



RESUMEN
- Se cumplen tres años de la masacre perpetrada por Hamas contra Israel.
- Las imágenes del 7 de Octubre siguen siendo una herida abierta para el pueblo israelí y para todos quienes defienden su derecho a existir.
- Israel tiene derecho a defenderse y a garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
- La historia del pueblo judío demuestra lo que significa quedar indefenso frente a quienes pretenden exterminarlo.
- Muchos de quienes convierten a Israel en el culpable permanente son, en mi opinión, antisemitas disfrazados de opinólogos.
Se cumplen tres años de la masacre perpetrada por Hamas contra Israel y las imágenes de aquel 7 de Octubre vuelven a aparecer en la memoria como un puñal que atraviesa cualquier intento de relativizar lo ocurrido. Tres años después, todavía resulta increíble escuchar a determinados personajes explicar qué debería hacer Israel, cómo debería defenderse, cuánto debería responder y, sobre todo, por qué debería soportar determinadas agresiones como si el Estado judío tuviera que pedir permiso para sobrevivir.
Yo tengo una posición absolutamente clara y no tengo ninguna intención de esconderla: Israel tiene derecho a defenderse. Tiene derecho a proteger a sus ciudadanos, a perseguir a quienes atacaron a su pueblo y a garantizar que una masacre como la del 7 de Octubre no vuelva a repetirse.
Lo ocurrido aquel día no fue una discusión política, no fue una manifestación, no fue una protesta ni un enfrentamiento casual. Fue un ataque terrorista contra civiles israelíes. Hubo asesinatos, secuestros y una demostración brutal de que quienes atacaron no estaban interesados en la convivencia, sino en destruir y sembrar terror.
Y entonces aparece la pregunta que algunos parecen no querer responder: ¿qué pretendían que hiciera Israel?
¿Que se quedara de brazos cruzados? ¿Que esperara el próximo ataque? ¿Que permitiera que sus ciudadanos volvieran a ser asesinados? ¿Que sus fuerzas de seguridad bajaran las armas para tranquilizar a quienes, desde cómodos escritorios occidentales, se dedican a explicarles cómo deben defenderse?
No.
Israel tiene derecho a defender su existencia. Y no tiene que pedirle permiso a nadie para hacerlo.
El pueblo judío ya conoció demasiado bien lo que significa estar indefenso. La historia del siglo XX debería ser suficiente para comprenderlo. Millones de judíos fueron asesinados porque no tenían un Estado propio que pudiera defenderlos. El Holocausto no es una discusión académica ni una página más de un libro de historia: es la prueba más brutal de lo que puede suceder cuando un pueblo queda completamente a merced de quienes quieren eliminarlo.
Por eso Israel no es simplemente un país más. Para el pueblo judío representa también la posibilidad de no volver a quedar indefenso.
Y esto parece molestarle a demasiada gente.
Hay quienes condenan automáticamente cualquier acción israelí, pero curiosamente encuentran siempre una explicación para Hamas. Hay quienes empiezan sus análisis por Israel y terminan hablando de Israel, como si el 7 de Octubre hubiera sido un detalle menor que puede ser colocado al pie de página. Hay quienes parecen tener una indignación selectiva: pueden condenar a Israel durante horas, pero les cuesta pronunciar una condena clara contra quienes asesinaron y secuestraron israelíes.
Eso también merece ser señalado.
No estoy diciendo que toda persona que critique a Israel sea antisemita. Sería absurdo. Pero sí sostengo que muchos de los que convierten a Israel en el culpable permanente de todo lo que ocurre en Medio Oriente son, en mi opinión, antisemitas disfrazados de opinólogos.
Porque el antisemitismo también puede presentarse con traje, micrófono, computadora y vocabulario académico. Puede esconderse detrás de palabras como “análisis”, “geopolítica”, “derechos” o “preocupación internacional”. Y puede aparecer incluso en personas que jamás reconocerían públicamente que tienen prejuicios contra los judíos.
Cuando la vara es una para Israel y otra completamente diferente para sus enemigos, algo no cierra.
Cuando se condena a Israel por defenderse, pero se relativiza a quienes provocaron el ataque, algo no cierra.
Cuando se pretende que Israel renuncie a utilizar la fuerza mientras quienes quieren destruirlo continúan amenazándolo, algo no cierra.
Y cuando se pretende que el pueblo judío vuelva a confiar ciegamente en quienes históricamente quisieron eliminarlo, entonces directamente estamos frente a una enorme irresponsabilidad.
Israel existe. Israel tiene derecho a existir. Y tiene derecho a defender su existencia.
Tres años después del 7 de Octubre, no hay que olvidar quién atacó primero, quién asesinó, quién secuestró y quién provocó aquella masacre. No hay que invertir la historia para satisfacer determinadas modas ideológicas ni aceptar que el Estado judío sea presentado permanentemente como el único responsable de todos los males de la región.
El pueblo judío finalmente tiene un Estado capaz de defenderlo.
Y después de todo lo que ocurrió durante siglos, pretender que Israel renuncie a esa capacidad de defensa es, sencillamente, pedirle al pueblo judío que vuelva a confiar su destino a la buena voluntad de los demás.
Yo no pienso hacerlo.
Cuando los judíos no tuvieron un Estado que los defendiera, el resultado fue el horror. Ahora lo tienen. Y no pienso pedirles que renuncien a defenderlo.
Que sigan hablando. Que sigan pontificando. Que sigan explicando desde sus escritorios cómo debería actuar Israel.
Israel seguirá existiendo.






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