La reforma laboral entra en su fase decisiva: votos, concesiones y el rol clave de los gobernadores

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
72R6FGYPFJH5FINYR4H3CTBVUI
  • El Gobierno busca sancionar la reforma laboral en febrero y ya activó la negociación política.
  • Los gobernadores y el radicalismo son actores centrales para reunir los votos en el Senado y Diputados.
  • El oficialismo admite que el dictamen aprobado a fines de 2025 puede sufrir modificaciones.
  • Las principales resistencias provinciales se concentran en el impacto fiscal del capítulo tributario.
  • En el Senado, los libertarios necesitan sumar 16 votos; en Diputados, al menos 20.
  • El resultado final dependerá de las concesiones que el Ejecutivo esté dispuesto a hacer a las provincias.

El Gobierno acelera el tramo final de la negociación para sancionar la reforma laboral en febrero, durante el segundo período de sesiones extraordinarias. Con ese objetivo, la Casa Rosada activará la semana próxima las primeras instancias formales: una reunión de la mesa política para definir la estrategia legislativa y el inicio del trabajo de una comisión técnica en el Senado que analizará las observaciones planteadas por la CGT y las entidades empresarias. Sin embargo, el verdadero movimiento ya comenzó por fuera del Congreso, con una intensa ronda de contactos políticos en las provincias.

El ministro del Interior, Diego Santilli, encabezó la avanzada territorial con visitas a Chubut y una agenda que incluye Mendoza, San Juan, San Luis y Chaco. En paralelo, Patricia Bullrich y Martín Menem coordinan la negociación parlamentaria en el Senado y en Diputados. Desde el oficialismo admiten que el dictamen aprobado a fines del año pasado no es inamovible y que habrá modificaciones para alcanzar los votos necesarios, tal como ocurrió con la Ley Bases.

En el Senado, el oficialismo parte de un piso de 21 votos propios y necesita sumar al menos 16 para alcanzar el quórum. Allí, el foco está puesto en el radicalismo y en los senadores que responden directamente a gobernadores provinciales. Diez legisladores de la UCR aparecen como un bloque decisivo, aunque con realidades internas distintas: algunos con alineamiento claro a sus mandatarios y otros con mayor autonomía política.

El antecedente inmediato juega a favor del Gobierno. La mayoría de esos senadores acompañó el Presupuesto 2026 y otras iniciativas clave, lo que alimenta el optimismo libertario. No fue casual la elección de Chubut como primer destino de Santilli: el gobernador Ignacio Torres puede influir sobre votos estratégicos, al igual que otros mandatarios con peso propio en la Cámara alta.

A ese entramado se suman provincias con vínculos aceitados con la Casa Rosada. Salta y Misiones aparecen como aliadas recurrentes en votaciones sensibles, mientras que sectores del peronismo no alineado también podrían aportar respaldos. Catamarca y Tucumán asoman como casos paradigmáticos, con gobernadores que ya mostraron disposición a diferenciarse del bloque opositor tradicional a cambio de acuerdos concretos con la Nación.

El tramo más complejo de la negociación pasa por Santa Cruz y Neuquén, donde se concentran votos clave. En el caso santacruceño, el respaldo resulta más incierto por el origen sindical del gobernador Claudio Vidal, aunque en el oficialismo evalúan ofrecer concesiones en otros frentes, como la agenda minera, para destrabar ese apoyo.

Detrás de la ingeniería parlamentaria, subyace una preocupación común entre gobernadores aliados y opositores: el impacto fiscal del capítulo tributario incluido en la reforma laboral. Las provincias advierten que la reducción de alícuotas del Impuesto a las Ganancias para empresas podría implicar una pérdida superior a un billón de pesos en recursos coparticipables, con Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe entre las más afectadas. A eso se suma la eliminación de impuestos específicos, que desde la oposición describen como una reforma tributaria encubierta con efectos directos sobre las finanzas provinciales.

En Diputados, el escenario es similar. El oficialismo cuenta con una base de 109 votos entre La Libertad Avanza, el PRO y aliados directos, y necesita sumar al menos 20 más para alcanzar el quórum. Allí también los gobernadores vuelven a ser decisivos, con bloques provinciales y sectores del peronismo dialoguista dispuestos a negociar su respaldo.

El radicalismo ocupa un lugar central en esa ecuación. No solo acompañó el dictamen en el Senado, sino que además impulsó su propio proyecto de reforma laboral durante el debate de la Ley Bases, con propuestas que coinciden parcialmente con el texto oficial. Aunque el bloque aún analiza las modificaciones finales, su rol será determinante.

Con un panorama legislativo que aparece abierto pero favorable, el Gobierno sabe que el desenlace dependerá de su margen para ceder en el capítulo tributario. Allí se concentran las resistencias más firmes y, al mismo tiempo, la llave que puede destrabar los votos necesarios para convertir la reforma laboral en ley.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto

PERIODISMO INDEPENDIENTE