Filtrar peronistas poco confiables, la propuesta de Mauricio Macri para ampliar JxC sin riesgos de traición

POLÍTICA 07 de agosto de 2022 Por Ricardo Carpena*
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Mauricio Macri está a pleno. Postergó un viaje al exterior que tenía pautado porque está preocupado por la situación del país, aseguran en su entorno, y mantiene una agenda endemoniada de reuniones y actividades políticas que son dignas de un candidato presidencial. ¿Quiere postularse realmente? “A veces sí, a veces no tanto”, respondió hace 48 horas en un almuerzo con ex alumnos del Colegio Cardenal Newman. Deja planteada la duda y, a la vez, baja línea a dirigentes y militantes del PRO como si fuera el dueño de la franquicia del partido y no sólo el fundador que se desentiende de sus pasos actuales. Una de sus obsesiones es alertar sobre la pureza ideológica que debe mantenerse sin ampliar el espacio como sea con tal de ganar las elecciones de 2023.

“Mayorías contundentes, pero con nitidez en las propuestas”, repiten sus allegados que es la fórmula que exige el ex presidente a los propios, sobre todo en estas épocas de armado político en donde se cree que la debacle del Frente de Todos dejará en condiciones de ser captados a muchos peronistas desencantados, potenciales aliados de una oposición que necesita sumar muchos votos.

Ahora, ¿se puede sumar a cualquier peronista a Juntos por el Cambio para volver al poder? Algunos líderes opositores creen que para ampliar la coalición hay incorporar figuras sin fijarse mucho en los detalles de su trayectoria. Macri es uno de los que opina lo contrario y buscará que los criterios para integrar dirigentes sean muy restrictivos. Su propuesta es que todo exponente del PJ que quiera incorporarse pase por el filtro implacable de dos peronistas “confiables” del espacio: Miguel Angel Pichetto, el líder del Peronismo Republicano, y Joaquín de la Torre, senador provincial de JxC, ex intendente de San Miguel y dirigente cercano al ex presidente.

Esa suerte de “mesa examinadora”, según cree el ex mandatario, evitaría que se infiltren a JxC kirchneristas arrepentidos o peronistas que cambian de partido como de ropa interior. “Esos son los primeros en traicionar los valores que nos identifican y por los cuales las gente nos valora”, advirtió Macri a sus colaboradores. El nuevo rol de Pichetto y De la Torre será una de las ideas que el ex presidente planteará el viernes próximo a los líderes del PRO en otro de sus almuerzos, interrumpidos desde hace casi dos meses por los viajes que hizo Macri al exterior.

¿Aceptará el resto de los referentes del PRO, sobre todo los presidenciables Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, que sus armados políticos sean fiscalizados de esa forma? Nadie cuestionaría el rigor de Pichetto para detectar la “pureza ideológica” de adherentes peronistas de Juntos por el Cambio, aunque algunos podrían poner en duda a De la Torre, un peronista que fue ministro de María Eugenia Vidal en la gobernación bonaerense y que se convirtió en una pieza clave del libertario Javier Milei para tener una estructura en la provincia de Buenos Aires. “¿Mauricio pretende custodiar así la identidad del espacio?”, ironizó un larretista. Después de todo, la idea de Macri parece más enfocada en monitorear sólo la estrategia del jefe de Gobierno para ampliar JxC.

De la Torre, uno de los selectos invitados al almuerzo organizado por Macri en mayo para agasajar a Mario Vargas Llosa, fue ayer el anfitrión de una recorrida del ex presidente por San Miguel, de la que participó el intendente Jaime Méndez. En este caso, a diferencia de la hostilidad de un canillita y una vecina en su visita a Ituzaingó, a los organizadores les sorprendió que la mayoría de la gente se acercaba para saludarlo y que una sola persona lo criticó a los gritos, pero Macri pudo caminar sin problemas durante 40 minutos por el centro comercial de San Miguel.

Además de la recorrida por San Miguel, como parte de sus incursiones por la provincia para medir la reacción de los vecinos, el ex presidente tuvo días movidos: habló en un encuentro de formación y reflexión sobre liberalismo político y económico, organizado por el diputado Hernán Lombardi, en el que participaron unos 30 militantes, con disertantes como Laura Alonso y la diputada Sabrina Ajmechet y lecturas de “Sobre la libertad”, obra del filósofo y economista inglés John Stuart Mill.

Además, recibió en sus oficinas al diputado Waldo Wolff, el referente de los “halcones” del PRO que hoy está más cerca de Jorge Macri, ministro de Gobierno porteño, aunque sigue recorriendo la Ciudad con la ilusión de lanzar su candidatura para suceder a Rodríguez Larreta. Y, en otro encuentro que pareció digno de un postulante presidencial, Macri compartió un almuerzo con los embajadores del G7 (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón).

En sus contactos, el ex presidente hizo un diagnóstico pesimista sobre la situación del país y consideró que nada mejorará tras la designación de Sergio Massa como ministro de Economía. “No pensé que el Gobierno iba a improvisar tanto -dijo a sus íntimos-. No tiene un equipo de jerarquía y no anunció un plan. Massa no es confiable y lo que necesita la Argentina es inspirar confianza”.

A similares conclusiones llegó Rodríguez Larreta, aunque hasta hace no tanto tiempo se reconocía amigo de Massa. “No creo que solucione las cosas”, afirmó sobre el nuevo ministro en la Bolsa de Comercio de Rosario, ciudad donde estuvo el viernes con 34 intendentes de todo el país en una reunión previa de la Cumbre Mundial de Alcaldes de C40, el evento internacional sobre cambio climático más importante a nivel de las ciudades, que tendrá lugar en octubre en el distrito porteño.

Antes de viajar a Santa Fe, donde estuvo este sábado, el jefe de Gobierno se mostró con el diputado Federico Angelini, vicepresidente del PRO nacional; la senadora de la UCR Carolina Losada, el diputado del PRO Gabriel Chumpitaz, y el diputado provincial Maximiliano Pullaro, del radicalismo, además del armador del larretismo en las provincias, el diputado Omar De Marchi, entre otros.

Pocos días antes, al disertar ante la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Rodríguez Larreta avanzó un par de casilleros más al dar precisiones sobre su propuesta de gobierno: habló de “un plan integral de desarrollo productivo” y dijo que será posible “si este rumbo cuenta con un consenso muy amplio: la situación es tan grave que nadie va a poder resolverla solo”. Y señaló: El próximo gobierno de la Argentina tiene que ser un gobierno de coalición que desactive la grieta. Porque se necesita mucho apoyo para lograr esas transformaciones”.

Patricia Bullrich también atraviesa una etapa de hiperactividad. Está concentrada en la consolidación de su equipo de gobierno, al que se incorporó Silvina Martínez, una experta en la lucha contra la corrupción. No se sumó el radical Alfredo Cornejo, el jefe del interbloque de senadores de JxC, pero sí se mostró con la jefa del PRO en una recorrida por Morón: ¿preanunció una fórmula compartida?

Para Cristian Ritondo, jefe del bloque de diputados del PRO, la crisis no es un impedimento para continuar con su objetivo de convertirse en candidato a gobernador bonaerense, apoyado por Macri y Vidal. En los últimos días estuvo en Merlo y Luján, el lunes irá a Almirante Brown y el miércoles recorrerá La Matanza, el mismo partido en el que estuvo Bullrich y fue hostigada por militantes del PJ.

A ese bastión electoral del peronismo también volvió este viernes Diego Santilli para una recorrida de 10 horas por los barrios Virrey del Pino, Laferrere, San Justo y Villa Madero, junto a Florencia Arietto y Toty Flores. En su agenda figuran Vicente López y San Martín, acompañado por Jorge Macri. “El Colo” dijo a sus íntimos que “Massa no va a funcionar” y se mostró preocupado por las agresiones que sufren en la calle distintos dirigentes políticos: cree que la gente está muy enojada y puede originar episodios de mayor violencia. “No hay que tirar más leña al fuego”, les dijo a sus colaboradores.

El miedo al fantasma del 2001, con una versión reforzada del “que se vayan todos”, unifica a la dirigencia oficialista y opositora. ¿Podrán impedirlo? Macri está viendo que el malestar de la gente crece y no está claro quién lo capitaliza. Por eso repite: “Somos el cambio o no somos nada”. Lo que no está claro es si la gente lo visualizará a él como el encargado de instrumentar el cambio.

 

 

* Para www.infobae.com

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