Nuevas recomendaciones para abordar el estreñimiento refractario sin recurrir a la cirugía

SALUD Agencia de Noticias del Interior
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  • El estreñimiento refractario es un trastorno complejo que no siempre está correctamente diagnosticado.
  • La Asociación Estadounidense de Gastroenterología recomienda agotar instancias médicas antes de pensar en cirugía.
  • Identificar la causa específica del estreñimiento es clave para evitar tratamientos ineficaces.
  • Los estudios funcionales permiten definir mejor el tipo de alteración intestinal.
  • Existen terapias farmacológicas y no farmacológicas que pueden mejorar cuadros severos.
  • La cirugía debe ser una opción excepcional y reservada para casos cuidadosamente seleccionados.

El estreñimiento refractario representa uno de los desafíos más complejos dentro de la gastroenterología. Se trata de una forma crónica y persistente del trastorno, en la que los pacientes no responden a los tratamientos habituales y ven afectada de manera significativa su calidad de vida. Frente a este escenario, una reciente actualización de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología (AGA) propone un cambio de enfoque: extremar las instancias de evaluación y tratamiento antes de considerar una intervención quirúrgica.

El documento, elaborado por un panel de expertos, establece una hoja de ruta clara basada en 14 recomendaciones clínicas que buscan optimizar el abordaje médico y reducir la necesidad de cirugías, que suelen implicar riesgos elevados y resultados variables. La premisa central es que muchos pacientes catalogados como “refractarios” no han recibido, en realidad, un diagnóstico preciso ni un tratamiento integral acorde a la causa subyacente de su estreñimiento.

Uno de los puntos clave del nuevo enfoque es la correcta caracterización del problema. El estreñimiento crónico no es una entidad única, sino un conjunto de trastornos con mecanismos diferentes. Puede deberse a un tránsito intestinal lento, a alteraciones del piso pélvico que dificultan la evacuación, o a una combinación de ambos factores. Según la AGA, identificar con precisión el tipo de estreñimiento es esencial para evitar tratamientos ineficaces y decisiones drásticas.

En ese sentido, las recomendaciones subrayan la importancia de realizar estudios funcionales específicos antes de escalar hacia opciones invasivas. Pruebas como la manometría anorrectal, el test de expulsión del balón o los estudios de tránsito colónico permiten distinguir si el problema radica en la motilidad del colon o en la coordinación de los músculos implicados en la defecación. Sin estos datos, advierten los expertos, el riesgo de indicar una cirugía innecesaria o poco efectiva es alto.

Otro eje central de la actualización es la optimización del tratamiento médico. La AGA señala que muchos pacientes no han probado todas las alternativas farmacológicas disponibles o no las han utilizado en dosis y combinaciones adecuadas. Además de los laxantes tradicionales, existen fármacos más recientes que actúan sobre receptores específicos del intestino y pueden mejorar la frecuencia y consistencia de las deposiciones en casos complejos.

A esto se suma la relevancia de las terapias no farmacológicas. La biofeedbackterapia, por ejemplo, aparece como una herramienta fundamental para los pacientes con disfunción del piso pélvico. Esta técnica, basada en el reentrenamiento muscular mediante estímulos visuales o auditivos, ha demostrado tasas de éxito superiores a muchos tratamientos convencionales y, en varios casos, evita la progresión hacia la cirugía.

La actualización también hace hincapié en el abordaje integral del paciente. El estreñimiento refractario suele coexistir con otros factores, como trastornos de la alimentación, sedentarismo, uso crónico de determinados medicamentos o condiciones psicológicas como la ansiedad y la depresión. Ignorar estas variables, advierten los especialistas, limita seriamente la eficacia de cualquier estrategia terapéutica.

En cuanto a la cirugía, la AGA no la descarta, pero la ubica como última opción. Solo debería considerarse en pacientes cuidadosamente seleccionados, con diagnóstico confirmado de tránsito colónico severamente lento, síntomas incapacitantes y fracaso documentado de todas las alternativas conservadoras. Incluso en esos casos, el documento recomienda informar de manera exhaustiva sobre los beneficios esperados y las posibles complicaciones, que no son menores.

Con estas nuevas pautas, la Asociación Estadounidense de Gastroenterología busca desalentar decisiones apresuradas y promover un manejo más prudente y personalizado del estreñimiento refractario. El mensaje es claro: antes de entrar en quirófano, aún existen múltiples herramientas diagnósticas y terapéuticas que pueden marcar la diferencia y mejorar sustancialmente la vida de los pacientes.

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