



El Super Bowl 2026, celebrado ayer, será recordado no solo por la victoria de los Seattle Seahawks en la ceremonia de entrega del trofeo Vince Lombardi, sino también por el potente discurso cultural que ofreció Bad Bunny durante su actuación. En 13 minutos, el artista puertorriqueño transformó el escenario en un símbolo de la identidad latina, generando un debate que resonó incluso en la Casa Blanca.
La presentación de Bad Bunny no fue solo un espectáculo musical; fue una declaración en un contexto donde la política migratoria y la relación con los territorios asociados ocupan un lugar central en la agenda estadounidense. Su actuación desafió la tradicional hegemonía cultural en un evento emblemático del país, impulsando una conversación sobre la creciente "latinoamericanización" del espacio público en Estados Unidos.
Analistas de la CNN destacaron su actuación como un momento culminante de la "diplomacia del soft power" latino, contrastando la diversidad cultural con la narrativa tradicional del fútbol americano.
La reacción del expresidente Donald Trump fue inmediata. A través de sus redes sociales, calificó el show de "falta de respeto a la cultura americana", buscando consolidar su base electoral al criticar lo que percibía como una politización del deporte. Esta respuesta evidenció la división en el país; mientras una mitad del estadio celebraba la diversidad, la otra veía la actuación como provocativa.
Sociológicamente, el evento marcó un cambio significativo. El fútbol americano, previamente considerado un espacio de neutralidad, se ha convertido en un campo de batalla cultural. La actuación de Bad Bunny subraya que en 2026 ya no existen escenarios apolíticos.
La geopolítica del espectáculo ha revelado que la música y el deporte son herramientas clave para la movilización social. Mientras los Seahawks disfrutan de su victoria, el mundo observa cómo Estados Unidos enfrenta sus divisiones internas a través de un ritmo que, a pesar de las críticas, se ha vuelto parte integral de su tejido social.






La reforma laboral será ley y marca un triunfo político histórico de Javier Milei


























