Rafaela enfrenta un serio problema de inseguridad, pero los funcionarios prefieren seguir premiando a los "ñoquis"

OPINIÓN Carlos Zimerman
hoy

Los funcionarios provinciales vienen a Rafaela, hacen declaraciones en compañía de funcionarios locales y, cuando uno los escucha, parece que todo está mejorando. Casi da la impresión de que en Rafaela se vive en un mundo ideal, donde la inseguridad no existe. Sin embargo, la realidad es otra: cuando uno habla con la gente, escucha el miedo que sienten al salir a la calle a partir de las seis de la tarde.

Los funcionarios vienen y entregan "dos pistolas Taser", solo dos, para una ciudad que ya supera ampliamente los cien mil habitantes. Mientras tanto, se designan funcionarios "ñoquis", como es el caso de la rafaelina Natalia Enrico, quien es presentada en sociedad sin que nadie se ponga colorado. Es falso que la inseguridad sea solo una sensación o un invento de los medios: Rafaela es insegura, y los funcionarios siguen mirando hacia otro lado. No quieren hacer lo que deben y no les interesa el sufrimiento de la gente.

Prefieren premiar a la política y gastar dineros públicos pensando en los beneficios de dicha política, que tanto daño nos ha causado durante años, sin encontrar las soluciones necesarias para que la gente en Rafaela, como en cualquier lugar del mundo civilizado, pueda salir a la calle con tranquilidad y sin miedo a ser robada, o regresar a sus casas y encontrar que han sido saqueadas. Rafaela enfrenta un problema de inseguridad, pero los funcionarios prefieren seguir premiando a los "ñoquis".

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