¿Con estos candidatos, el voto en blanco no sería una opción?

OPINIÓN 15 de agosto de 2021 Por Carlos ZIMERMAN
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Siempre los mismos, nada nuevo, las mismas promesas que ya sabemos no van a cumplir e iguales mentiras. Cuando llegan los tiempos electorales los candidatos salen a la calle y como quisieran hacernos creer que se sienten ciudadanos comunes nos golpean las puertas de nuestras casas y finge estar interesados por nuestros problemas y hasta muestran preocupación. Todo es mentira, ya nadie les cree y lo más grave que no se dan cuenta que son molestos y detestados, que ya nadie los quiere escuchar.

Los mismos de siempre, los que están en la rosa y no quieren largar por nada del mundo, pero fundamentalmente por que viven de la política y no saben hacer otra cosa y otra cosa es salir a trabajar como cualquiera de los mortales que se levanta todos los días a las cinco de la mañana y tienen que salir con frío, con calor o con lluvia a ganarse el "mango" para poder darles de comer a su familia en forma honesta y honrada, que es todo lo contrario a lo que ellos hacen, que es casi vivir de los demás, o en términos más atendibles, robarle al pueblo y vivir de ello.

Solo debemos hacer memoria y recordar cuando fue la última vez que un político nos solucionó un problema, cuando fue la última vez que hicieron algo que beneficiara a la sociedad en general.

Nuestros políticos solo saben cobrar sus sueldos, hacer negociados, ganarse clientes para las empresas que ponen a nombre de sus esposas u otros familiares: todos negociados.

Quizá llegó la hora de cerrarles la puerta, de no escucharlos ni siquiera por compromiso, de cambiar de canal o el dial de la radio cuando comienzan a prometer lo que todos sabemos que no van a cumplir.

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Nuestros políticos están para que la gente en su conjuro les solucione sus problemas y no para solucionarle los problemas a la gente, ganan mucho más que un maestro de escuela y no tienen la menor intención de modificar esa desigualdad inmoral de la que son conscientes pero por nada del mundo están dispuestos a cambiar.

Quizá llegó la hora de deslegitimarlos votando en blanco, cumpliendo con nuestro deber ciudadano pero demostrarles que estamos enojados, ofendidos y cansados.

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Marchamos hacia un tiempo diferente, un tiempo en donde tenemos que tener la obligación de castigar a los sinvergüenzas que desde hace tantos años se burlan de la gente y viven, y muy bien, a expensas de la gente.

El voto en blanco puede ser un castigo, un alerta muy grande, un inmenso grito de saturación y bronca que en el fondo esconda una frase lamentable pero real: ESTAMOS CANSADOS QUE NOS ROBEN, ESTAMOS CANSADOS DE LOS LADRONES QUE SE APROVECHAN DE LAS INSTITUCIONES Y YA NO LOS AGUANTAMOS MÁS.

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