A Dios rogando y con Massa recalculando

OPINIÓN Por Mónica Gutiérrez*
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El oficialismo político esperaba que el embrujo mundialista ayudara a mitigar las penurias populares. “Hay que llegar al Mundial” fue una letanía recurrente en las sobremesas de este año demoledor.

La derrota de la Selección frente a Arabia Saudita fue un baldazo helado de realidad que cortó de cuajo las fantasías de escapar, al menos por un rato, del peso de la realidad.

Sergio Massa repitió este jueves que no cree en la magia. Lo hizo en un contexto de gente que seguramente coincide en este punto. Lo más cremoso del círculo rojo, convocado por el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción, se reunió a escucharlo.

“Somos rehenes de facciones y de luchas intestinas de poder… es necesario salir de esta situación crítica, desactivar el peligroso camino que estamos atravesando, dejar atrás las discusiones estériles por el poder”. No fue en absoluto concesivo Marcos Pereda, vicepresidente de La Rural y titular del Cicyp a la hora de describir el momento.

“Somos empresarios, queremos exportar. Necesitamos estabilidad macroeconómica, ganar competitividad y seguridad jurídica.Tiene que haber una nueva linea de largada, tenemos un Estado con serias deficiencias”.

La falta de dólares, las dificultades para importar y mantener el flujo indispensable de insumos para la producción, y la incertidumbre inflacionaria estuvieron en el centro de la preocupación de los hombres de negocios. También la sequía que ya supone la pérdida de al menos el 50% de la cosecha fina y augura un mal pronóstico para la campaña del maíz y la soja.

“Vamos a ganar la elección si somos capaces de bajar la inflación”. O sea, entiéndase, “si no logramos bajar la inflación no habrá chances electorales para el oficialismo”, dijo el ministro de Economía, concluyente.

Hay muchas maneras de decir la misma cosa. Massa prometió para abril del 23 una inflación por debajo de los 4 puntos. Se tiene fe.

“Si no bajamos la inflación la incertidumbre no va a cesar”. Consultado acerca de cómo lo va a lograr, habló de método, de esfuerzo, de medidas que reordenen la macro. Admitió que solo con orden fiscal se bajará la inflación. Pidió plasmar en leyes políticas de Estado que hoy se resuelven con decretos.

Dijo cosas que su auditorio quería escuchar, también algunas que hicieron ruido.

“Hay quienes que, sobre los problemas que tienen los argentinos, actúan como cuervos, viendo que pueden carroñar del herido o del cadáver, se convive con los que están buscando el agujero de cada política económica para sacar ventaja”.

También advirtió sobre las recetas en Power Point que tiran a millones de personas a la pobreza y fustigó a los que piden devaluación: “Deben saber que destruyen el valor de sus compañías”

Un mediodía caliente el de este jueves. Mientras Sergio Massa hablaba en los acogedores salones del Hotel Alvear, en la calle subía la temperatura y también los dólares.

El blue quedó casi a la par del MEP, alrededor de 319 marcando una brecha del 93%. El nivel más alto del último mes. El adelantamiento del anuncio de un dólar soja 2 sostuvo el viernes la tendencia alcista.

Es poco probable que los mínimos acuerdos que, tanto en el oficialismo como en la oposición, se demandan para salir adelante sean posibles en este contexto.

Lejos de toda componenda, Andrés “Cuervo” Larroque, segundo hombre fuerte de La Cámpora, crucificó a Mauricio Macri colgado del paravalanchas. “El único argentino que está dentro de la FIFA es alguien que no quiere que al país le vaya bien”, dijo en obvia alusión a Mauricio Macri.

El delicado momento de salud que enfrenta Alberto Fernández no logró moderar la embestida a la que de manera sostenida lo somete el kirchnerismo. Larroque tuvo una semana mediática y fue el primero que lo tuvo en sus oraciones. Calificó al Gobierno como una “pérdida de tiempo y un desperdicio de poder”. Nada de piedad en la convalecencia. Con Martín Guzmán fue corrosivo: “Este chico entró por la ventana y se escapó por el techo”.

El operativo “despegue” de todo lo actuado hasta aquí por presidente del Frente de Todos, menos de CFK y los suyos, claro, es funcional a la instalación de la candidatura presidencial de Cristina Fernández, misión en la que el “Cuervo” lleva la delantera.

“Cristina es un fenómeno emocional, no se puede medir en encuestas, cuando sale a la cancha no tiene techo electoral”. Sin candidatos competitivos a la vista, Larroque milita “Cristina 2023″. Ella no dice que sí ni que no. A seguir participando.

La despedida de Hebe de Bonafini no fue precisamente plácida. Fue una postal dramática de las profundas diferencias ideológicas y emocionales que nos atraviesan como sociedad.

Un funeral a cielo abierto con alto voltaje político. Mientras funcionarios, organizaciones sociales y la militancia K colocaban sus cenizas en la Pirámide de Mayo, una ceremonia a la que no fue invitado el jefe de Estado, en la Cámara de Diputados de la Nación José Luis Espert se despachaba interpelando a sus pares.

“¿Vamos a honrar el fraude? ¿Vamos a honrar la corrupción? ¿Vamos a homenajear a una persona que ha sido una verdadera deshonra para la Nación?”, dijo.

No hay margen para duelos en paz. Tampoco parece haberlo para pactos, acuerdos o consensos. El contexto no da.

Mientras algunos apuestan a la polarización extrema, y otros tantos advierten con preocupación acerca del avance de terceras opciones antisistema que crecen a expensas del deterioro de la clase política, están los que ven un escenario electoral repartido en cuartos. Cuando ninguno de los malos conocidos alcanza el 25% hay gente explorando un colectivo peronista de corte federal.

Convencidos de que se está entrando en un fin de ciclo, de que el oficialismo no tiene sobrevida y que la alianza opositora se está auto esmerilando al compás de las tensiones que fogonea Macri, un grupo de dirigentes trabaja en la trastienda de la política para generar una cuarta vía.

Referentes de este sector, entre los que se cuentan dirigentes con experiencia en la función pública descreen de la capacidad de Massa para estabilizar la situación y se preparan para generar condiciones que cambien la alianza de poder. Por el momento, una intención.

 

 

* Para www.infobae.com

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