


“Ley hojarasca”: el Gobierno avanza con una poda masiva de normas y organismos estatales
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
- El Gobierno envió al Congreso la “ley hojarasca” para derogar normas obsoletas
- El proyecto busca eliminar cerca de 70 leyes sin aplicación efectiva
- Incluye disposiciones anacrónicas y regulaciones superadas por el tiempo
- También recorta financiamiento estatal a organismos y entidades
- La iniciativa se basa en reducir burocracia y simplificar el sistema legal
- El debate definirá el alcance de la desregulación impulsada por el oficialismo
El Poder Ejecutivo dio un nuevo paso en su agenda de desregulación al enviar al Congreso un proyecto destinado a eliminar cerca de 70 leyes consideradas obsoletas. La iniciativa, conocida como “ley hojarasca”, busca depurar el entramado normativo vigente y reducir estructuras estatales que, según el oficialismo, han perdido sentido con el paso del tiempo o el avance tecnológico.
El proyecto fue impulsado por el Ministerio de Desregulación que encabeza Federico Sturzenegger y se presenta como una herramienta para simplificar el funcionamiento del Estado. Desde esa cartera argumentan que muchas de las normas que se pretende derogar ya no tienen aplicación práctica, fueron superadas por legislaciones posteriores o directamente nunca llegaron a implementarse.
El enfoque central de la propuesta se apoya en un principio constitucional: todo aquello que no está prohibido está permitido. Bajo esta lógica, el Gobierno sostiene que no es necesario mantener leyes que habilitan actividades que no generan perjuicio a terceros, como ocurre con una antigua norma que autorizaba la transmisión de televisión en color.
Dentro del extenso listado aparecen disposiciones que hoy resultan anacrónicas o incluso llamativas. Entre ellas, la obligación de contar con un carnet de mochilero para hacer dedo, o una ley que establecía sanciones para funcionarios que aplicaran castigos físicos. También se incluyen regulaciones vinculadas a tecnologías ya en desuso, como la microfilmación en organismos públicos o en las Fuerzas Armadas.
Sin embargo, más allá de lo simbólico, el proyecto tiene un componente estructural. La denominada “motosierra” alcanza también a organismos, fondos y mecanismos de financiamiento estatal. Entre las medidas propuestas se encuentra la eliminación de aportes públicos a entidades como el Círculo de Legisladores de la Nación Argentina y la modificación del esquema de financiamiento de la Federación Argentina de Municipios, que dejaría de recibir recursos del Estado nacional.
Asimismo, se plantea la supresión de premios financiados con fondos públicos, como el Premio Nacional de la Calidad, bajo el argumento de que el mercado debe ser el encargado de reconocer la eficiencia de las empresas. En la misma línea, se eliminan beneficios impositivos otorgados en distintas etapas históricas, muchos de los cuales ya no se aplican o carecen de impacto real.
El proyecto también apunta a desmantelar estructuras creadas en contextos económicos y políticos muy distintos a los actuales. Por ejemplo, se derogan normas que promovían industrias específicas o restringían la participación de capital extranjero en determinados sectores, medidas que el Gobierno considera incompatibles con el esquema de apertura económica vigente.
Otro eje relevante es la eliminación de regulaciones que, según el oficialismo, afectan libertades individuales. En este sentido, se incluyen leyes que obligaban a informar reuniones en espacios cerrados o que habilitaban controles policiales sobre determinadas actividades. La iniciativa busca así reducir la intervención estatal en ámbitos considerados propios de la esfera privada.
Desde el Gobierno remarcan que muchas de las leyes incluidas en el proyecto nunca tuvieron efectos concretos debido a la falta de reglamentación o a cambios en el contexto que las volvieron inaplicables. En ese sentido, sostienen que su permanencia en el ordenamiento jurídico genera confusión y contribuye a la burocratización.
La propuesta se inscribe en una estrategia más amplia orientada a reducir el tamaño del Estado y simplificar su funcionamiento. Para el oficialismo, la acumulación de normas sin vigencia efectiva constituye un obstáculo para la actividad económica y para la claridad del sistema legal.
El debate en el Congreso se presenta como un escenario clave para definir el alcance de esta iniciativa. Mientras el Gobierno promueve una limpieza normativa profunda, sectores de la oposición podrían cuestionar el impacto de la eliminación de ciertos organismos o beneficios, especialmente aquellos vinculados a áreas sociales, culturales o productivas.
En definitiva, la “ley hojarasca” pone sobre la mesa una discusión de fondo sobre el rol del Estado y la necesidad de actualizar el marco normativo a las condiciones actuales. El resultado de ese debate definirá no solo qué leyes se eliminan, sino también qué modelo de regulación se busca consolidar hacia adelante.









“Ley hojarasca”: el Gobierno avanza con una poda masiva de normas y organismos estatales





Tras el fallo por YPF, Milei impulsa una reforma para endurecer las expropiaciones

Impulso libertario para derogar el aborto legal: legisladores firmaron un acta en el Congreso

La “motosierra” llega a las Fuerzas Armadas: ajuste interno para poner en marcha la OSFA






Caso $LIBRA: un empresario cuestiona la validez de las pruebas y apunta a irregularidades en el análisis de su celular

Ferraro apunta contra la Justicia por el caso $LIBRA y denuncia vínculos con el entorno presidencial

Scioli destacó el crecimiento del turismo receptivo y defendió el rumbo económico del Gobierno


Fusión bajo condiciones: el Gobierno avanza con exigencias para redefinir el mapa de las telecomunicaciones

Impulso libertario para derogar el aborto legal: legisladores firmaron un acta en el Congreso

Burford reaccionó al fallo por YPF y anticipa nuevas acciones legales contra la Argentina

La Justicia frenó artículos clave de la reforma laboral en el sector comercio







