Alemania da marcha atrás al apagón nuclear: la crisis energética obliga

INTERNACIONALES Por Elena G. SEVILLANO
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Alemania renuncia al apagón nuclear previsto para el 31 de diciembre. El ministro de Economía y Clima, el verde Robert Habeck, ha anunciado que dos plantas de energía atómica del sur de Alemania, Isar 2 y Neckarwestheim 2, tendrán que seguir funcionando más allá de fin de año por culpa de la crisis energética. Habeck ha reconocido que la situación del sistema eléctrico es “tensa”, y ha asegurado que el principal motivo es la falta de energía nuclear procedente de Francia. La decisión firme se tomará en diciembre.

Hasta hace escasos meses, el canciller, Olaf Scholz, aseguraba que la desconexión de las últimas nucleares alemanas cumpliría el calendario diseñado hace 10 años por su predecesora, Angela Merkel. En marzo, un informe gubernamental determinó que las últimas tres centrales eran irrelevantes ―actualmente aportan el 6% de la electricidad que consume el país― y que se podía prescindir de ellas. Pero los problemas de suministro del gas ruso pronto obligaron a reevaluar la situación.

La coyuntura se ha degradado muy rápido. Hace menos de un mes se anunció que esas centrales se iban a mantener “en reserva” por si había una emergencia. Formalmente, Alemania se mantenía firme en su decisión de abandonar la energía nuclear, como acordó la canciller Angela Merkel en 2011 tras el accidente de la central japonesa de Fukushima. El Gobierno de socialdemócratas, verdes y liberales explicó que se veía obligado a hacer una excepción, corta y solo en caso de necesidad: dos de los últimos tres reactores que están en funcionamiento se mantendrían operativos únicamente hasta mediados de abril.

Berlín se vio obligado a hacer esa concesión tras recibir los resultados de un “test de estrés” encargado a los cuatro operadores de la red eléctrica alemana para saber cómo de preparada estaría ante distintos escenarios de restricción energética. Dos reactores en reserva podrían “marcar la diferencia” para la estabilidad de la red en el sur de Alemania, aseguró Habeck, cabeza visible de un partido que tiene en su ADN la oposición a la energía nuclear. La tercera planta de energía nuclear activa, en Baja Sajonia, no debería formar parte de esta reserva y se cerrará antes de fin de año.

El análisis de la situación ha confirmado que Alemania no puede permitirse prescindir de sus centrales. “Los datos que nos llegan de Francia sugieren que tenemos que recurrir a la reserva”, dijo el ministro verde en una comparecencia en Berlín este martes. “Los operadores harán ahora todos los preparativos necesarios para que las centrales nucleares del sur de Alemania produzcan electricidad en invierno y más allá de fin de año, naturalmente respetando las normas de seguridad”, añadió.

Los problemas de corrosión en las tuberías y las tareas de mantenimiento han forzado a Francia a parar la mitad de sus reactores. El país está importando electricidad en lugar de exportarla. La energía francesa contribuía decisivamente a la seguridad del suministro en Alemania, pero ya no se puede contar con ella.

La población alemana era mayoritariamente contraria a la energía atómica, pero la invasión rusa de Ucrania y la crisis energética subsiguiente han provocado un vuelco en la opinión pública. Una encuesta publicada en agosto por Der Spiegel indica que la mayoría está a favor de extender el tiempo de funcionamiento de las centrales nucleares y que un “sorprendente” 41% apoyaría incluso la construcción de nuevas plantas. El futuro del parque nuclear alemán ha protagonizado amargas polémicas en el Bundestag. Los conservadores, en la oposición, exigen al Ejecutivo de Scholz que deje abiertas las tres centrales nucleares todavía operativas.

“Me gustaría volver a recordar que en el debate alemán a veces se da la impresión de que con dos centrales nucleares en marcha nos libraríamos de todos nuestros problemas. Esto no es en absoluto el caso”, aseguró Habeck. Para los escenarios de los que hablan los expertos, la brecha en la estabilidad de la red es de entre 4 y 8 gigavatios y las centrales nucleares aportan 0,5, explicó: “Eso significa que necesitaremos más medidas de equilibrio de la carga, conservación y uso flexible de la energía”.

Fuente: El País

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