El Gobierno acelera la reforma laboral y apela a la señal que esperan los mercados

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • La reforma laboral es presentada por el Gobierno como una señal de previsibilidad para los inversores.
  • El Senado prevé comenzar el tratamiento del proyecto desde la primera semana de febrero.
  • El oficialismo argumenta que el empleo formal no creció en décadas pese al aumento poblacional.
  • El alto nivel de juicios laborales es uno de los ejes centrales de la propuesta.
  • La iniciativa genera apoyos y resistencias, pero el Gobierno percibe un clima distinto al del pasado.
  • El resultado del debate legislativo será leído como un test de confianza por los mercados.

El oficialismo volvió a colocar la reforma laboral en el centro de la agenda política y económica, con un argumento que excede la discusión estrictamente normativa: la reacción de los inversores. En ese marco, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, defendió el proyecto impulsado por el Ejecutivo y sostuvo que su tratamiento resulta clave para enviar una señal de previsibilidad al sector privado. “El mercado nos está mirando”, advirtió, al justificar la decisión de avanzar con la iniciativa durante el período de sesiones extraordinarias.

En declaraciones radiales, Abdala confirmó que el Senado comenzará a trabajar sobre el proyecto desde la primera semana de febrero, con el objetivo de construir los consensos necesarios para lograr su aprobación. Según explicó, la propuesta apunta a una modernización laboral que, a su criterio, fue postergada durante décadas y que hoy aparece como una condición necesaria para ordenar el funcionamiento del mercado de trabajo.

El senador libertario fundamentó la necesidad de la reforma con datos históricos que, según planteó, reflejan un problema estructural. Recordó que en 1974 la Argentina contaba con aproximadamente seis millones de trabajadores registrados, sobre una población total de 22 millones de habitantes. Medio siglo después, con casi 50 millones de personas, el número de empleados formales se mantiene prácticamente en el mismo nivel. Para Abdala, esa falta de crecimiento del empleo registrado evidencia que el sistema actual no logró acompañar la expansión demográfica ni las transformaciones productivas.

Otro de los puntos centrales de su argumentación fue el nivel de litigiosidad laboral. Abdala señaló que en el país se inician alrededor de 147 mil juicios laborales por año, lo que equivale a unos 370 procesos diarios. Desde su perspectiva, ese volumen de conflictos judiciales genera incertidumbre para las empresas y actúa como un factor que desalienta la contratación formal. En ese contexto, sostuvo que la discusión parlamentaria será amplia y contará con la participación de especialistas, aunque remarcó que el Senado debe avanzar hacia un consenso político que permita reunir los votos necesarios.

La mirada puesta en los mercados aparece como uno de los ejes discursivos más relevantes del oficialismo. Abdala insistió en que tanto la ciudadanía como los inversores siguen de cerca el rumbo de la reforma laboral y la capacidad del Congreso para sancionar una norma que otorgue reglas claras y previsibles. Según explicó, la aprobación del proyecto busca generar confianza en el sector privado y mejorar el clima de negocios, eliminando disposiciones que, desde la óptica del Gobierno, terminan desalentando la actividad económica.

En cuanto al cronograma legislativo, el presidente provisional del Senado anticipó que la intención es tratar la reforma laboral durante la primera quincena de febrero, junto con otros proyectos incluidos en el temario de extraordinarias. No descartó que las iniciativas puedan discutirse en una misma sesión, siempre que previamente se logren los acuerdos necesarios en el trabajo de comisión.

Pese a defender con énfasis la iniciativa, Abdala reconoció que se trata de una ley controversial, que despierta apoyos y resistencias tanto en el ámbito político como en el sindical y empresarial. Sin embargo, aseguró percibir un clima diferente al de intentos anteriores. “Hay una necesidad de debatir algo nuevo”, afirmó, y se mostró optimista respecto a la posibilidad de que el Congreso sancione una norma orientada a reducir la informalidad y actualizar el régimen laboral argentino.

La reforma laboral se perfila así como una de las pruebas clave para el Gobierno en el arranque del año legislativo. No solo por su impacto directo en el mundo del trabajo, sino también por el mensaje que busca enviar al plano económico: un intento de mostrar capacidad de reforma, previsibilidad normativa y voluntad política para avanzar en cambios estructurales que, según el oficialismo, son observados con atención desde dentro y fuera del país.

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