La segunda ola, el plan de vacunación y la economía exigen otras respuestas contra la pandemia

OPINIÓN Por Hipólito Ruiz
La vacunación a personal del Ministerio de Cultura, el aumento de casos, los elevados números de la pobreza y la indigencia generan un contexto complejo que requiere de una gestión diferente ante la pandemia
hoy
El Gobernador Omar Perotti atraviesa sin dudas un momento muy complicado y con pocas respuestas

El plan de vacunación enfrenta serias dificultades por la falta de vacunas a nivel mundial y el país ya está ingresando a la segunda ola de contagios en la pandemia del coronavirus. Si bien la Argentina está entre los 20 países que más dosis recibieron, aún está lejos de los pronósticos anunciados a fines del año pasado cuando comenzaron a distribuir y colocar las primeras vacunas en el país.
Pero además de ser un problema en sí mismo la falta de vacunas, también eso resalta errores que en otro contexto podrían calificarse de menores. Luego del escándalo nacional por el vacunatorio VIP, que le costó el cargo al exministro de Salud, Ginés González García, cualquier cambio en las prioridades para definir a quién se vacuna huele a privilegio y corrupción.

El gobierno provincial ahora enfrenta una situación complicada en la ciudad de Rosario. Personal del Ministerio de Cultura fue vacunado la semana ante pasada sin entrar en ninguna categoría de riesgo. El titular de la cartera, Jorge Llonch –quien admitió que puso a disposición su renuncia y luego desmintió públicamente haber renunciado– aseguró el jueves que ni él ni ningún funcionario de su cartera habían sido vacunados. Pero luego fue el propio gobernador Omar Perotti quien ordenó el inicio de una investigación que intentará determinar quiénes se vacunaron –aún no se sabe el número exacto de personas– y, fundamentalmente, quiénes y por qué determinaron que agentes de ese Ministerio que no está al frente de la lucha por la pandemia reciban su primera dosis contra el Covid.

No es la primera vez que pasa en la provincia de Santa Fe. En enero se conoció que 30 trabajadores del Ipec fueron vacunados, cuando aún ni el personal de Salud tenía una buena cobertura. Luego salió a la luz una situación similar en el Hospital de Reconquista que terminó con el desplazamiento de quien era el director en ese momento, Fabián Nuzzarello, y se inició un sumario para investigar lo que sucedió.

Es necesario que cada uno de los hechos en los que se detectaron irregularidades en la vacunación sean esclarecidos públicamente, sobre todo en un momento donde escasean las vacunas y Argentina está ingresando de lleno a la segunda ola.

El exponencial aumento de casos que hubo en el país en la última semana agrega un nuevo condicionamiento al momento de diseñar la estrategia de cómo enfrentar la pandemia. El año pasado se decidió un cierre total de actividades durante un determinado plazo y que lentamente se fue flexibilizando. Pero eso demandó un gran esfuerzo del Estado y del sector privado. Hoy el contexto económico parece indicar que no hay margen para repetir esa metodología.

El miércoles pasado el Indec dio a conocer que en el Gran Santa Fe el 39,8% de la población es pobre. Eso significa que 212.000 personas no llegan a cubrir sus necesidades básicas. Mientras que el 9,1% de las personas en esta región son indigentes, ya que ni siquiera llegan a cubrir sus necesidades alimentarias. Ambas cifras muestran leves mejoras respecto al segundo semestre de 2019 (pobreza 42,6% e indigencia 10,9%), pero no por eso dejan de ser obscenas en una provincia de las que mayor riqueza genera en el país.

Ante un escenario que sigue siendo de pandemia, pero que tiene notorias diferencias con el 2020, el desafío que tienen hoy los gobiernos de todos los niveles es no repetirse, gestionar distinto. Hubo herramientas que dieron resultados en un determinado momento. Caer en la tentación de volver a implementarlas un año después podría ser más un error que un acierto.

Por eso, además de evitar todo tipo de errores en el plan de vacunación y de intentar recomponer la economía, los gobiernos tendrán que pensar cómo convencer a la población de la necesidad de extremar los cuidados para que la segunda ola no estrese al sistema sanitario y no jaquee aún más a la economía. Como si todo esto fuera poco, el 2021 es un año electoral y cada decisión que se tome, en algún punto, va a estar condicionada por sus posibles efectos en las urnas.

Por  Hipólito Ruiz para Uno Santa Fe

Te puede interesar