

Valdés alerta por el acuerdo con Estados Unidos y advierte sobre riesgos legales y regionales
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
- Valdés rechazó el acuerdo con Estados Unidos y lo calificó como una “bomba de tiempo” legal
- Advirtió que el tratado vulnera normas del Mercosur y debilita la estrategia regional
- Señaló posibles conflictos con principios del comercio multilateral
- Cuestionó la profundización de un modelo primarizado de exportaciones
- Alertó sobre riesgos para la soberanía regulatoria y la política industrial
- El peronismo anticipó un debate intenso cuando el acuerdo llegue al Congreso
El nuevo acuerdo de comercio e inversiones firmado entre Argentina y Estados Unidos abrió un frente de fuerte controversia política y diplomática. Desde la oposición, el diputado nacional Eduardo Valdés expresó un rechazo categórico al entendimiento sellado en Washington y lo calificó como una decisión que compromete tanto la inserción regional del país como su seguridad jurídica a futuro. Para el legislador peronista, el tratado no solo tensiona la relación con los socios del Mercosur, sino que además expone a la Argentina a eventuales litigios y represalias en el plano internacional.
Valdés sostuvo que el acuerdo vulnera normas centrales del bloque regional, que impiden a los países miembros avanzar en negociaciones arancelarias de manera individual con terceros Estados. En ese sentido, consideró que el entendimiento con la administración estadounidense implica un quiebre de la estrategia común del Mercosur y debilita la posición negociadora de la Argentina frente a sus aliados históricos. Desde su perspectiva, la decisión no es solo comercial, sino política, y tiene efectos que trascienden el corto plazo.
Uno de los ejes centrales de la crítica apunta al plano jurídico internacional. El diputado advirtió que el acuerdo podría entrar en colisión con principios básicos del sistema multilateral de comercio, en particular el de “nación más favorecida”, que obliga a extender a todos los socios comerciales los beneficios concedidos a uno de ellos. De confirmarse esa incompatibilidad, señaló, la Argentina quedaría expuesta a reclamos formales y sanciones por parte de otros países que se consideren discriminados por las concesiones otorgadas a Estados Unidos.
El entendimiento prevé la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos, con un énfasis marcado en bienes del complejo cárnico, agrícola y en minerales considerados estratégicos, como los vinculados a la transición energética. A cambio, el mercado local se abriría a una mayor presencia de maquinaria, equipamiento médico y productos químicos de origen estadounidense. Para el oficialismo, se trata de una oportunidad para ampliar exportaciones y atraer inversiones; para Valdés, en cambio, los beneficios inmediatos esconden costos estructurales significativos.
Según el legislador, el acuerdo profundiza un patrón de especialización basado en la exportación de materias primas y recursos naturales, lo que refuerza la primarización de la economía. En ese esquema, advirtió, la Argentina resigna márgenes de desarrollo industrial y tecnológico, al tiempo que se vuelve más dependiente de importaciones de alto valor agregado. Esta dinámica, sostuvo, limita las posibilidades de crecimiento sostenido y de generación de empleo de calidad.
Otro punto de preocupación señalado por Valdés es el impacto potencial sobre la soberanía regulatoria del Estado. El diputado alertó que los compromisos asumidos en materia de propiedad intelectual, estándares laborales y regulaciones sanitarias podrían restringir la capacidad del país para definir políticas públicas acordes a sus necesidades internas. En su visión, este tipo de cláusulas suele derivar en controversias legales ante tribunales internacionales, con costos económicos y políticos elevados.
Frente a este escenario, el peronismo anticipó que dará una discusión intensa cuando el acuerdo ingrese al Congreso para su tratamiento y eventual ratificación. Valdés remarcó que el debate no debería limitarse a los beneficios comerciales de corto plazo, sino contemplar las implicancias institucionales, productivas y geopolíticas de la decisión. A su entender, la Argentina necesita una estrategia de inserción internacional equilibrada, que fortalezca la integración regional y preserve la capacidad del Estado para definir su propio rumbo.
La polémica alrededor del acuerdo con Estados Unidos expone, así, una diferencia de fondo sobre el modelo de desarrollo y la política exterior. Mientras el Gobierno apuesta a una apertura acelerada y bilateral, sectores de la oposición advierten que el camino elegido puede generar tensiones legales y regionales difíciles de revertir en el futuro.






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