El dólar profundiza su baja y consolida un escenario de calma cambiaria

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La oferta de divisas permitió nuevas compras del Banco Central sin presionar al dólar
  • El tipo de cambio cayó a mínimos de casi tres meses en todos los segmentos
  • Las reservas internacionales mostraron un fuerte incremento diario
  • El mercado descuenta una expectativa de devaluación cada vez más baja
  • Las acciones y bonos acompañaron con un desempeño mayormente positivo
  • La próxima temporada alta de exportaciones refuerza el escenario de calma cambiaria

La dinámica del mercado cambiario volvió a mostrar señales de estabilidad y abundante oferta de divisas, un factor que permitió al Banco Central continuar con compras netas sin generar tensiones sobre el tipo de cambio. El dólar registró bajas generalizadas en todas sus cotizaciones y se ubicó en valores mínimos de casi tres meses, siempre por debajo de los 1.500 pesos, en un contexto que empieza a proyectarse con mayor solidez de cara a los próximos meses.

El retroceso del tipo de cambio no fue un movimiento aislado ni producto de una rueda atípica. Por el contrario, se dio con volúmenes de operación consistentes y con un predominio claro de la oferta, una señal que ya había comenzado a evidenciarse durante enero y que ahora se profundiza. En el segmento mayorista, el dólar marcó una caída diaria significativa y alcanzó niveles que no se observaban desde noviembre, acumulando en lo que va del año una baja cercana al 3%.

Este comportamiento resulta especialmente relevante si se considera el calendario del sector externo. A partir de abril comenzará la temporada alta de liquidación de exportaciones, con el complejo sojero y maicero como principales protagonistas. El ingreso de divisas asociado a esa etapa suele traducirse en un fuerte superávit comercial, lo que refuerza la expectativa de un mercado cambiario abastecido y reduce la probabilidad de sobresaltos en el corto plazo.

En este marco, el Banco Central volvió a tener un rol activo. La autoridad monetaria absorbió una porción muy relevante de la oferta privada y logró fortalecer sus reservas internacionales, que mostraron un incremento diario importante. La mejora no solo respondió a las compras en el mercado de cambios, sino también a la revalorización de activos que integran el stock de reservas, lo que contribuyó a consolidar una posición más robusta.

La baja del dólar también se trasladó al segmento minorista, donde la cotización al público retrocedió y alcanzó su valor más bajo desde noviembre. El mercado informal acompañó la tendencia con descensos adicionales, acumulando en el año una caída más pronunciada que la del tipo de cambio oficial. Este comportamiento refleja una expectativa de devaluación cada vez más acotada y un escenario de mayor previsibilidad cambiaria.

Esa lectura se vio reforzada en el mercado de futuros, donde los contratos mostraron ajustes a la baja en todos los plazos negociados. Las cotizaciones implícitas quedaron sensiblemente alejadas del techo de las bandas cambiarias previstas para los próximos meses, una señal de confianza en la capacidad del esquema actual para contener presiones y administrar la transición hacia un mercado más normalizado.

En paralelo, el frente financiero acompañó con señales mixtas pero mayormente positivas. Las acciones argentinas que cotizan en el exterior exhibieron subas relevantes en dólares, en sintonía con el buen desempeño de los mercados internacionales. A nivel local, el índice accionario mostró una variación marginal, influido por la caída del dólar financiero, que moderó las ganancias medidas en pesos.

Los bonos soberanos en moneda extranjera sostuvieron avances y el riesgo país continuó su sendero descendente, aunque a un ritmo más gradual. La combinación de estabilidad cambiaria, acumulación de reservas y una menor brecha entre cotizaciones contribuye a mejorar el clima financiero y a reforzar la percepción de un proceso de normalización en marcha.

De cara a los próximos días, el mercado seguirá de cerca los datos de inflación y su impacto sobre las bandas de intervención cambiaria. Ese dato será clave para evaluar la consistencia del esquema actual y para medir hasta qué punto la calma observada en el mercado de cambios puede sostenerse en el tiempo. Por ahora, la tendencia dominante es clara: abundancia de dólares, menor volatilidad y un tipo de cambio que encuentra respaldo en los fundamentos del sector externo.

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