No somos nada, absolutamente nada

ECONOMÍA 26 de junio de 2021 Por Manuel ADORNI
D6VXFY3BXBBGZJ2J4SG22GLKHA

Un acuerdo puente con el Club de París que nadie sabe a ciencia cierta bien cuáles son los detalles del mismo, un dólar recalentado por la nada misma, una de las consultoras más importantes del mundo que nos clasifica como “inclasificables” y un Ministro de Economía que simplemente dice que todo está bien, y lo que no lo está es por culpa del gobierno anterior.

La clasificación que nos asignó esta semana la consultora MSCI (que muchos la confunden con Morgan Stanley pero que nada tienen que ver ya entre ellos) nos dio un baño de realidad. Esta definición de “standalone”, algo así como “un país imposible de clasificar” no es el comienzo de un camino de desgracias para la Argentina (a pesar de la reacción estrepitosamente negativa del mercado en el cierre de la semana) sino más bien, el letrero que indica que nada funcionó, y que hemos llegado a donde nunca debimos llegar: a no ser nada.


Imposible tener buenos resultados haciendo las cosas mal. Esto aplica a cualquier ámbito de la vida. Muchos anticipamos que la intransigente postura de no creer en los planes económicos (como aseveró hace un tiempo el presidente Alberto Fernández) más tarde o más temprano iba a ser un problema. Y no solo el no creer en los planes económicos, sino también el accionar en consecuencia. Decía tampoco importarle el déficit fiscal, las dificultades para obtener dólares para financiarnos y hasta osó decir que 10% más de pobres no tenían importancia ante la pandemia porque lo primero era la salud: así nos fue, el país fundido y los muertos que no detienen su tenebroso conteo. Aunque no nos conformamos: intentamos expropiaciones, invitamos a tomar tierras a quienes se crean con derecho de tenerlas y más aún, prohibimos exportar carne. Si, en el país de la carne, prohibimos venderles al mundo. Un país que entiende lo bizarro como un estado permanente.

No tenemos que transformar al mundo en enemigo. Cada cosa que nos pasa, clasificación como NN incluida, debe ser leída como lo que es: un breve resumen de lo que logramos haciendo todo mal, creyendo que éramos mas sabios que el mundo moderno: ellos libres, creciendo y cada día con menos pobreza; nosotros cada vez más pobres, con menos empleo, jugando al populismo que nos hunde en un sin futuro eterno.


Lo interesante es que nadie hizo nada mal, al menos no en la mente del Presidente. Los nefastos resultados en materia económica no es otra cosa que un combo de responsabilidades entre el gobierno anterior y el capitalismo que no funcionó como el populismo pretendía.

Mientras se siga creyendo que del pozo se sale cavando, la Argentina seguirá profundizando su caída crónica. Mientras los problemas judiciales de los políticos esté por sobre la creación de empleo, mientras la creación de planes sociales y empleo público esté por sobre la baja de impuestos, mientras que la ley de cupo trans y el aplauso por el gol de Maradona a los ingleses esté por sobre los incentivos para crear empresas y atraer inversiones y mientras que las pecheras de La Cámpora estén por sobre las libertades y el respeto a la propiedad privada, lo que vivimos esta semana en materia económica será apenas una pequeña muestra de lo que nos espera en el horizonte, ese horizonte que cada vez es más cercano. Las pocas oportunidades están detrás de un dólar que se escapa, de un viaje al exterior que no llega o tal vez, de un golpe de suerte. Por desgracia, no vendrán esas oportunidades de la mano del empleo, el emprendimiento o la inversión en un país que nos oprime y nos empobrece día a día. Hasta hace poco mas de 70 años se nos comparaba con EEUU y hasta no hace mucho con Brasil, Chile o Uruguay. Hoy se nos relaciona a economías como las de Jamaica, Palestina, Zimbabue, Bosnia o el Líbano.

Seamos francos: Argentina no funciona y su verdugo es el dañino, impune y sangriento populismo, detrás de la máscara del “Estado presente”.

Fuente: Infobae

Te puede interesar