La venta de combustibles tocó su piso en dos años mientras crece el peso de los impuestos sobre el litro de nafta

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Las ventas de nafta cayeron 5,26% frente a los primeros siete meses de 2023.
  • La premium fue el combustible con mayor retroceso, con una baja del 7,3%.
  • Las 24 provincias registraron menores ventas respecto de 2023.
  • El impuesto a los combustibles aumentó 1.387% desde noviembre de 2023.
  • Hoy 411 pesos de cada litro de nafta súper corresponden a impuestos.
  • El Gobierno volvió a postergar hasta octubre la actualización del tributo.

El consumo de combustibles atraviesa uno de sus momentos más débiles de los últimos años. Durante los primeros siete meses de 2026, el despacho de naftas alcanzó su nivel más bajo desde 2024, en un contexto marcado por la caída de las ventas, el aumento sostenido de la carga tributaria y nuevas postergaciones en la actualización de impuestos que gravan el sector.

Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), entre enero y julio se comercializaron 5.667,3 millones de litros de nafta, lo que representa una disminución del 5,26% respecto del mismo período de 2023, cuando se habían despachado 5.981,8 millones de litros. En términos absolutos, el mercado perdió 314 millones de litros vendidos en comparación con aquel año.

La comparación con 2025 también muestra un retroceso. Frente a los primeros siete meses del año pasado, la venta cayó un 1,84%, consolidando una tendencia de menor demanda que se viene profundizando durante el año.

El descenso alcanzó tanto a la nafta premium como a la súper, aunque con distinta intensidad. La premium registró la mayor contracción, con un desplome del 7,3% frente a 2023, mientras que la súper retrocedió un 4,5%.

Los datos coinciden con los relevamientos mensuales de la Secretaría de Energía, que reflejan un deterioro aún más marcado durante julio. Ese mes las estaciones de servicio despacharon 1.368.722 metros cúbicos de combustibles, un 6,4% menos que en julio de 2025, completando seis meses consecutivos con ventas por debajo de los registros del año anterior.

Dentro de ese desempeño mensual, la nafta súper cayó un 7,8% interanual, el gasoil G2 retrocedió un 7,04% y la premium acumuló su tercer mes consecutivo en baja, con una contracción del 6,4%.

El fenómeno no se limita a una región específica. El IAG detectó que las 24 jurisdicciones del país vendieron menos nafta que en 2023, incluida la Ciudad de Buenos Aires.

Las mayores caídas se concentraron en provincias fronterizas. Misiones encabezó el listado con una baja del 32,48%, seguida por Formosa con el 26,26%, Corrientes con el 18,83%, La Rioja con el 15,73% y Entre Ríos con el 15,31%.

El informe atribuye parte de este comportamiento al denominado "efecto frontera", ya que en varias provincias limítrofes el precio local de los combustibles superó al de los países vecinos, incentivando las compras fuera del país.

En el otro extremo aparecen Buenos Aires, con una caída del 0,65%, y Neuquén, con una baja del 0,84%, donde la actividad económica vinculada a Vaca Muerta contribuyó a sostener parte del consumo.

Mientras las ventas retroceden, el peso de los impuestos sobre cada litro aumentó significativamente. Desde noviembre de 2023 hasta agosto de 2026, el impuesto a los combustibles acumuló un incremento del 1.387%, muy por encima de la inflación acumulada del período, estimada en 329%.

En términos reales, descontando el efecto inflacionario, el gravamen se triplicó y pasó de representar el 8,9% del precio final de la nafta en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de este año.

El impacto puede verse en el precio actual de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires. Sobre un valor de 2.045 pesos por litro, 411 pesos corresponden al impuesto a los combustibles. En noviembre de 2023, medido a precios actuales, ese mismo tributo representaba apenas 120 pesos sobre un litro cuyo valor equivalía a 1.333 pesos.

El mecanismo explica parte de esa evolución. A diferencia de otros tributos que se calculan como porcentaje del precio, el impuesto se cobra como un monto fijo por litro, por lo que cada actualización tiene un impacto directo sobre el valor final.

A pesar de esa tendencia, el Gobierno volvió a postergar la actualización prevista para septiembre del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono. Mediante un decreto, el incremento fue diferido íntegramente hasta el 1° de octubre, acumulando ajustes pendientes correspondientes a 2024, 2025 y los primeros dos trimestres de 2026.

La decisión constituye la decimotercera postergación desde 2024 y mantiene la estrategia oficial de dosificar el traslado del impuesto al surtidor mientras sostiene que busca preservar un sendero fiscal compatible con el crecimiento económico.

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