Biodiesel a EE.UU: Las aceiteras rezan para que a Perotti no se le "escape la tortuga"

POLÍTICA 10 de julio de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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Hay una nueva zanahoria para la zona núcleo de la que pueden comer muchos, incluido los gobiernos santafesino y nacional, principalmente, la agroindustria. Las aceiteras agroexportadoras y un negoción entre manos: acceder al restrictivo mercado norteamericano con biodiesel y aceite renovable para un biocombustible especial. Pero dependen, vaya paradoja, del Estado argentino y su poder diplomático. Hay recompensa, aclaran: dar vuelta la balanza comercial y llenar la famélica alcancía del Banco Central, objetivo número uno del Gobierno para salir de la crisis. Hay una bala, imploran: la bilateral que Joe Biden ofrecerá en Estados Unidos a Alberto Fernández en unas semanas.

 

Desde hace un par de años las cerealeras avanzaron en la intención de conseguir una cuota y acceder al mercado norteamericano exportando biodiesel listo para usar y aceite para la producción del novedoso diesel renovable llamado HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado, por sus siglas en inglés). Es una aparición amenazante para la cadena de soja local por generar mayor demanda y precio de aceites, mayor oferta y menor precio de harina, pero sostiene el sector que si se abren mercados como el norteamericano puede aplacarse.  

 El país del norte es tremendamente restrictivo con un arancel para ingresar del 20%, un número imposible en cualquier cálculo. Hubo millones gastados en estudios jurídicos de aquella jurisdicción por parte de las cerealeras para poder poner un pie, pero siempre chocaron con la política proteccionista. De hecho, cuenta un ejecutivo del sector que en uno de los juicios, un exsecretario de Comercio de Donald Trump marcó la cancha y puso fin a la discusión: “I’m the law” (Yo soy la ley).

En rigor, se llevaron un fracaso en los litigios, pero les sirvió para entender que en esos casos la Justicia norteamericana es eclipsada por la política comercial proteccionista. Eso es lo que manda y más en la administración Trump que cerró fronteras. Por eso aceleraron para interceder vía diplomática con mayor intensidad. Existe el antecedente de ingreso al mercado de Europa, pero el muro estadounidense es enorme.

 

Durante el último mes el exministro de Economía Martín Guzmán lo tomó con mucha fuerza y hasta llegó a hablarlo con el gobierno americano. Claramente, los dólares que ingresarían al país eran una alternativa que tenía el ministro para seguir con vida. Por ahora no saben la postura de Silvina Batakis. Las propias aceiteras juran que embocar los dos productos, aceite y biodiesel, no solo acomodaría la balanza comercial, sino que daría superávit. Ahí está el gancho: un negocio para pocos, sí, pero con beneficios fiscales. La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC) calcula que aumentaría en 2.000 millones de dólares el comercio con Estados Unidos.

 

“Debe haber lugar a una relación bilateral. El gobierno no lo ha puesto en escena aún. Trabajamos para que sea uno de los temas centrales en la próxima reunión de Fernández y Biden (...) En vez de financiamiento a largo plazo, deberíamos ir a pedir acceso al mercado de biodiesel y aceite renovable”, sostuvo Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, durante la semana en un encuentro promovido por ACSOJA, que nuclea a toda la cadena de la soja. 

 

La Provincia no está ajena al lobby, pero a lo sumo puede apoyar y darle impulso por ser donde está instalada toda la agroindustria, no revertir ninguna situación diplomática. Al gobernador Omar Perotti no se le escapan los reclamos cerealeros. Explican que posicionaría a la provincia en un lugar privilegiado, y abrir otras puertas en aquel mercado. De hecho, se colgaría del logro diplomático, una actividad a la que le ha dedicado bastante durante su carrera política con una extensa red de contactos. Por eso, tiene en agenda una reunión con el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, y también con su par americano en Argentina, Marc Stanley, en las cuales pretendía colar el tema. Las visitas estaban proyectadas para julio, pero el viaje del Presidente a Estados Unidos lo reprogramó para agosto aunque sin confirmación aún. 

 

Del mismo encuentro participó el head regional de oleaginosas de Louis Dreyfus Company (LDC), Fernando Correa Urquiza, quien dijo requerir de apoyo provincial y nacional, y aprovechar que el aceite que reclama Estados Unidos debe ser segregado, algo que Argentina puede hacer y Brasil no. Idígoras explicó que otra ventaja es que no se necesitarían inversiones, con lo puesto alcanza. La contracara es que no se generarían puestos de trabajo contundentes ni derrame a otras actividades. En fin, ventaja para unos pocos.

 

Inversión o no, se tratan de exportaciones industriales, del tipo de las que Cristina Fernández resaltó el viernes en el acto de El Calafate como récord de su primera presidencia y calificó de "muy importantes porque es valor agregado ante la reprimarización". "Argentina tiene que jugar fuerte. Tenemos una enorme escasez de dólares y creciendo en exportaciones es una salida”, argumentó Idígoras. La curiosa vuelta de una dependencia mutua.

 
Fuente: Letra P, sobre una nota de Fcundo BORREGO

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