Claudio Belocopitt y las nuevas limitaciones para elegir servicios médicos: “Es un decreto que jode a la gente”

ECONOMÍA 08 de julio de 2021 Por Ximena Casas*
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Con un decreto, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, el Gobierno estableció que los trabajadores que inicien una nueva relación laboral deberán permanecer un año en la obra social que les corresponde por su actividad, antes de poder realizar un cambio a otra prestadora que les permita, por ejemplo, derivar sus aportes a una empresa de medicina prepaga.

“A los primeros que joden es a la gente. No confundamos, no es una lucha de intereses. Es una cuestión sobre la gente”, señaló a Infobae el empresario Claudio Belocopitt, presidente de la Unión Argentina de la Salud (UAS), que agrupa a las prepagas y otras empresas del sector, y dueño de Swiss Medical. En la Argentina, las empresas de medicina privada cuentan con unos 6 millones de afiliados, de los cuales 4,5 millones derivan sus aportes desde las obras sociales.

—El decreto se interpretó rápidamente como un guiño del Gobierno a los sectores sindicales, para que sus obras sociales no pierdan afiliados.

—Más allá de las primeras interpretaciones, hay que entender que en el estado de congelamiento que tienen las cuotas de las empresas de medicina prepaga, las tarifas respecto al costo de la seguridad social cayeron aproximadamente, desde la asunción de este Gobierno, entre 50% y 60% respecto a los costos de las obras sociales. Las obras sociales aumentan sus ingresos con sus paritarias. En 2020 tuvieron paritarias promedio del 35% y 36% y la medicina prepaga tuvo en diciembre pasado un aumento del 10%. Para el empleado que opta por desregularse, por ejemplo el que trabaja como mozo, le bajó su tarifa para pasarse a una prepaga un 25 por ciento. En el primer semestre del año, ya por acuerdos paritarios han tenido actualizaciones entre 20% y 25% y el sistema de prepagas se incrementó alrededor del 13%. Por lo tanto, si tomamos los últimos 18 meses, hay un promedio de entre 40% y 42% de baja. Por un lado, siempre hay gente que se quiere pasar al sistema privado pero, por otro lado, cada vez hay más gente que tiene posibilidades de hacerlo.

—La diferencia, entonces, que se paga entre el aporte del empleador y lo que paga el empleado para acceder a una prepaga se fue achicando; ¿las empresas están recibiendo más traspasos?

—Hay traspasos de manera constante. Pero la realidad es que el sector hoy tiene otra problemática. Está mirando si va a sobrevivir o no, si va ser nacionalizado o no, cómo se mueven las próximas medidas. Desde el punto de vista de nuestro interés personal, no es un tema que nos importa hoy. Tenemos un problema de supervivencia de la actividad. Hay que ver cómo se mueve esta película. Ya dijimos que si tiene cuatro patas, bigotes y dice miau es un gato. Son acciones que se van tomando en consecuencia. En vez de arreglar el problema de fondo, se va emparchando. La pregunta es, más allá de joder a la gente, ¿qué diferencia hay que el traspaso sea un año antes o un año después?

—Desde el sector gremial argumentan que hoy unas pocas obras sociales chicas ofrecen sus servicios a través de acuerdos con prepagas y absorben a los afiliados jóvenes, más sanos y de más ingresos. Ese proceso que llaman el “descreme” de las obras sociales.

—La problemática del descreme no se soluciona con esto. Me parece que está bien discutir el “descreme”, si se rompe o no la solidaridad del sistema, qué es lo más justo, pero no se necesita una discusión de mesas. En una tarde se puede sacar un buen proyecto que impacte de la mejor manera en las obras sociales y en las empresas. Los políticos se la pasan hablando de que les preocupa a la gente, entonces, que le digan de qué se trata lo que están haciendo. Todo se puede hacer en un marco de consenso y de sentido común.

—¿Cuál es hoy la diferencia entre lo que pagan empresas y obras sociales a los prestadores?

—Las empresas de medicina prepaga pagan mucho más. Hay muchísima diferencia. Hay prestadores que ni siquiera las obras sociales pueden llegar a contratar, como clínicas y sanatorios que están en la ciudad de Buenos Aires. Estas instituciones no contratan con obras sociales, es una cuestión de mercado. Pero el meollo es entender que al que cercenan su libertad es al individuo. Vas a encontrarte a dos tipos atrás del mismo mostrador y uno va a tener una la posibilidad de tener el servicio que quiere y el otro va a tener que esperar un año. Eso hasta ahora, porque estos decretos hablan de un año y después pueden ser dos o tres.

—¿En alguna de las reuniones con el Gobierno, donde se discutieron los aumentos, surgió este tema de los traspasos?

—Nos vamos enterando por los medios. Hubo mil reuniones por el tema de las cuotas, fuimos con mil propuestas y la mejor voluntad y nunca hubo nada. Por eso llegamos a la presentación judicial, por eso estamos en paritarias abiertas ahora en conciliación. El sector está viviendo el peor momento de su historia, en el medio de una pandemia y después de haber hecho un esfuerzo titánico de 16 meses. Estamos recontra podridos y yo, en lo personal, recontra caliente.

—¿Evalúan algún reclamo judicial?

—No lo estamos evaluando. Esto es una situación que afecta a la gente. Que sea la gente, en definitiva, la que ejerza también sus propios derechos. En esta etapa estamos en un tema más preocupante que es la supervivencia del sistema.

—¿El sistema privado también está perdiendo afiliados?

—No. Es la única actividad en la Argentina que está ajustando sus valores muy por debajo de la inflación, muy por debajo de los ajustes salariales, en lo que teóricamente es el sector de mayores ingresos de la población. Comparar el sistema de medicina prepaga con una tarifa pública, donde después hay subsidios, es confundir una ensalada rusa con una base militar rusa. Estamos convencidos de que el sistema de medicina privada es bueno, sólido, uno de los más importantes del mundo. Hay que cuidarlo y generar acuerdos con los gobiernos de turno, generar círculos virtuosos y cosas que funcionen bien.

—El decreto generó muchas dudas en los afiliados. Hoy el cambio de trabajo de una empresa a otra es muy frecuente. En ese caso, ¿se pierde la posibilidad de mantenerse en la obra social elegida?

—El decreto es para adelante y no para atrás. De otra forma, el problema hubiese sido mayor. Ahora, el decreto no aclara este tipo de situaciones. Dice que cuando cambiás de trabajo tenés que ir a a la obra social origen y quedarte un año. Yo entiendo que va a haber planteos o aclaraciones para ver qué pasa con este tema. Es una locura que puedas elegir una cobertura médica y cuando cambiás de trabajo la pierdas. Va a ser necesario que se aclare.

 

 

* Para www.infobae.com

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