"Voto bolsillo": cuánto pesó la economía cuando se enfrentaron kirchnerismo y macrismo en las urnas

ECONOMÍA 12 de julio de 2021 Por Carlos Arbía*
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Las elecciones en la Argentina no siempre se han definido exclusivamente por cómo está la economía. Pero la economía es un punto importante a la hora de la votación de los agentes económicos.

Uno de los aspectos importantes es analizar cómo llega a la votación la billetera promedio de un votante argentino, luego del terrible golpe económico financiero y social que ha provocado hasta ahora la pandemia.

En realidad, además del estado de la billetera de los argentinos, lo que también podría jugar en contra del Gobierno es el manejo de la pandemia, que le está haciendo perder elecciones a la mayoría de los oficialismos del mundo.

El dato duro para el oficialismo es que nunca el kirchnersimo fue a una elección al Conurbano con 50% anual de inflación, por lo tanto estas elecciones serán un test inédito para el kirchnerismo. El impacto del imponderable sanitario es una incógnita: estará ligado para la época de la votación a la evolución de contagios, muertes y vacunas. El impacto inflacionario será la prueba de fuego, sumado a un bajo y aserruchado nivel de actividad.

Un reciente estudio de la consultora M&S detalla que bajo el enfoque de lo se denomina el "bolsillo o la billetera electoral", dos de las últimas tres elecciones no se definieron estrictamente por la economía.

Estas fueron las presidenciales del 2015 y las de medio término del 2017. En tanto que la tercera, la del 2019, fue una típica elección económica adelantada por las PASO de agosto de ese año, donde el triunfo parcial de la dupla Alberto Fernández–Cristina Fernández de Kirchner en las nacionales, y de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, ahuyentó a las empresas y ahorristas, que comenzaron a refugiarse en el dólar.

Para analizar cómo la billetera promedio de los argentinos, hay que analizar un combo donde entran: nivel de actividad, consumo privado, tasa de inflación -salario real- desempleo, pobreza y endeudamiento de las familias.

El problema es que con una billetera llena o una billetera vacía las elecciones se tornan decisivas. La explicación es que el gran termómetro de electoral para los argentinos es el dólar o los dólares que puede comprar y cuando hay control de cambios la situación empeora para el oficialismo. El último, las elecciones presidenciales del 2019, donde el macrismo había impuesto un cepo cambiario desde octubre de ese año.

"Los actuales dólares alternativos en torno a 165/175 pesos son los clásicos tipos de cambio de una macroeconomía muy inestable, no hiperinflacionaria. No es un dólar híper caro, es "un dólar bien caro que nos merecemos para la macro 2021 que tenemos. No son dólares de hiperinflación de 1989 o de Guerra de Malvinas. Ese tipo de dólar sí era el de casi 200 pesos de octubre del año pasado", explica el estudio y agrega que "la cotización actual podría tener todavía algún recorrido alcista adicional". En este aspecto hay que destacar que hoy la brecha con el dólar oficial se estiró a 80% en tanto antes de las elecciones del 2019 esa brecha era del 40 por ciento.

Está latente el peligro que aparezcan los desequilibrios entre la oferta y demanda de dólares en el mercado oficial. En particular por no querer liquidar dólares a 100 pesos y no tanto por demandarlos.

El estudio describe que el estado de las billeteras de los argentinos en el 2015 y el 2017, medido en términos de poder adquisitivo, coincidían con las siguientes características de la economía:

1. Un nivel de actividad mejorando

2. Una tasa de inflación en torno a 2% mensual y 25% anual;

3. Un salario real privado formal en alza en 2015 subiendo poco y en 2017 recuperando la caída de 2016

4. La tasa de desempleo anualizada en un dígito se ubicaba entre el 7 y 8%

5. La pobreza cerca del 30% del total de la población.

La economía del 2021 por efecto de la pandemia se ve peor que la 2019 que a su vez estaba peor que las del 2015 y 2017. La del 2019 fue una economía con una billetera argentina golpeada por la inflación y la devaluación del peso que jugó en contra de Cambiemos con el nivel de actividad cayendo 2% anual por debajo de los niveles del 2015 y 2017).

La inflación en 4% a 5% mensual y 52% anual, el salario real en caída libre y casi 20% inferior a 2015–2017, la tasa de desempleo en 10% y la pobreza en el 35%, y el dólar descontrolado a pesar del cepo cambiario. Lo importante para el análisis es que el 2021 tiene muchos parecidos con 2019.

El objetivo principal del Gobierno para que las billeteras o los bolsillos de los argentinos no lleguen flacos a las elecciones es que los ajustes salariales superen a la inflación, algo que no está pasando porque el salario se ajusta con la inflación pasada; por lo tanto, hay un deterioro del salario real más allá de paritarias con aumentos del 45 por ciento.

Esos aumentos en la mayoría de los casos se terminarán de cobrar a mediados del año que viene donde la inflación proyectada en el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA es del 50 por ciento.

Por otro lado, el objetivo principal del BCRA es que antes de las elecciones legislativas de noviembre, la brecha cambiaria no supere el 80% pero todavía restan las PASO de septiembre. El BCRA cuenta con tres armas para llegar a las elecciones sin sobresaltos: ampliar el súper cepo cambiario, profundizar las actuales ventas a 170 pesos por dólar en el mercado de Contado con Liqui CCL (de dólares comprados en el oficial a $95) y reducir los pagos de deuda externa pública y privada para no generar presión adicional sobre las reservas internacionales, que hoy llegan a los u$s42.700 millones.

En 2021 se observa la actividad rebotando estadísticamente tras el -10% de 2020, pero sin recuperar todo lo perdido; la inflación en la zona del 3% mensual (viniendo de varios meses al 4%) y viajando al 50% anual; el salario real privado formal por debajo del golpeadísimo del 2019 y el informal y el del sector público más abajo todavía; el desempleo instalado en 10% (habiéndose por lo menos recuperado casi todos los puestos de trabajo caídos durante lo peor de la cuarentena 2020), y la pobreza en 45% y un fuerte endeudamiento de las familias por créditos tomados en su mayoría para pagar la deuda de la tarjeta de crédito.

El escenario hasta ahora luce bastante desfavorable para el oficialismo, aunque no se sabe cómo pueden impactar las mejoras de último momento como el aumento de la ayuda social, aumentos salariales, beneficios impositivos en las billeteras de los argentinos.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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