


Massa volvió al centro de la escena con una maniobra clave en el Senado
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
- Sergio Massa volvió a quedar en el centro de la escena política por su presunta intervención en las negociaciones del Senado.
- El ex ministro habría dialogado con gobernadores para influir sobre sus legisladores durante el tratamiento del proyecto.
- La Libertad Avanza debió retirar distintos artículos y modificaciones para garantizar la aprobación de la iniciativa.
- Las disposiciones vinculadas con el Manejo del Fuego quedaron entre los principales puntos modificados durante la sesión.
- Distintos dirigentes opositores atribuyeron a Massa un papel relevante en la construcción de los votos contra esas reformas.
- El episodio volvió a mostrar la capacidad de Massa para mantener influencia política aun sin ocupar actualmente un cargo público.
El nombre de Sergio Massa volvió a ocupar un lugar inesperado en la política argentina. Sin cargo público, alejado de la exposición cotidiana y mientras el peronismo atraviesa una etapa de reordenamiento, el ex ministro de Economía habría tenido un papel determinante detrás de una de las principales modificaciones que sufrió el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada durante su tratamiento en el Senado.
Según las versiones que circularon desde sectores del peronismo, Massa habría mantenido conversaciones con gobernadores para influir sobre los legisladores que responden a ellos y conseguir que rechazaran determinados artículos impulsados por el oficialismo. El resultado terminó siendo significativo: La Libertad Avanza debió retirar disposiciones del proyecto original para evitar que la iniciativa quedara sin posibilidades de avanzar.
La sesión comenzó con un escenario favorablemente controlado por el oficialismo, que había decidido llevar finalmente al recinto una iniciativa promovida desde el Gobierno. Sin embargo, a medida que avanzó el debate, la estrategia parlamentaria libertaria comenzó a sufrir modificaciones. El proyecto que había llegado al Senado terminó siendo recortado en distintos puntos para alcanzar los consensos necesarios y obtener la media sanción.
El primer indicio apareció cuando Agustín Coto, senador encargado de informar el proyecto, anunció que el artículo 3 quedaba eliminado. Más tarde, cuando la discusión avanzaba hacia la votación definitiva, el mismo legislador volvió a intervenir para retirar modificaciones vinculadas con la Ley de Manejo del Fuego.
Fue entonces cuando comenzó a aparecer con mayor insistencia el nombre de Massa. La explicación que comenzó a circular en ámbitos políticos es que el dirigente del Frente Renovador habría participado en conversaciones reservadas destinadas a reunir voluntades suficientes para impedir que determinados cambios fueran aprobados. Su intervención, de confirmarse, habría sido fundamental para alterar el resultado que inicialmente esperaba obtener el oficialismo.
La particularidad del episodio reside precisamente en el bajo perfil que mantuvo Massa. No realizó anuncios, no apareció públicamente como protagonista de las negociaciones ni reclamó para sí el resultado político. Sin embargo, distintos dirigentes y referentes del espacio opositor comenzaron a atribuirle un papel relevante en la operación parlamentaria.
Entre quienes destacaron su participación estuvo Gregorio Dalbón, quien sostuvo que la jornada había demostrado que todavía existe capacidad de conducción política para enfrentar las iniciativas del Gobierno. La reivindicación no fue solamente personal: detrás del reconocimiento a Massa apareció también una lectura más amplia sobre la capacidad del peronismo para intervenir en escenarios parlamentarios complejos.
También circularon versiones que señalaron que el ex ministro habría trabajado activamente para evitar la aprobación de las modificaciones relacionadas con el Manejo del Fuego. La operación, según esas reconstrucciones, habría consistido en un trabajo de negociación con dirigentes provinciales para garantizar que determinados senadores no acompañaran las posiciones del oficialismo.
Más allá de la precisión de cada versión, el episodio tiene una consecuencia política evidente. Massa vuelve a aparecer como un dirigente con capacidad de interlocución dentro del peronismo, aun cuando formalmente no ocupa ningún cargo y su presencia pública sea considerablemente menor que durante su etapa al frente del Ministerio de Economía.
Eso puede resultar particularmente relevante en un peronismo que todavía no consiguió definir con claridad quiénes serán sus principales referentes para la etapa que viene. Cristina Fernández de Kirchner conserva un peso político significativo, pero su situación judicial limita su capacidad de conducción cotidiana. Axel Kicillof mantiene su propio espacio de poder y Sergio Massa conserva vínculos construidos durante años con gobernadores, dirigentes territoriales y legisladores.
La sesión del Senado permitió, entonces, volver a observar una característica histórica de la política argentina: muchas veces el poder efectivo no se encuentra exclusivamente en quienes ocupan los cargos institucionales. También reside en quienes pueden levantar el teléfono, hablar con distintos sectores y conseguir que una votación cambie de rumbo.
Para el Gobierno, el episodio debería funcionar como una señal de atención. La Libertad Avanza puede contar con una importante capacidad de iniciativa y con el respaldo presidencial, pero necesita construir mayorías para convertir sus proyectos en leyes. Cuando esas mayorías no aparecen, dirigentes que parecían estar fuera de escena pueden recuperar protagonismo.
Para Massa, en cambio, el episodio representa una oportunidad política sin necesidad de una aparición formal. Si efectivamente intervino para modificar el escenario parlamentario, demostró que conserva una red de contactos capaz de producir resultados aun desde las sombras. En una política cada vez más condicionada por las elecciones de 2027, ese capital puede adquirir un valor considerable.
El interrogante ahora es si se trató solamente de una operación puntual o del anticipo de un regreso más activo. Massa todavía no anunció una candidatura ni asumió una función partidaria central. Pero la política argentina suele tener una particularidad: algunos dirigentes dejan de ocupar el centro de la escena mucho antes de que desaparezca su capacidad para influir sobre ella.
La jornada del Senado volvió a ponerlo en evidencia. El oficialismo consiguió que la ley avanzara, pero tuvo que resignar parte de su contenido. Y mientras los senadores discutían públicamente los artículos del proyecto, en los despachos y teléfonos de la política se libraba otra batalla, mucho menos visible. Allí, según las versiones que circularon, el nombre de Massa volvió a pesar.






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