La deuda remunerada del BCRA ya escaló a casi 9 billones de pesos

ECONOMÍA 04 de noviembre de 2022 Por Jorge Herrera*
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La gran mayoría de la población oyó hablar del problema de las Lebac cuando escuchó promesas de campaña de que servirían para mejorar las jubilaciones y pensiones. Pasaron unos años y el problema de las Lebac se transformó en el de las Leliq. En realidad, el problema es el mismo, el stock de los pasivos remunerados del Banco Central (BCRA) compuestos por las Leliq y otras Letras del BCRA y los Pases.

Algunos analistas, si bien no menosprecian este tema, consideran que no se trata de ninguna bomba a punta de estallar. Para otros, no es tan relevante porque es un problema del próximo gobierno. Mientras que para otros es un artefacto explosivo que puede implosionar en cualquier momento. Sin embargo, lo que nadie puede soslayar es la dimensión que ha alcanzado este stock, que hoy ya roza los $9 billones. Esto representa nada menos que dos veces la base monetaria total. Al fin y al cabo, se trata ni más ni menos que una masa de dinero emitido que fue “barrida debajo de la alfombra”. El mecanismo sencillo de emitir por alguna circunstancia o motivo racional o no, y luego esterilizarlo vía la colocación de Leliq y Pases y otras Letras en el sistema financiero. Claro que nada es gratis. Esta deuda del BCRA remunera una tasa de interés.

Es cierto que hay ahora una gran diferencia respecto de lo ocurrido en la administración de Cambiemos porque en esos años esta deuda estaba en manos tanto de bancos como de todo tipo de inversores y ahorristas, democratizando así los beneficios de las Lebac, pero asumiendo algunos riesgos. Ahora, en cambio, toda la deuda remunerada del BCRA está en manos principalmente de los bancos.

Evolución

¿Pero de dónde vino semejante deuda? Para tener una idea de su evolución reciente, desde que asumió Alberto Fernández esta deuda creció en más de $7,8 billones. O sea, del stock actual un 88% corresponde a la actual administración. ¿Fue todo culpa de la pandemia? Parece que no. Ya que la pandemia (2020/2021) explica un aumento de casi $3,7 billones. De modo que el resto, más de $4,1 billones corresponden a la pospandemia, es decir, al acumulado de lo que va del 2022. El problema, amén de su tamaño, al que algunos minimizan tomándolo en términos del PBI, de la Base Monetaria o incluso en términos reales, para señalar que todavía no alcanzó niveles explosivos, es que es una especie de “organismo vivo” que se retroalimenta. Porque los intereses que devenga esta deuda son capitalizados casi por completo incrementando así la deuda en sí misma.

Dólar soja

De toda esta evolución, vale señalar que en los últimos dos meses hubo un fuertísimo aumento de esta deuda, creció en $1,8 billones, es decir, de la pospandemia un 43% corresponde al bimestre setiembre-octubre, o sea, Dólar soja y pos dólar soja. A esta altura, ya no habría que advertir que el problemón es la tasa de interés que devengan. Hoy esta tasa es del 75% anual (una tasa efectiva de más del 107% anual) de modo que el costo de los intereses de la deuda remunerada del BCRA rondaría los $550.000 millones por mes. Si esto no es una dinámica endemoniada, por no calificar de explosiva, qué lo será. Ocurre que el costo de estos intereses equivaldría entonces a más de $6,6 billones anuales, lo que representaría el triple del déficit fiscal primario del Gobierno. Mientras el BCRA pueda seguir esterilizando, los nubarrones se despejan. Pero sino, reaparecen los fantasmas de tradicionales manotazos de ahogados de medidas de índole compulsivas ya vistas en varias crisis anteriores en las últimas cinco décadas. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

 

 

* Para www.ambito.com

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