El Gobierno defiende su política antiinflacionaria tras la polémica por un gráfico comparativo de Milei

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Presidente difundió un gráfico que compara la inflación de distintas gestiones
  • El Gobierno sostiene que es la única administración que redujo la inflación heredada
  • La publicación generó debate sobre la validez y comparabilidad de los datos
  • Persisten cuestionamientos sobre las estadísticas oficiales en períodos anteriores
  • Milei afirma que la tendencia es descendente aunque reconoce dificultades
  • El desafío será consolidar la baja inflacionaria sin profundizar el impacto social

Una publicación del presidente Javier Milei en redes sociales volvió a encender el debate sobre la evolución de la inflación en la Argentina y la interpretación de los datos económicos. A través de un gráfico comparativo, el mandatario buscó mostrar que su gestión es la única, entre las últimas administraciones, que logró reducir la inflación en relación con el nivel heredado al inicio del mandato. La difusión del material generó una rápida repercusión, con apoyos y cuestionamientos tanto en el ámbito político como en el económico.

El gráfico presentado compara la trayectoria del Índice de Precios al Consumidor en los primeros 26 meses de gobierno de distintas administraciones, incluyendo las de Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández y la actual gestión. Según la interpretación oficial, mientras los gobiernos anteriores incrementaron la inflación respecto del punto de partida, la curva correspondiente a Milei muestra una reducción significativa, con una relación cercana a 0,2 veces el nivel inicial.

En su mensaje, el Presidente sostuvo que los datos reflejan un cambio de tendencia, aunque aclaró que el problema inflacionario no está resuelto. En esa línea, remarcó que su administración avanza “en el camino correcto”, al tiempo que defendió las políticas de ajuste fiscal y control monetario como pilares del proceso de desinflación.

Sin embargo, la publicación no tardó en generar controversia. Uno de los principales puntos de discusión giró en torno a la comparabilidad de los datos, especialmente en lo que respecta a los períodos en los que la credibilidad de las estadísticas oficiales estuvo bajo cuestionamiento. Durante los últimos años del gobierno de Néstor Kirchner y buena parte de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, el funcionamiento del INDEC fue objeto de críticas por presuntas intervenciones en la medición del índice de precios, lo que introduce dudas sobre la consistencia de las series utilizadas para el análisis.

Más allá de ese aspecto, el gráfico también expone diferencias marcadas en la dinámica inflacionaria de cada período. Mientras las gestiones kirchneristas muestran aumentos moderados en la relación entre inflación heredada y final, el mandato de Mauricio Macri evidencia una duplicación del índice, y el de Alberto Fernández una aceleración mucho más pronunciada, que llevó la inflación a niveles cercanos al 211% interanual al término de su gestión.

En ese contexto, el Gobierno destaca que la actual administración logró revertir una inercia inflacionaria elevada. Según los datos difundidos, la inflación interanual se ubica hoy en torno al 35%, lo que implica una caída significativa respecto del nivel recibido. No obstante, especialistas advierten que la evolución de los precios debe analizarse en función de múltiples variables, entre ellas el ajuste de tarifas, la política cambiaria y el impacto de la recesión sobre el consumo.

El propio Milei reconoció que existen “contratiempos” en el proceso, aunque insistió en que la tendencia es descendente. En sus intervenciones públicas, explicó que la inflación mide la velocidad de aumento de los precios y que, aun cuando estos continúen subiendo, una desaceleración en el ritmo implica una mejora en el indicador.

En paralelo, el mandatario proyectó que la baja en la inflación mayorista podría trasladarse a los precios minoristas en los próximos meses, reforzando la expectativa oficial de consolidar el proceso de desinflación. También reiteró su compromiso con la reducción del gasto público y la continuidad de las reformas estructurales, a las que considera esenciales para estabilizar la economía.

La polémica por el gráfico, sin embargo, pone de relieve un debate más amplio sobre la interpretación de los indicadores y la narrativa económica del Gobierno. Mientras el oficialismo enfatiza la mejora en la dinámica inflacionaria, sectores críticos subrayan el impacto de las políticas de ajuste sobre el poder adquisitivo y la actividad económica.

En definitiva, la discusión trasciende el plano técnico y se inscribe en una disputa política por el diagnóstico y las prioridades económicas. Con una inflación aún elevada pero en descenso, el desafío para el Gobierno será sostener la tendencia sin agravar las tensiones sociales derivadas del proceso de ajuste.

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