Un resultado que consolida la euforia de los mercados y obliga al Gobierno a replantear su política económica

ECONOMÍA 13 de septiembre de 2021 Por Pablo WENDE
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Esta vez, al revés del 2019, los mercados sí acertaron la dirección que tendría el voto popular en las PASO. Pero se quedaron cortos. El revés del kirchnerismo fue mucho peor que el esperado, incluyendo una derrota en la provincia de Buenos Aires que no estaba en ningún cálculo previo. La lectura es que la euforia bursátil quedó convalidada por el resultado de las urnas, pero es esperable que hoy las acciones tengan una espectacular suba. También se espera una fuerte caída del riesgo país.

En el último mes el mercado subió cerca del 20% en dólares y casi 40% desde el piso de marzo. El mayor impulso provino de parte de inversores locales, como quedó demostrado por el fuerte aumento del volumen operado de acciones en la Bolsa porteña. Pero es probable que ahora se sumen al rally inversores desde Wall Street, ante la contundente derrota que sufrió el Gobierno y que resultará muy difícil de revertir en dos meses, cuando se realicen las elecciones generales.


El dato más fuerte, que será valorado por los inversores, es que el oficialismo definitivamente no conseguirá mayoría en Diputados y estaría cerca de perder el quórum propio en la Cámara Alta. Las proyecciones de Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, indican que de mantenerse este resultado en noviembre el Gobierno bajaría de 41 a 35 senadores. Además, podría perder la primera minoría en Diputados.

El “batacazo” de Juntos por el Cambio también debería tranquilizar el mercado cambiario, con una brecha que volvió a acercarse al 90 por ciento. Aunque resulte paradójico, para el Banco Central el resultado adverso podría ayudar para frenar o al menos suavizar el drenaje de reservas que sufrió en las últimas semanas.
La gran incógnita por develar ahora es qué camino tomará Alberto Fernández para revertir el resultado en los próximos 60 días, cuando se realicen las elecciones legislativas. Ayer por la noche ya circulaban todo tipo de rumores respecto a posibles cambios en el Gabinete. Las miradas están puestas en los ministros más cercanos al Presidente, empezando por Martín Guzmán.

La apuesta en estos dos meses será profundizar la campaña de vacunación y por supuesto apostar a un mayor impulso del consumo, bajo la consigna de “poner plata en el bolsillo de la gente”. Por lo tanto cabe esperar que se acelere con medidas como incrementar el salario mínimo (que a su vez ajusta en planes sociales), nueva suba del piso de Ganancias y seguramente nuevos bonos para jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. Seguramente también nuevas líneas crediticias con subsidios para PYME y otros sectores productivos.
La necesidad de inyectar más plata generará un fuerte aumento del gasto, el déficit fiscal y mayor emisión monetaria por parte del Banco Central. Claro que se trata de una salida peligrosa, ante la posibilidad de sufrir un nuevo fogonazo inflacionario y cambiario.

Para un poco más adelante llegará la necesidad de replanteo de la política económica para revertir el aumento de la pobreza, la ausencia de inversiones y una situación social crítica. La recuperación de 7% que tendrá la actividad este año no alcanzó ni por asomo a revertir la crisis económica provocada por la pandemia, pero además una serie de errores cometidos por el Gobierno durante toda la gestión.

Pero seguramente el cambio en el rumbo económico llegará con más fuerza luego de las elecciones. La debilidad de Alberto Fernández luego del resultado de las PASO (sobre todo si se confirma esta tendencia en las elecciones legislativas) presagia que será la propia Cristina Kirchner y La Cámpora quienes se encarguen de llevar adelante la política económica. La pregunta es si habrá mayor moderación o, al contrario, se optará por profundizar un rumbo de mayor proteccionismo, más cepo e intervención.

Fuente: Infobae

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