

Células solares de perovskita: la promesa de una nueva era en energía fotovoltaica
CIENCIA Agencia de Noticias del Interior
- Las células solares de perovskita en tándem combinan silicio y perovskita para aumentar la eficiencia en la conversión de luz en electricidad.
- Oxford PV lidera ensayos de laboratorio para evaluar el rendimiento y la estabilidad de estas células.
- La perovskita sintética se fabrica a partir de bromo, cloro, plomo y estaño, elementos abundantes y accesibles.
- La eficiencia en laboratorio supera el 30%, superior a la media de los paneles de silicio convencionales.
- La tecnología es prometedora para aplicaciones ligeras y versátiles, como satélites y vehículos eléctricos.
- Los desafíos incluyen estabilidad a largo plazo, regulación y desempeño bajo condiciones reales de operación.
A las afueras de Oxford, Reino Unido, en un laboratorio repleto de muestras apiladas de células solares fotovoltaicas (FV), los investigadores de Oxford PV trabajan en lo que muchos consideran la próxima revolución de la energía solar. Cada muestra es examinada con minuciosidad: un científico recorre su superficie con un microscopio electrónico en busca de impurezas que podrían limitar su eficiencia, mientras otro mide la respuesta de las células ante cambios en el espectro de luz. Todo se realiza con un objetivo claro: comprobar si estas innovadoras células de perovskita cumplen su promesa más allá de las condiciones de laboratorio.
Las células solares de perovskita en tándem representan una combinación de tecnología tradicional y avanzada. Se ensamblan junto al silicio, material que domina los paneles solares convencionales, para maximizar la conversión de luz solar en electricidad. Mientras que el silicio absorbe un rango amplio del espectro solar, la perovskita permite capturar longitudes de onda adicionales, aumentando significativamente la eficiencia general del panel. Según sus defensores, esta combinación podría transformar tanto parques solares a gran escala como instalaciones residenciales, ofreciendo mayor rendimiento con un coste relativamente bajo.
El término perovskita se origina en un mineral descubierto en los Montes Urales en 1839. Sin embargo, la industria fotovoltaica utiliza hoy versiones sintéticas con estructuras cristalinas similares. Estas se fabrican a partir de elementos comunes como bromo, cloro, plomo y estaño, lo que facilita la producción industrial a gran escala. Este acceso a materias primas abundantes y económicas es uno de los factores que despierta entusiasmo sobre el potencial de la tecnología para ampliar la generación de energía renovable a nivel global.
Los laboratorios de Oxford PV y otras startups alrededor del mundo están sometiendo estas células a rigurosas pruebas. La eficiencia en laboratorio ha superado el 30% en algunos casos, un salto notable frente a los paneles de silicio convencionales, cuya eficiencia promedio oscila entre el 20% y el 22%. Sin embargo, los expertos subrayan que el verdadero desafío radica en el desempeño en el mundo real. Factores como la temperatura, la humedad, la exposición prolongada a la radiación solar y el envejecimiento de los materiales pueden afectar la estabilidad y durabilidad de los paneles de perovskita, cuestiones que los fabricantes aún deben resolver para garantizar que la tecnología sea comercialmente viable.
Más allá de la eficiencia, las células de perovskita presentan ventajas adicionales. Su ligereza y versatilidad estructural las hacen ideales para aplicaciones donde el peso y la adaptabilidad son cruciales, como satélites, vehículos eléctricos y tejados inclinados. La combinación de alta eficiencia y facilidad de integración en diferentes superficies ofrece oportunidades que podrían transformar el mercado energético, acercando a la sociedad a una generación de energía más limpia y eficiente.
Pese a su promesa, los investigadores reconocen que la perovskita aún enfrenta barreras técnicas y regulatorias. La estabilidad a largo plazo de los materiales, la gestión de elementos como el plomo y la certificación para aplicaciones comerciales son retos que determinarán la rapidez con la que esta tecnología podrá ser adoptada globalmente. No obstante, la intensa investigación y el interés de la industria reflejan la expectativa de que las células solares de perovskita podrían convertirse en un pilar de la transición energética.
En última instancia, la combinación de silicio y perovskita ofrece un vistazo al futuro de la energía solar: paneles más eficientes, ligeros y económicos capaces de captar más luz y generar más electricidad en espacios reducidos. Si los ensayos de laboratorio se traducen en rendimiento estable en el mundo real, las células solares de perovskita podrían inaugurar una nueva era de generación fotovoltaica, ampliando el alcance de la energía limpia y contribuyendo de manera decisiva a la descarbonización global.







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