Buscó en Google las costumbres de Omán, armó las valijas y se fue a jugar: penurias de un futbolista argentino varado en Medio Oriente

DEPORTES 23 de agosto de 2021 Por Omar EDEN
BRIAN

Cuando se habla de medio oriente para el fútbol argentino, se suele pensar en aquellos millonarios traspasos de jugadores que de tanto en tanto se hacen eco en nuestro fútbol. Uno de los primeros y de los mas simbólicos fue el de Batistuta al Al-Arabi de Qatar, pero la lista es extensa e incluye nombres como Erick Lamela o ahora Alejandro Romero Gamarra. Sin contar el histórico paso de Diego Armando Maradona como técnico del Al-Wasl o del Fujairah en Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, no todo medio oriente es igual, y no todo club está manejado por jeques multimillonarios. Y ahí las historias son muy distintas. 

 Brian Calabrese lo sabía cuando lo llamaron del Mirbat, un equipo recién ascendido en la primera división de Omán para la temporada del 2019/2020. Aún así, aceptó el desafío y emprendió viaje. Lo que no sabía era el calvario que iba a sufrir en ese club, sumado a las complicaciones que trajo después la pandemia, que lo dejaron varado por varios meses en uno de los países menos conocidos del golfo. En diálogo con TN Deportivo el futbolista nos relata su historia.

- ¿Cómo llegaste a Omán? ¿Conocías algo de ese país en ese momento?

A Omán llegué por medio del representante del técnico del Mirbat a mediadios de 2019. Se comunicaron conmigo y lo consulté con mi familia. Al principio lo veía con cierta rareza, pero con el correr de los días me fui convenciendo y cuando me volvieron a llamar para confirmar, agarré mis valijas y me fui. La verdad no sabía nada de Omán, tuve que buscar en Google para ver sus costumbres y su calidad de vida. Pero una vez que me informé ya había tomado la decisión de irme.

Brian nos relata también que las primeras semanas fueron las más complicadas. “Fue un cambio muy grande, no había nunca vivido algo así”, nos dice el futbolista de 25 años, quien sólo tenía un paso en el Atlético de Pantoja en República Dominicana como experiencia previa en el exterior. Respecto de su llegada nos cuenta: “El calor es tremendo, hacían cuarenta grados todo el tiempo cuando llegué, sumado al cambio de horario, las costumbres, y hasta la comida que es muy picante!”. Todo parecía que iba mejorando cuando a las semanas el club le dio un departamento en la ciudad de Salalah, una de las ciudades más importantes del país, aunque no estaba en la capital.

“Si bien el club estaba en el pueblo de Mirbat, yo vivía en Salalah, que es una ciudad mas grande y es muy linda. Es muy tranquila y tiene lindas playas, la verdad nos gustó”, dice. También su presente futbolístico comenzó a mejorar, ya que si bien el club no estaba bien ubicado en la tabla, él empezó a hacer goles. “La liga además era linda, había muy buen nivel, la mayoría de los jugadores de la selección de Omán juegan ahí, y los estadios eran muy buenos. Futbolísticamente me fue bien, aunque el equipo estaba peleando el descenso, yo hice varios goles y veníamos remontando hasta que se suspendió el fútbol”, nos agrega.

Las diferencias culturales también eran notorias, en un país donde el islamismo predomina, quien no esté muy imbuido en aquellas cuestiones puede verse un poco sorprendido. “También la cuestión de la religión es distinta, uno de los primeros días me sorprendí porque en medio del entrenamiento sonaron las campanas y se fueron todos a rezar. Luego uno se va acostumbrando”, nos cuenta.

Sin embargo, mas allá de los usuales problemas de adaptación que se suelen tener, Brian Calabrese sufrió otro tipo de problemas incluso desde su llegada, pues el club nunca le abonó el salario que habían acordado.

- Mas allá de tu experiencia viviendo en Omán, ¿cómo fue tu paso por el Mirbat?

Con el club no la pasé de la mejor manera. No nos pagaron ni un mes de sueldo, imaginate lo que es estar tan lejos y no recibir ni un mes de sueldo. Sólo me daban cinco dólares por día para poder conseguir lo mínimo e indispensable, y después lo demás lo iba cubriendo con mis ahorros. Con eso me las tenía que rebuscar. Fue una decepción grande, porque yo al club le respondí, futbolísticamente me fue bien, pero ellos no respondieron con lo que habíamos acordado y la verdad no fue lindo, fue muy difícil.

Con mis compañeros estábamos todos en la misma situación. Nadie cobraba nada. En el vestuario la situación no estaba bien por eso. Pero a diferencia de otros países, no hacíamos muchas acciones entre todos, como protestas o huelgas. Yo me limitaba a hablarle al secretario deportivo, que directamente no me contestaba los mensaje. Y esto fue antes de la pandemia, después se complicó aún mas.

Todo este relato se profundizó con la llegada de la pandemia a Omán, que en marzo de 2020 entró en un lockdown estricto y suspendió todas las actividades, incluida la liga de fútbol. Con la suspensión de la actividad, el club ni siquiera le daba esos cinco dólares diarios y dejó de tener cualquier tipo de contacto con el jugador. Esas primeras semanas de cuarentena, lejos de su país y en una situación previa que era de por si complicada Brian las recuerda con mucha angustia. “Cuando el club dejó de responder y se suspendió el fútbol por la pandemia, primero hubo un toque de queda fuerte. Unas semanas después pude irme de Salalah con mi novia a la capital, Muscat, con unos amigos que vivían ahí y nos ayudaron un montón en ese tiempo”, relata.

Sin embargo, su calvario por Omán todavía no había terminado. Al estar todas las fronteras cerradas, no tenía forma de regresar a Argentina. “Volver no fue fácil, ya que en un primer momento al estar todo cerrado nos cancelaron el vuelo y por unos meses no pudimos salir de Omán, estábamos varados. Finalmente pudimos conseguir un pasaje de Omán a Frankfurt para tomar un vuelo de repatriación”. De hecho, en su momento su pedido llegó a los medios argentinos: el futbolista estaba desesperado por volver y no tenía forma de hacerlo, ni con quien comunicarse en medio de tanta convulsión. Finalmente pudo regresar varios meses después de iniciada la pandemia, para darle un cierre a su historia.

A pesar de todo esto que cuenta, futbolísticamente Brian Calabrese no se arrepiente de la decisión que tomó. Actualmente se encuentra en juicio con el club por los montos adeudados, y está confiado en que pronto llegará una resolución favorable. Mientras tanto, el delantero sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: goles. Esta vez en un destino un poco mas familiar y menos exótico. Hoy se encuentra jugando en el Wálter Ferretti en la Primera división en Nicaragua, y por ahora la historia parece haber arrancado de una mejor manera: Ganaron sus primeros dos partidos de liga y Brian convirtió su primer gol como futbolista de la institución.

Fuente: tn

   

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