


El Gobierno mueve piezas de deuda para reforzar reservas y estirar vencimientos más allá de las elecciones
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
- Los bonos AL35 y AE38 pasarán a integrar una nueva cartera del Banco Central
- El objetivo sería reforzar garantías para futuras operaciones REPO
- Analistas creen que el Gobierno busca extender financiamiento más allá de las elecciones
- El Tesoro enfrentará vencimientos por aproximadamente $5,3 billones
- La próxima licitación incluirá bonos duales, dólar linked y reapertura del AO28
- El mercado sigue de cerca la estrategia oficial para sostener estabilidad financiera
En una nueva maniobra coordinada entre el Ministerio de Economía y el Banco Central, el Gobierno avanzó con una operación de conversión de deuda que involucró títulos ajustados por CER y bonos soberanos en dólares por un monto estimado en u$s7.500 millones. La decisión fue interpretada en el mercado financiero como un intento de fortalecer la capacidad de intervención de la autoridad monetaria y, al mismo tiempo, ganar margen para sostener el esquema financiero en un contexto de presión cambiaria y compromisos crecientes de deuda.
La medida quedó oficializada mediante su publicación en el Boletín Oficial y contempla el canje de posiciones en los Boncer TZX28 y TZXD7 por bonos en dólares Bonar 2035 y Bonar 2038. Según se detalló, la cartera que pasará a manos del Banco Central estará compuesta en un 66% por AL35 y en un 34% por AE38.
En la city porteña interpretaron rápidamente el movimiento como una señal vinculada a la estrategia de financiamiento externo y a la necesidad de reforzar el respaldo para futuras operaciones de crédito. Desde distintas consultoras financieras señalaron que estos bonos podrían ser utilizados como garantía para nuevas líneas REPO, un mecanismo mediante el cual el Banco Central obtiene financiamiento entregando activos como colateral.
La referencia inmediata que apareció entre operadores fue la operación concretada a comienzos de 2026, cuando el Tesoro ya había transferido bonos AL35 y AE38 a la autoridad monetaria para respaldar un acuerdo de REPO firmado durante enero de este año. Ahora, el nuevo canje alimenta especulaciones sobre la posibilidad de renovar o extender esos compromisos financieros.
Uno de los escenarios que manejan analistas del mercado es que el Gobierno busque reemplazar gradualmente garantías vinculadas al BOPREAL con vencimiento en octubre de 2027 por nuevos activos que permitan estirar los plazos de financiamiento más allá del próximo turno presidencial. La lectura predominante es que el equipo económico intenta despejar riesgos inmediatos y evitar tensiones financieras en la antesala electoral.
Consultoras especializadas advirtieron además que todavía no está claro si el Banco Central ingresó al canje con la totalidad de sus tenencias en Bonceres. De acuerdo con estimaciones privadas, la entidad poseía cerca de u$s11.000 millones a valor de mercado entre ambos instrumentos ajustados por inflación. El dato definitivo recién podrá conocerse cuando se actualicen oficialmente los montos listados en los mercados.
La operación se produjo además en simultáneo con el anuncio del menú de instrumentos que el Tesoro ofrecerá en la próxima licitación de deuda en pesos, prevista para el miércoles 10 de junio. Allí también quedó en evidencia la intención oficial de extender vencimientos y reducir las obligaciones concentradas en el corto plazo.
El Palacio de Hacienda deberá afrontar compromisos cercanos a los $5,3 billones y, para ello, diseñó una oferta enfocada principalmente en títulos de mediano y largo plazo. La estrategia apunta a desplazar vencimientos más allá del calendario electoral y disminuir la presión sobre las necesidades de financiamiento de los próximos meses.
Entre los instrumentos ofrecidos aparecen tres nuevos bonos duales ajustables por CER o TAMAR más una sobretasa del 3%, con vencimientos previstos para diciembre de 2028, diciembre de 2029 y junio de 2030. También se incluirá una nueva LELINK con vencimiento en agosto de 2026, un bono dólar linked a diciembre de 2028 y la reapertura del AO28.
En el mercado consideran que la apuesta oficial busca sostener la estabilidad financiera mediante un delicado equilibrio entre acumulación de reservas, control cambiario y administración de la deuda. Sin embargo, también reconocen que el esquema depende fuertemente de la capacidad del Gobierno para conservar el acceso al crédito y mantener la confianza de los inversores.
La combinación de canjes, emisiones y búsqueda de financiamiento externo expone además la centralidad que adquirió el manejo de la deuda pública dentro del programa económico. En ese contexto, cada movimiento del Tesoro y del Banco Central es seguido de cerca por operadores financieros que intentan anticipar el próximo paso de una estrategia cada vez más orientada a ganar tiempo y oxígeno financiero.






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