Revisión en marcha: avances técnicos entre Argentina y el FMI y foco en las reservas

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La misión técnica del FMI concluyó con evaluación preliminar positiva y continuará el diálogo.
  • El eje de la revisión se centra en metas fiscales y acumulación de reservas.
  • El Gobierno busca redefinir objetivos tras el incumplimiento de la meta 2025.
  • El Banco Central inició una etapa de compras que mejora su posición externa.
  • Argentina canceló vencimientos con DEG mediante operaciones habituales.
  • Los próximos desembolsos dependerán de la validación técnica del programa.

La segunda revisión del acuerdo financiero entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional entró en una etapa clave tras la finalización de la misión técnica que durante varios días mantuvo reuniones con el equipo económico nacional. Desde el organismo multilateral señalaron que los intercambios fueron constructivos y que se registraron avances relevantes, aunque las conversaciones continuarán en los próximos días en busca de definiciones sobre metas sensibles, especialmente vinculadas a reservas y compromisos fiscales.

La delegación técnica del Fondo Monetario Internacional, encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, arribó a Buenos Aires a comienzos de febrero para evaluar el cumplimiento del programa acordado con el Gobierno argentino en abril de 2025, que contempla un financiamiento total de USD 20.000 millones. El trabajo incluyó la revisión de objetivos macroeconómicos y un intercambio amplio con funcionarios y actores económicos sobre las perspectivas de corto y mediano plazo.

El Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, calificó las reuniones como positivas, en línea con la evaluación preliminar del organismo. El eje de la discusión giró en torno a la meta fiscal proyectada para 2026 y, en particular, al sendero de acumulación de reservas internacionales netas del Banco Central, un punto que se convirtió en el principal desafío operativo del programa.

La cuestión de las reservas aparece como un factor determinante para la continuidad del acuerdo. El Gobierno argentino busca redefinir los objetivos originalmente pautados, luego de que la meta correspondiente al cierre de 2025 quedara fuera de alcance. El desvío estuvo asociado a intervenciones cambiarias destinadas a moderar la volatilidad financiera en un contexto electoral y a la dinámica propia del mercado. Sin embargo, desde comienzos de enero se observa un cambio de tendencia: el Banco Central encadenó varias jornadas de compras que permitieron recomponer parcialmente su posición externa.

La autoridad monetaria, presidida por Santiago Bausili, proyecta una acumulación significativa de divisas a lo largo del año, condicionada por el ritmo de remonetización de la economía y la actividad del mercado cambiario. Este proceso resulta central para consolidar la estabilidad macroeconómica, mejorar expectativas y sostener la hoja de ruta acordada con el organismo internacional.

En paralelo, el cumplimiento de los compromisos financieros continúa siendo un componente esencial del programa. A principios de febrero, el Tesoro argentino afrontó un vencimiento superior a USD 800 millones con el FMI. Para efectuar el pago, el Gobierno recurrió a la compra de Derechos Especiales de Giro —el activo internacional emitido por el organismo— a través de operaciones de mercado. El mecanismo, habitual en este tipo de transacciones, permitió cancelar intereses sin alterar directamente el flujo de dólares disponibles.

Desde el equipo económico explicaron que los DEG funcionan como una unidad de cuenta entre países miembros y pueden utilizarse para reforzar reservas o atender obligaciones financieras. Su valor se calcula en base a una canasta de monedas internacionales, lo que les otorga estabilidad como instrumento de intercambio entre bancos centrales.

El cierre de la misión técnica no implica una conclusión definitiva de la revisión, sino el paso previo a nuevas instancias de negociación. La posibilidad de acceder a futuros desembolsos, estimados por el mercado en torno a los USD 1.000 millones, dependerá de la validación de metas y de eventuales flexibilizaciones acordadas entre las partes. En ese marco, el diálogo técnico continuará siendo la herramienta central para alinear expectativas y sostener el programa financiero en un escenario económico todavía exigente.

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