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El acuerdo con Larreta, la jugada audaz de Patricia Bullrich que alteró el tablero político y tuvo múltiples destinatarios

POLÍTICA 15/10/2023 Ricardo Carpena*
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¿Le alcanzará a Patricia Bullrich haber sumado a Horacio Rodríguez Larreta como el jefe de Gabinete de su eventual gobierno? Sólo se podrá comprobar el domingo próximo a la noche, pero sí se puede afirmar hoy que se trata de una jugada audaz que alteró el tablero político porque apunta a varios destinarios, más allá de que busca asegurar los votos moderados que parecen muy volátiles.

Con su sorpresiva decisión, la candidata presidencial de Juntos por el Cambio le sacó un posible aliado a Sergio Massa en su anunciado gobierno de unidad nacional. En realidad, no lo era porque el jefe de Gobierno explicitó sus diferencias políticas con el ministro-candidato y su alineamiento con Juntos por el Cambio, pero el postulante oficialista dejó entrever su incorporación si gana las elecciones al negar que esté distanciado de Larreta y hacer hincapié en que hace 20 años que son amigos.

Al mismo tiempo, Bullrich quiso dar un mensaje al electorado para diferenciarse del “salto al vacío” que significaría Javier Milei en la Casa Rosada: tener a Rodríguez Larreta en su gabinete le daría mayor solidez política a un futuro equipo de gobierno y será una garantía de experiencia en la gestión.

Pero también hay una señal hacia adentro de JxC: al sellar finalmente la paz con su rival en las PASO, quiso graficar la necesidad de unificar a la coalición opositora y elegir a los mejores para gobernar, sin importar la profundidad de la pelea que habían mantenido. Por algo de ambos lados de la grieta del PRO quedaron algunos resentidos por la elección de Larreta como jefe de Gabinete. Son los fundamentalistas que sienten que la reconciliación de sus jefes los deja desacomodados. En ese sentido, la candidata presidencial y su eventual ministro coordinador contemplaron tardíamente lo que una mayoría de sus votantes les pedía sin resultados positivos: que no se pelearan más y se unieran.

Durante la feroz interna opositora, cada enfrentamiento entre Bullrich y Larreta, en combinación con las tensiones desatadas con Mauricio Macri y otros líderes del espacio, provocaba una caída de 4 o 5 puntos en la intención de voto de JxC, según varias consultoras. El dato causaba preocupación en esos mismos dirigentes que no podían -o no querían- revisar esa tendencia a la disputa permanente. El resultado fue previsible: si se comparan las últimas PASO con las realizadas en 2021, entre Bullrich y Rodríguez Larreta perdieron casi 2,5 millones de votos. No le pueden echar la culpa sólo a Milei.

Así como la competencia en las primarias de 2021 fortaleció a Juntos por el Cambio, en esta oportunidad le causó un daño gigantesco a todo el espacio. Probablemente se debió a la intensidad de la batalla interna, donde en ambas fracciones predominaron las fuertes descalificaciones a los estilos de cada uno. Para un sector del larretismo, Bullrich estaba asociada con los gritos y la violencia. Para una fracción del bullrichismo, Larreta era sinónimo de debilidad y dialoguismo “bobo”.

Bullrich se impuso en las PASO, pero tardó en entender que había quedado segunda detrás de Milei y a una diferencia mínima de Massa. No quería “larretizarse”, pero la demora en reinventar su liderazgo la hizo encerrarse en sus aliados incondicionales y no abrirse hacia esos dirigentes con los que se había enfrentado duramente y que necesitaba de manera imperiosa para sumar más votos. Esa misma desorientación la llevó a tomar distancia de Macri, a quien sus coqueteos con Milei le costaron que Bullrich se irritara con él y lo marginara de gran parte de la campaña luego de las primarias, pero no se puede desconocer ni resignar el predicamento del fundador del PRO en el electorado duro.

Ahora, después del segundo debate presidencial en el que mostró una recuperación del modo “halcón” que la identificó, Bullrich empezó a subir a todos a “la Patoneta”. Los necesita para captar a muchos votantes, aunque también para delinear una nueva forma de conducción que le resultará crucial en caso de llegar a la Casa Rosada y también si no lo consigue: su rol será clave para reconstruir JxC.

El inesperado acuerdo con Larreta avanzó en sintonía con la reformulación de una aguerrida dirigente cuyo lema era “si no es todo, es nada” para pasar a una candidata con chances de convertirse en Presidenta y, por lo tanto, con la necesidad de sumar a todos para no quedarse sin nada.

Hace largas semanas que Bullrich y Larreta mantenían charlas reservadas en las que limaron las diferencias y procuraron estrenar una inédita zona de convivencia. No hubo intermediarios. La ex ministra de Seguridad le propuso hablar apenas triunfó en las PASO, pero el jefe de Gobierno estaba demasiado impactado por la derrota. A mediados de septiembre, antes de que Larreta viajara a Estados Unidos, los dos tuvieron una hora y media de conversación a solas en la casa de Bullrich.

Desde entonces, el alcalde porteño hizo permanentes guiños hacia la unidad opositora y su compromiso para que la candidata de JxC ganara las elecciones generales. “Es lo que corresponde”, era el latiguillo con el que repelía las críticas de sus propios dirigentes por ese gesto de generosidad política hacia una rival que lo había cuestionado de manera impiadosa durante la interna. Del lado bullrichista, sólo Juan Pablo Arenaza, el jefe de campaña de Bullrich, y Derek Hampton, su consultor estrella, sabían exactamente qué se estaba conversando, pero fue una iniciativa que surgió de ella.

El último encuentro para cerrar la designación de Larreta se produjo este viernes a las 8.30 en el departamento de Bullrich, en el barrio de Palermo. Hablaron 2 horas sobre lo que esperaba cada uno de un trabajo conjunto, el plan de gobierno que desarrollarían y cómo imaginaban el día a día en el poder. Luego de ese contacto surgió la confirmación de que Bullrich iba a hacer un “mega-anuncio en conferencia de prensa” al día siguiente, a las 9.45 en el Jardín Botánico, un escenario larretista en donde la ganadora y el perdedor de la interna de JxC posaron al día siguiente de las PASO.

Mientras la noticia se insinuó en algunos medios, cada uno informó los detalles del acuerdo a sus principales referentes. Bullrich convocó a sus principales colaboradores para reunirse a las 9 del sábado en su casa. Allí estuvieron Carlos Melconian, Néstor Grindetti, Cristian Ritondo, Hernán Lombardi, Federico Angelini, Damián Arabia, Sebastián García De Luca, Laura Alonso y Federico Pinedo, entre otros. Lo mismo hizo Larreta, quien llegó con uno de sus dirigentes de más confianza, Emmanuel Ferrario, vicepresidente 1° de la Legislatura porteña. “La interna se acabó”, decretó la candidata al oficializar su acuerdo con el jefe de Gobierno. “Yo dije que si ella me convocaba, iba a estar”, aseguró el alcalde de la ciudad de Buenos Aires. Minutos después, todos caminaron hasta el Botánico y se convirtieron en testigos del anuncio oficial que hicieron Bullrich y Larreta, junto con Luis Petri.

Para algunos, es demasiado tarde para recuperar los votos de Larreta que se fugaron hacia otras opciones ante la desconfianza hacia Bullrich. Para otros, se trata de una maniobra acertada porque mueve el tablero electoral a sólo una semana de la votación. Antes, según creen, los efectos del anuncio se hubieran diluido en este país que produce noticias de alto impacto a granel.

Los bullrichistas de paladar negro están convencidos de que la elección de Larreta para un cargo estratégico le aportará a Bullrich el 20% de votos que en las PASO optaron por el jefe de Gobierno y hasta ahora estaban en duda. “Con ese porcentaje, Patricia se asegura el balotaje”, enfatizan.

En la recta final de la campaña, los dos estarán en casi todas las fotos. Bullrich y Larreta compartirán este lunes junto con Jorge Macri el cierre proselitista en la ciudad de Buenos Aires, el miércoles lo harán en Río Cuarto, Córdoba, adonde también viajará Mauricio Macri, y el jueves en la provincia de Buenos Aires. No se descarta que estén el martes en San Juan y San Luis, distritos en los que hay gobernadores electos de JxC que apoyó el larretismo como Marcelo Orrego y Claudio Poggi.

¿Habrá más anuncios ministeriales por parte de Bullrich? En su entorno lo descartan. Ya están confirmados dos de los maximos funcionarios de su eventual gobierno, como Melconian y Larreta, y, según los estrategas de JxC, serán suficientes para ofrecer la imagen de fortaleza que Milei y Massa no están en condiciones de dar. Falta sólo una semana para comprobar si también aportarán votos.

 

 

* Para www.infobae.com

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