, tiene que adecuarse a una política más que tenga en cuenta la estructura de costo nacional”, opinó Ingaramo.

¿Lo que viene?

“Entre mis clientes hay una doble sensación: por un lado, hay insatisfacción por el regreso del kirchnerismo, aunque sea una versión renovada; por otro, también reconocen que no saben si Macri hubiera podido manejar la calle, ni siquiera si hubiera podido hacer algo muy distinto en el corto plazo a lo que se presupone tendrá que hacer Fernández”, resumió Zorraquín.

Para Zorraquín es probable que en el corto plazo “prevalezca una mirada ortodoxa para intentar que arranque la economía” así como que pareciera que “va a seguir una presión impositiva alta, un casi seguro aumento de retenciones, un desdoblamiento cambiario y un mayor gasto público y social”. El consultor no descarta que se intente negociar o imponer a los bancos para que aparezcan líneas de crédito baratas o con tasas subsidiadas”.

“Lo único que le pido encarecidamente al gobierno que asumirá en diciembre es que no vuelvan a intervenir el mercado, porque eso es lo que destruyó el negocio durante la segunda etapa del gobierno de Cristina Kirchner”, remarcó, casi como una plegaria, Fernández Martínez. “La gente le tiene miedo al aumento de las retenciones, pero más a las restricciones para exportar que se puedan hacer en nombre de la mesa de los argentinos”, coincidió Ingaramo, aunque no cree que vaya a haber “intervenciones a la (Guillermo) Moreno”.

En este sentido, previendo el cambio que se viene, Fernández Martínez reconoció que hay “una parálisis para hacer grandes inversiones, lo cual es lógico, no quieren asumir riesgos a ciegas”, pero también nota, al menos en los empresarios agrícolas, que están tomando coberturas, “y esto es muy bueno, habla de una madurez”.

“La gran duda, -para Zorraquín-, es si el gobierno de Fernández se parecerá más al primer kirchnerismo (2003-2007) o al último (2011-2015) o si, incluso, tendrá algunas políticas de continuidad con lo que hizo el gobierno actual, aunque no lo reconozcan”. Una de las incógnitas será ver qué socios comerciales buscan en el mundo y cómo van a manejar la tensión entre la exportación y “la mesa de los argentinos”.

“Creo que sí van a subir las retenciones, pero sería una gran equivocación”, anticipó Ingaramo, que calculó que para este año el 82% de la recaudación total por derechos de exportación provendrán del sector agroindustrial. La propuesta del economista es “subsidiar la demanda de alimentos, pero sin desalentar las exportaciones”.

Ante rumores de retenciones móviles (sistema que llevó en 2008 a la lucha durante cuatro meses del sector agropecuario con Cristina Fernández), Ingaramo es tajante: “Sería muy malo, porque le ponen un techo a las expectativas de suba, aíslan el precio interno de las señales de precios internacionales”.

Para mí, -esgrimió Adreani-, la actual presión impositiva es tan alta que hoy el sector productor no resiste ningún aumento de retenciones”. Y prosiguió: “También están al límite las economías regionales, que no deberían tener retenciones al igual que los productos especiales”. En ambos casos, el analista recomienda a Alberto Fernández “promover la producción y la exportación” en vez de limitarla.

“Las empresas del agro están haciendo las actividades que obliga la biología, preocupadas por el clima y preparándose para tomar decisiones según cómo juegue las cartas el próximo gobierno, para entender cuál será el entorno en el que deberán sostener sus empresas y sus negocios, pero recién en 2020 se tomarán las decisiones de importantes”, destacó Zorraquín.

Para Fernández Martínez, es cierto que “ya no hay muchas decisiones para tomar respecto de qué sembrar o no”, esta campaña ya está jugada, pero sí se pueden tomar decisiones comerciales. Por ejemplo, comprar los insumos 2019/20 con canje de granos disponibles o con mercadería forward. “Prueba de esto es que comparando lo que se ha vendido hasta octubre de 2018 con octubre 2019 y es más del doble de mercadería de la campaña nueva de soja y maíz”.

En un país político-pendulante, para el sector agropecuario se viene otro año movido. Habrá que poner cabeza no sólo en el lote, también en cómo y cuándo vender.

Número que hablan del crecimiento 2015-2019

4% - Aumento de la superficie sembrada.


20% - incremento en la producción de granos 147 millones de toneladas: récord cosechado en 2018/19.

39%: aumentó la producción de trigo (de 13,7 Mt en 2014/15 a 19 Mt del ciclo pasado) 84%: aumento en la producción de maíz que logró récord las últimas dos campañas. Con un 76% de aumento en la superficie (pasó de 3,4 a 6 millones de hectáreas).

70%: más de trigo (alcanzando las 19 Mt la última campaña) con casi 60% más de superficie (pasó de 3,9 a 6,2 M/ha) 41% de gramíneas en la rotación (había llegado a ser del 33% en la etapa anterior).

10%: creció la producción de las cuatro carnes (bovina, porcina, aviar y ovina) hasta alcanzar las 6 millones de toneladas.

240%: creció la exportación de carne vacuna (de 200.000 toneladas en 2015 a 680.000 en 2019). La exportación de carne de cerdo creció 162% y la de pollo 35%. Todo esto, sin bajar la oferta de carnes totales al mercado interno que se mantuvo en 5 Mt).

5to. Exportador mundial de carne vacuna. Argentina en 2015 había caído al puesto 11.

6 Mt. Es lo que transportará durante 2019 el Belgrano Cargas, que en 2015 transportada sólo 2,5 Mt (140% más). El desarrollo del ferrocarril es fundamental para fomentar el desarrollo de la actividad lejos de los puertos.

 

 

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Juan I. Martínez Doda

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