Los dilemas políticos que enfrentarán Alberto Fernández y Rodríguez Larreta

POLÍTICA 10 de septiembre de 2021 Por Román LEJTMAN
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En la intimidad del poder, Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta se maltratan mutuamente. Subyace entre ambos una desilusión política que se profundizó en los últimos días de la campaña electoral. El Presidente asegura que Rodríguez Larreta se mueve al compás de Mauricio Macri, y el jefe de Gobierno considera que Alberto Fernández sólo responde a las instrucciones de Cristina Fernández de Kirchner. Ya no son amigos, se recelan, y los resultados de las PASO pondrán a prueba sus sueños personales atados a la Casa Rosada.

Alberto Fernández cavila aún sobre el cambio de Gabinete antes de las elecciones nacionales del 14 de noviembre. Decidió que lo hará y tiene una lista de nombres obvios para reemplazar, pero todavía estudia el tempus de una decisión política que estará vinculada a los resultados de las PASO.


En Balcarce 50 asumen que CFK estará involucrada en todas las designaciones, y lo que permanece sin resolver es la profundidad de los cambios a ejecutar. Si el Frente de Todos no hace una buena elección en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Chubut, Alberto Fernández tendrá problemas para mantener intacto a su círculo de poder más cercano.

La Vicepresidente puso foco en Santiago Cafiero, Felipe Solá, Matías Kulfas, Martín Guzmán, Julio Vitobello y Juan Pablo Biondi, y un resultado adverso en los comicios -medido desde su propia lógica de poder- puede transformar al cambio de Gabinete en una tragedia política para el jefe de Estado.

Alberto Fernández sabe que Cristina pretende romper su guardia presidencial -Cafiero, Vitobello, Biondi-, y ya anunció que no cederá a sus amigos pese al avance furibundo de la Cámpora y el Instituto Patria. “Habrá cambios, pero esos nombres son intocables”, aseguró un miembro del Gabinete que viaja seguido a Olivos.


Alberto Fernández siempre tiene al lado a CFK, mientras que Rodriguez Larreta transita acompañado por la sombra de Mauricio Macri. El alcalde porteño protagoniza una relación en zigzag con el expresidente y todavía no puede lograr que se ajuste a su propia agenda electoral. Macri conoce las necesidades políticas de Rodríguez Larreta, y hace poco para acompasar su estrategia personal con las aspiraciones de liderazgo de su exjefe de Gabinete en la Ciudad.

Cristina Fernández y Alberto Fernández transformaron a Macri en un blanco móvil y esa decisión electoral afectaría la seducción del voto blando que se acuerda del gobierno de Cambiemos. Rodríguez Larreta hizo una apuesta política con María Eugenia Vidal y Diego Santilli, y la fuga de posibles votos por la mención de Macri complica sus ambiciones hacia 2023.

En este contexto, Alberto Fernández y Rodríguez Larreta enfrentan idéntico dilema: cómo ejercer el poder sin la mediación -activa o pasiva- de su respectivo expresidente. CFK influye o busca influir en todas las decisiones de gobierno, y Macri pretende que no se olviden de él y sueña con il sorpasso si la coyuntura social y económica le da una mínima posibilidad.

Pero al margen de Macri, el posible candidato presidencial del PRO tiene que resolver un dilema más cercano en el tiempo. Ricardo López Murphy le sirvió para contener los votos por derecha y ya acordaron su lugar en la lista porteña tras las PASO. Sin embargo, esa jugada no alcanzó para evitar el crecimiento de Javier Milei, un versión histriónica de Álvaro Alsogaray y sus ideas liberales.

Alsogaray participó en todos los golpes de Estado desde 1955, creó la UCEDÉ, y luego fue cooptado por Carlos Menen. MIlei trabajó a las órdenes del general golpista Antonio Domingo Bussi, y se transformó en una problema político para Rodríguez Larreta: ensancha la franja de votos por derecha, deja en suspenso la capacidad de contención electoral de López Murphy en los comicios de noviembre y le abre una nueva negociación para su alianza presidencial.

Milei estuvo asociado con Rodríguez Larreta en 2019, y su pensamiento no ha cambiado. Pero el domingo será caracterizado como una sorpresa electoral en la Ciudad, y eso implica otros términos de negociación hacia las presidenciales de 2023. Lo sabe el jefe de Gobierno, y también el líder de la nueva derecha porteña que remite a la República de Wiemar.

Alberto Fernández y Rodríguez Larreta propusieron un acuerdo político entre las dos coaliciones partidarias después de los comicios de noviembre. Se trata de un discurso electoral que se puede transformar en un hecho posible empujado por la apatía institucional y la situación económica y social.

Si así fuera, el Presidente y el jefe de Gobierno deberán lidiar con otro dilema político. Las elecciones dejarán su marca y habrá poco espacio para encontrar un escenario común de negociación entre el Frente de Todos y Juntos por el cambio.

Alberto Fernández tiene que ejecutar la reforma en el Gabinete -vinculado a los resultados de los comicios- y Rodríguez Larreta resolver las contradicciones de su propia coalición que pretende liderar. No será idéntica la posición de Macri que la mirada de Alfredo Cornejo o Martín Lousteau.

Después de las PASO, estos dilemas ocuparán el centro de la escena electoral y sólo una ecuación de poder podría estar más definida: el futuro político de cada uno

Alberto Fernández y Rodríguez Larreta -extraña paradoja- impusieron los nombres de los candidatos a diputados en la Ciudad y la Provincia. Y el resultado final que aporten Victoria Tolosa Paz-Leandro Santoro para el Frente de Todos, y María Eugenia Vidal-Diego Santilli para la coalición de Juntos, determinará la estabilidad política de un sueño presidencial que no sólo se sueña en Olivos y Uspallata.

Cristina y Macri también tienen sus planes. Al margen de Alberto Fernández y Rodríguez Larreta, y sus propios dilemas.

Fuente: Infobae

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