Copa América: una final para curar (casi) todas las heridas

DEPORTES 08 de julio de 2021 Por Omar EDEN
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Lo que parecía un torneo más, que se jugaba casi por el capricho del calendario y porque ya estaba organizado, en el medio de una pandemia, sin público en los estadios y mirado casi de costado por todos, se puede convertir en el torneo que cure (casi) todas las heridas, el campeonato que termine con la sequía, el título más festejado después de un Mundial. Un Brasil-Argentina en la final, un Messi vs. Neymar...

Es que, excepto una Copa del Mundo, no hay escenario más tentador, más soñado que el que se va a dar el sábado a las 21 en Río de Janeiro: Brasil, el gran candidato, ante la Argentina de Messi, en el Maracaná. Solo le faltaría espectadores en las tribunas para hacerlo perfecto... Y, obvio, que gane la Selección.

El que escribió el guión de la Copa América 2021 estuvo iluminado. Un torneo entre sombras, que casi se suspende, que se hacía en Colombia y Argentina, después sólo en nuestro país y, al final. cuando muchos le colgaban el cartelito de cerrada a la Copa, apareció Bolsonaro para hacerse cargo de un certamen que nadie pretendía, ni siquiera los jugadores del Scratch, que quisieron boicotearlo.

Un torneo que arrancó tímido, sin emoción, y que ahora paralizó al continente, que hará trasnochar a todos en Europa y que tendrá en vilo al planeta porque será un Messi versus Neymar, nada más y nada menos.

El recuerdo
Había un escenario más perfecto que el que se puede dar el sábado: la final del Mundial 2014. Pero Brasil no llegó después del recordado 1-7 ante Alemania y Argentina, por detalles, no pudo en la final con Götze y compañía. La herida no cerró y encima vino Chile, en 2015 y 2016, a agrandar la grieta, a dejar a gran parte de una generación dorada sin título, porque lo de Rusia 2018 ya fueron los retazos de una Selección deshilachada.

El destino está empecinado. No está claro si lo que quiere es ver sufrir a Messi (y a todos los argentinos) o si realmente pretende regalar la mejor de las revanchas posibles. Ante el clásico rival, en su casa, con un equipo como el de Tite que no pierde un partido por los puntos desde Rusia 2018 (ante Bélgica) y si se cuentan los amistosos, desde hace 600 días (justamente contra Argentina, en un amistoso en Arabia Saudita). Con una Verdeamarela que llega consolidada, mostrando un gran nivel de juego, avalando su chapa de favorita y, encima, con un Neymar en estado de gracia.

Argentina dejó pasar el 2019, con esa semifinal (que no es lo mismo que esto) en la que el VAR decidió no participar y tuvo un arbitraje polémico, tanto que hizo enfurecer a Messi. Ahora la Selección se encuentra ante la chance de oro, frente al partido que puede ser una mancha más al tigre o puede redimir todo este tiempo, puede exorcizar tanta angustia contenida.

El gran Leo
Ahí va Messi por esa gran revancha personal, sabiendo que ya no están los generales (y enormes jugadores) de ese equipazo del 2007 que se cayó inexplicablemente en la final ante Brasil. Ahí va Leo, pero sabe que ya no le cubren las espaldas Mascherano, Biglia, Chiquito Romero, Higuaín y Lavezzi, como en los golpazos de las Copas América 2015 y 2016.

Ahora él es el capitán que juega, grita y ordena. Ahora es él con un grupo de jugadores terrenales que tienen la gran oportunidad de meterse en la historia para siempre y regalarle a Leo el título que el fútbol le está debiendo.

Pasaron siete Mundiales, nueve Copas América y dos Copas Confederaciones. La historia no da muchos guiños favorables: de cuatro finales disputadas contra Brasil, la Selección sólo ganó una, y en 1937. Después, en la era en colores es preferible hacer rápido el repaso: caída en penales en la Copa América 2004, derrota por goleada en la Confederaciones de 2005 y el cachetazo en la Copa América de Venezuela 2007.

El momento
Son 18 torneos viendo cómo el trofeo lo levantan otros. Y este grupo, quizás el menos calificado de los que han llegado a instancias finales, está ante “la” oportunidad. Es el plantel de los apellidos comunes (el de los Martínez, los González, los Domínguez, los Molina, los Acuña), el de los que la vienen luchando en Europa para llegar a la elite (Pezzella, Paredes, De Paul, Papu Gómez y Lo Celso), el de los históricos que lo siguen intentando (Otamendi, Di María y Agüero), el del capitán que nunca se da por vencido ni aún vencido, el del cuerpo técnico de Scaloni que entró para dar una mano, se quedó, hizo un master en Selección sin haber pasado por la escuela primaria mostrando que algo tiene (más allá de que hay mucho por corregir).

Esas 70 personas (con los administrativos, médicos, cocineros, empleados y dirigentes) que están en una burbuja hace 45 días, los que no pudieron ver a sus familiares enfermos, los que no pudieron ver a sus hijos nacer, los que tienen el anhelo de dar el golpe arriba de la mesa, como pidió el 10 en la previa. Y ese sueño ya tiene nombre: Maracaleazo.

Fuente: ole.com.ar

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