Señales de “enfriamiento”: alertan que la actividad se contrajo en septiembre

ECONOMÍA 29 de octubre de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
industria-fabrica-trabajo

Luego de una mejor evolución a la prevista en agosto, que incluso presentó un leve crecimiento en términos desestacionalizados frente a julio, la economía comenzó a evidenciar señales de “enfriamiento” en septiembre. Así lo habían adelantado distintos analistas y se reflejó en relevamientos sectoriales. Y así también quedó comprobado en el índice que elabora la consultora Orlando Ferreres.

De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA) de la firma, la economía registró un crecimiento de 3,5% interanual en septiembre, acumulando para los nueve meses transcurridos del año una expansión de 5,6%. Por su parte, la medición desestacionalizada mostró en septiembre una merma de 0,4% respecto al mes previo, mientras que el tercer trimestre registró una contracción de 0,1% en relación al segundo.

“La actividad económica muestra signos de agotamiento para la última parte del año. La medición sin estacionalidad observó para septiembre una contracción mensual, aunque vale aclarar que la estimación de agosto se revisó hacia arriba, pasando de una contracción de 0,1% a una suba de 0,3% en la medición mensual”, señalaron desde Ferreres.

“De todas maneras, el escenario es uno de estancamiento. Con el número de septiembre, el tercer trimestre cierra mostrando a su vez una contracción de 0,1% al comparar con los meses de abril a junio. Para lo que resta del año, no anticipamos un cambio de tendencia sobre actual enfriamiento de la actividad, y los riesgos de un empeoramiento de las condiciones macroeconómicas no son bajos, por lo que la incertidumbre es alta al mirar hacia 2023”, agregó el estudio.

Otros indicadores sectoriales también dan cuenta de un enfriamiento en materia de actividad durante septiembre. Por caso, el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, registró un ligero avance de 0,3% interanual. “Excepto por el freno en la actividad en enero del presente año (-0,5%), el crecimiento de la industria en septiembre es el más bajo desde comienzos de 2021”, señalaron desde la consultora.

En la medición desestacionalizada, en tanto, el indicador presentó una caída de 2,8%. “La actividad se recorta desde abril pasado y en septiembre se colocó sólo 2,9% por encima del registro de octubre de 2021, en el inicio de la fase de recuperación y 6,5% por debajo del correspondiente a abril pasado. Los indicadores que permiten monitorear la sostenibilidad de la fase continúan deteriorándose brindando señales de agotamiento de la recuperación”, agregaron desde la firma.

“A modo de síntesis, la actividad industrial mostró en septiembre un freno en la comparación interanual, al tiempo que los datos para el tercer trimestre mostraron el menor ritmo desde fines de 2020. La medición ajustada por estacionalidad arroja caídas desde abril pasado. En los meses por venir, la industria enfrentará un escenario con mayores desafíos en términos de acceso insumos a partir de la implementación del nuevo SIRA, el recorte en la tracción de la demanda y la conflictividad gremial en ciernes, entre otros”, detallaron desde FIEL.

Análisis

Distintos analistas consultados por Ámbito habían adelantado este posible escenario. Por caso, tal como señaló Eugenio Marí, Economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, de cara al último trimestre hay varias razones que hacen prever un enfriamiento de la actividad económica. “En el plano doméstico, la sequía está golpeando la producción agroindustrial con dureza, en especial de trigo, que es uno de los tres principales cultivos argentinos. Además, en la última parte del año se notarán los menores ingresos por liquidación de exportaciones de oleaginosas (que se adelantaron a septiembre)”, remarcó Marí, quien agregó: “La aceleración de la inflación, que ya se mueve cómodamente a ritmo anualizados de más de 100%, profundizó el deterioro del poder adquisitivo de los salarios y, en consecuencia, del consumo”.

Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, coincidió con el diagnóstico: “En lo que queda del año se espera un parate importante en la actividad económica. Básicamente, de la mano de las restricciones a las importaciones, que le ponen un límite a la capacidad de adquirir en el exterior insumos, materias primas, repuestos e incluso maquinaria, que permitiría producir más. Eso le pone un límite al nivel de actividad y, por tanto, se vería un estancamiento”.

Nicolás Zeolla, economista jefe de FIDE, señaló que estima también que habrá “una ralentización de la economía en la última parte del año, producto de los mayores controles a las importaciones y el impacto de la aceleración inflacionaria sobre el salario”. “Aunque, de todas formas, no veo algo tan brusco y posiblemente la actividad se ubique más cerca del 5% que del 4% en 2022”, detalló el analista.

 

 

Con información de www.ambito.com

Te puede interesar