Caputo defendió la estrategia monetaria y crece el debate sobre una posible emisión encubierta

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Gobierno volvió a rechazar riesgos de una crisis cambiaria en 2027
  • Luis Caputo defendió la política monetaria y la acumulación de reservas
  • Economistas cuestionan la emisión derivada de las compras de dólares del BCRA
  • El oficialismo sostiene que retira pesos del mercado mediante licitaciones
  • Domingo Cavallo reclamó avanzar hacia una mayor apertura cambiaria
  • Persisten diferencias sobre el impacto de la deuda en pesos y el superávit fiscal

La discusión sobre la política monetaria del Gobierno volvió a instalarse con fuerza en el centro del debate económico luego de que funcionarios nacionales descartaran la posibilidad de una crisis cambiaria durante el proceso electoral de 2027. Las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, reactivaron las críticas de economistas y analistas financieros que advierten sobre una eventual emisión monetaria indirecta vinculada a la compra de dólares por parte del Banco Central.

Caputo sostuvo recientemente que, a diferencia de otros años electorales, esta vez “la economía se va a llevar puesta a la política”, en referencia a la idea de que la estabilidad financiera y la fortaleza del programa económico impedirán una corrida cambiaria como la registrada en anteriores procesos electorales. El funcionario apuesta a que el elevado superávit comercial y el ingreso de divisas permitan sostener la acumulación de reservas sin generar sobresaltos en el mercado.

Sin embargo, las afirmaciones del titular del Palacio de Hacienda despertaron cuestionamientos entre especialistas que consideran que el Gobierno continúa inyectando pesos en la economía a través de las compras de dólares que realiza el Banco Central conducido por Santiago Bausili.

El eje de la discusión pasa por determinar qué ocurre con los pesos emitidos cuando el Banco Central adquiere divisas en el mercado. Desde el oficialismo sostienen que existe una política monetaria contractiva destinada a absorber esos pesos y evitar que presionen sobre la inflación o el tipo de cambio.

En esa línea, el Tesoro viene realizando licitaciones de deuda en pesos que, según estimaciones privadas, retiraron del mercado cerca de $3 billones mensuales desde marzo. A eso se suma la asistencia contable que recibió el Tesoro por parte del Banco Central mediante transferencias de ganancias, lo que permitió reforzar la liquidez oficial.

Con esos recursos, el Gobierno logró acumular fondos suficientes para absorber parte de la emisión derivada de las compras de divisas. Sólo en mayo, el Banco Central adquirió más de u$s2.500 millones, mientras que el acumulado del año ya se acerca a los u$s10.000 millones. En el mercado incluso circulan proyecciones oficiales que estiman compras superiores a los u$s20.000 millones para todo el año.

La estrategia oficial consiste en combinar acumulación de reservas con esterilización monetaria, es decir, retirar del mercado los pesos emitidos para evitar desequilibrios. Sin embargo, economistas críticos sostienen que esa política implica una creciente acumulación de deuda en moneda local y podría transformarse en un problema a mediano plazo.

Uno de los cuestionamientos más fuertes provino del ex ministro de Economía Domingo Cavallo, quien planteó que el Gobierno no debería temerle a una mayor circulación de pesos si realmente existe una recuperación genuina de la demanda de dinero. Además, consideró que el levantamiento total del cepo cambiario sería clave para reducir tensiones financieras y bajar el riesgo país.

Caputo, sin embargo, dejó en claro que todavía no considera oportuno avanzar hacia una liberalización completa del mercado cambiario. Esa postura alimentó nuevas críticas desde sectores financieros que creen que el actual esquema depende fuertemente de las restricciones cambiarias para sostener el nivel del dólar y las tasas de interés de la deuda pública.

En la city porteña también reaparecieron comparaciones con el escenario económico de 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri. Analistas recuerdan que en aquel momento también existía un fuerte ingreso de capitales y compras de reservas, aunque posteriormente el esquema derivó en una abrupta crisis cambiaria y en la necesidad de recurrir al Fondo Monetario Internacional.

Desde el Gobierno rechazan cualquier similitud con aquella etapa y remarcan diferencias estructurales, especialmente la existencia de superávit fiscal y un saldo positivo en la cuenta corriente. Funcionarios como Felipe Núñez y Federico Furiase sostienen que el actual modelo no genera los desequilibrios que sí estaban presentes durante la gestión macrista.

Aun así, la polémica continúa abierta. Algunos economistas ponen la lupa sobre el crecimiento de agregados monetarios más amplios y advierten que la cantidad total de pesos en circulación sigue expandiéndose a un ritmo elevado. Otros cuestionan incluso la metodología oficial para calcular el superávit fiscal, señalando que parte de los intereses de la deuda en pesos todavía no fueron contabilizados plenamente.

En ese contexto, el debate sobre si el Gobierno está aplicando o no una forma indirecta de emisión monetaria promete seguir ocupando un lugar central en la discusión económica de los próximos meses.

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