Juego clandestino: cuidado con los excesos en la investigación

OPINIÓN 27 de marzo de 2021 Por Carlos ZIMERMAN
El allanamiento al domicilio del abogado Pablo M podría encuadrarse en un exceso peligroso en la investigación que nos debe poner a todos en alerta máxima
InShot_20210326_232608231

El abogado es un auxiliar de la justicia, un brazo importante de la misma y pilar de cualquier sistema republicano de gobierno.

Los abogados cumplimos un rol fundamental en los años de plomo, cuando la vida y la muerte de los Argentinos dependía de la voluntad de un "iluminado".

Fuimos los abogados los que arriesgamos nuestras vidas y la mayoría valientemente presentó los Habeas Corpus que lograron salvar la vida de muchos compatriotas.

Hoy, con casi 38 años de vida democrática, aquellos que tenemos memoria y sabemos lo que es el taconear de la botas y los excesos de algunos funcionarios judiciales complacientes, debemos exigir que antes de que se tome una medida en contra de un abogado, la misma tenga los argumentos sólidos y jurídicos necesarios, como los que debe tener cualquier persona, pero quizá más aún por la labor fundamental que cumplimos.

El abogado es quien va a actuar en defensa de quienes necesitan una justicia ecuánime y objetiva. Cersenar de alguna forma esa función, es antidemocrático y constituye un exceso inaceptable.

Tirar 100 tiros para ver si uno da en el blanco, no es solo irresponsable, sino que hasta podría configurar un delito.

El Código Penal Argentino requiere que cualquier delito que se le impute a una persona, previamente debe estar tipificado y nadie puede ser imputado y hasta investigado por meras suposiciones, algunas cuasi dignas de algún programa de chimentos de la tarde.

Los argumentos por los que se allanó el domicilio del abogado Pablo M carecen de rigurosidad jurídica y son actos absolutamente lícitos y permitidos, por ende deben estar exento de cualquier tipo de investigación.

Una deficiente investigación puede echar por la borda todo lo trabajado hasta ahora.

Mucho no es sinónimo de bueno. Cantidad no es sinónimo de calidad. Corremos el riesgo de estar ante una "caza de brujas" con lo grave que ello es.

Los abogados tenemos la obligación de defender está bendita profesión ante las arbitrariedades, esto no es corporativismo, es defender una pieza clave de la justicia y el estado de derecho.

Te puede interesar