Un tenista argentino se quedó sin un euro tras la pandemia, “se hizo” italiano y es el jugador de la semana en el circuito Challenger

DEPORTES 16 de septiembre de 2021 Por Omar EDEN
Agamenone-Baez

“Siento una felicidad muy grande”, declara Franco Agamenone que, efectivamente, expresa con palabras y con gestos. La sonrisa delata su el resultado de su perseverancia, la que por momentos fue ardua, sufrida. Es que este tenista de 28 años nacido en Río Cuarto, Córdoba, es uno de esos trotamundos del inframundo de ese deporte que lleva al ser humano al extremo de sus posibilidades económicas cuando se intenta llegar al circuito mayor.

En el caso de Agamenone, él hasta debió tomar una decisión que lo angustió, pero que era acaso su última oportunidad para no dejar la disciplina al haberse quedado sin dinero, “sin un euro”, como relata, después de la pandemia, como fue pasar a jugar como italiano, en lugar de como argentino, tal la bandera que le cruza el alma, pero lo hizo en busca de sostener el pulso de su sueño, y no le fue mal.

“Hay que aclarar que uno en los Futures suele perder mucha plata, pero mucha. Después de la pandemia estaba sin un euro y fui a Italia a intentar jugar algo: tenía dos partidos de interclubes y sabía que con eso podía aguantar algunos meses. Ahí fue que me anoté en el campeonato italiano, cuya condición era representar a Italia”, contó el tenista en un reportaje publicado en el sitio Punto de Break.

“Entonces me tuve que cambiar la bandera en la ATP para jugar ese torneo. Fue una decisión arriesgada venir a vivir acá, pero conté con el apoyo de mi novia, mi entrenador y el club donde juego. Por suerte me fue muy bien este año. Así y todo, muchas veces los que están ubicados entre el 250 y 300 del ránking no ganan plata en los Challengers. Espero que en un futuro eso cambie porque se vuelve todo muy difícil”, reveló.

Esa decisión cambió su vida deportiva. Bajo la insignia italiana, Agamenone ganó sus dos primeros torneos en el circuito Challenger de la ATP. El primero fue en Praga, el pasado 28 de agosto, y el segundo en Kiev, Ucrania, el último fin de semana.

Claro que los premios de esa escena del tenis no son suficientes. Por eso el cordobés que ahora reside en Lecce, Italia, y forma parte del seleccionado de un club de esa ciudad, tiene que trabajar duro para mantenerse. Así, intercala la competencia en los torneos oficiales del circuito, con los partidos de interclubes que son los que le permiten soportar su economía.

Franco, que comenzó el año más allá del puesto 650 del ránking, hoy es el N°230, su mejor posición histórica. Sobre el beneficio de ese ascenso, explicó: “Me cambia totalmente la planificación que tenía. Arranqué jugando Futures en Egipto, luchándola y hasta ahora tuve una temporada espectacular. Ya estoy muy cerca de ingresar a la Qualy del Abierto de Australia y eso me pone muy contento. Aún no hablé con mi entrenador cómo voy a seguir este año. Lo único definido es que entrenaré 10 días y después tengo tres Challenger seguidos, uno en Rumania y dos en Italia. Ir a Sudamérica es una opción, pero habrá que ver qué torneos hay en Europa y a partir de entonces decidir qué me conviene”, dijo.

Sobre la difícil tarea de triunfar en el tenis profesional, que incluso lo llevó a plantearse la posibilidad de abandonar la disciplina, Agamenone destacó la importancia de la salud mental. “Estoy con una psicoanalista desde 2018: me ayudó mucho a salir del peor momento de mi carrera, cuando únicamente jugaba dobles y no podía salir a la pista para un partido de singles porque se me hacía muy duro competir. Realmente, estaba en las últimas. Ella me fue ayudando, me sacó de ese momento y venimos haciendo un trabajo muy bueno”.

Fuente: tn

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