



La NASA ha incorporado el amaranto como fuente de proteína vegetal en el menú de los astronautas, destacando así su valor nutricional. Este pseudocereal, rico en proteínas y aún poco conocido en muchos países, es una opción sin gluten que ofrece una alta calidad proteica.
Según Mónica Pérez, dietista-nutricionista del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, el amaranto, que mide entre 1 y 1.5 milímetros, es una fuente significativa de fibra, vitaminas del grupo B, y minerales como calcio, magnesio, zinc, fósforo e hierro, además de contener grasas saludables y antioxidantes.
Existen hasta 75 especies de amaranto, algunas de las cuales se cultivan por su atractivo ornamental, mientras que otras se destinan al consumo. Pérez explica que el amaranto se puede clasificar en grano, utilizado como pseudocereal, y en hoja, frecuentemente incorporada en ensaladas o guisos.
Los granos de amaranto varían en color y uso: el blanco, más suave, se utiliza como cereal y para harinas; el negro es rico en antioxidantes; y el rojo, de sabor más intenso, se recomienda para ensaladas.

El amaranto se emplea como sustituto de diversos alimentos, siendo común su uso como alternativa vegana a la carne, así como al arroz, la harina y la avena. Contiene entre el 15% y el 17% de proteína, superando el contenido de maíz y arroz, y acercándose a la calidad de la proteína de la leche de vaca. Su aporte de calcio es especialmente beneficioso para mujeres en la menopausia, ayudando a prevenir la osteoporosis.
Pérez aclara que, a pesar de sus beneficios, el amaranto no debe considerarse un "superalimento". Recomienda mantener una dieta equilibrada y variada, integrando el amaranto como un complemento saludable y no como un sustituto de otros alimentos esenciales.












Baja de la imputabilidad: el Gobierno acelera el debate y defiende un cambio profundo en el régimen penal juvenil




















