Swap con China, dólar soja 2 y renovación total de vencimientos: el plan de Massa para cerrar 2022

ECONOMÍA Por Natalia Donato*
YN7SD2OUUNDTHBXWYL4EAU7F7E

Falta menos de un mes para que termine el año, pero el equipo económico todavía afronta algunos desafíos importantes que le permitirán comenzar 2023 con mayor margen de maniobra, en un contexto de fuerte restricción externa, alta inflación e impacto sobre la actividad económica. La histórica sequía que azota al país complicó los planes de Sergio Massa para este año, y también para el próximo, si la falta de lluvias llegara a afectar la siembra de soja y maíz. Pero el titular del Palacio de Hacienda intenta transmitir tranquilidad cuando habla públicamente y en conversaciones privadas con empresarios. Confía en que los exportadores de granos liquidarán, como mínimo, USD 3.000 millones por el dólar soja 2; activará el swap con China para dar mayor tranquilidad al mercado; y asegura que está garantizado el cumplimiento de los abultados vencimientos que debe afrontar el fisco a mediados de mes, y que rondan los $405.000 millones.

La mejora cambiaria para que los exportadores vendan los remanentes de soja fue una medida adoptada por el Gobierno en medio de la desesperación, ante la necesidad de cumplir con la meta de acumulación de reservas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y evitar un mayor cerrojo a las importaciones, que ya bastante se restringieron en los últimos dos meses a partir del nuevo sistema SIRA. La tercera revisión con el organismo fue aprobada, pero el BCRA debe acumular divisas para la meta de marzo, y antes de que se tome esa medida el organismo había vuelto a tener una posición vendedora. Massa aspira a obtener, cómo mínimo, unos USD 3.000 millones.

Desde el sector exportador coinciden en que es un número alcanzable, ya que hasta el momento se vendieron 2,5 millones de toneladas que representan un ingreso de USD 1.700 millones. “Es un buen número, si se tiene en cuenta que diciembre no es un mes de mucha venta por parte de los productores. Además, quedan 15 días de trabajo, por lo que vamos a estar cerca de ese número que quiere el Gobierno”, aseguraron las fuentes. Pero el gran interrogante es qué hará Massa durante el primer trimestre, ya que se avecina un verano desértico en materia de dólares, con el agravante de que se perdió el maíz de primera y la soja se está sembrando tarde, lo que generará menores rendimientos.

La restricción externa y el panorama que se proyecta para 2023 es una de las mayores preocupaciones de los empresarios, que están siendo afectados por las menores importaciones y, por ende, menor actividad. Según les transmitió Massa en recientes encuentros, no sólo espera obtener esa liquidación del dólar soja 2, sino que también les garantizó que activará el swap con China, cuya ampliación en USD 5.000 millones fue anunciada hace tres semanas, en el marco de la cumbre del G-20 en Bali, Indonesia.

“Es decisión del gobierno chino ampliar el uso del swap en USD 5.000 millones, que vienen a fortalecer nuestras reservas frente al mercado único y libre de cambios, dando mayor fortaleza para el Banco Central y la posibilidad de disponer de más herramientas para garantizar, sobre todo, las importaciones de las pequeñas y medianas empresas, de las industrias argentinas, que a veces tienen el temor de no poder acceder a los dólares”, había dicho Massa en esa oportunidad. La decisión del equipo económico es activar finalmente ese swap.

Otro de los desafíos que Massa tiene por delante este mes son los $405.000 millones de vencimientos de deuda en pesos que el Tesoro tiene que afrontar el 14. Pero el ministro se muestra confiado en que podrá renovar la totalidad de esos pagos, según les transmitió a algunos hombres de negocios. Al respecto, en un reciente informe, la consultora Ecolatina consideró que “producto de las dificultades para conseguir financiamiento neto en un mes con déficit elevado, probablemente el Gobierno utilice financiamiento alternativo en diciembre, lo que implica volcar más pesos a la economía. En este sentido, podría utilizar parte de sus depósitos en el BCRA, vender DEGs, vender dólares recibidos del BID o invitar provincias y/o municipios a incrementar su participación en las licitaciones”.

A su vez, agregó que con vistas al año próximo, “la fragilidad y la poca viabilidad que exhibe el programa financiero será uno de los principales desafíos”. “Unas fuentes de financiamiento cada vez más acotadas y un sector privado reticente a incrementar su exposición al riesgo soberano obligarán a las autoridades a ofrecer instrumentos más atractivos para los inversores (es decir, más costosos para el Tesoro) y establecer algún tipo de anclaje para las expectativas, como podría serlo una reducción de las necesidades financieras vía un ajuste fiscal más profundo”, planteó la consultora.

Más allá de la estrategia financiera implementada, las colocaciones de deuda se encontrarán también frente a la incertidumbre generada por las elecciones y un posible cambio de mandato, analizan los economistas, al tiempo que precisan que la incertidumbre sobre lo que prevé la oposición en torno a la deuda en pesos “podría constituir una fuente de inestabilidad fuera del alcance del control del Gobierno, achicando aún más el financiamiento en el mercado doméstico”.

En materia de inflación, lo único que podrá mostrar Massa en los próximos días es que el dato de noviembre fue menor al de octubre y que si bien en diciembre podría rebotar, en el verano volvería a caer. De todos modos, el 2022 cerrará con una suba de precios cercana al 100%. Para 2023, el objetivo del ministro es llevarla al 3% mensual hacia mediados de año, con miras en las elecciones, ya que sin un rumbo claro de desaceleración, las chances electorales del Frente de Todos se reducen notablemente. “Está convencido de que va a bajar la inflación, pero yo no me imagino cómo la reducirá de 6% a 3%, menos aún en un año electoral donde van a gastar más”, se sinceró un importante referente del mundo empresario.

 

 

* Para www.infobae.com

Te puede interesar