


Scaloni reveló que sufrió herpes zóster tras el Mundial de Qatar y explicó el impacto del estrés
SALUD Y NUTRICIÓN
Ana COHEN
Cuando Lionel Scaloni levantó la Copa del Mundo en Qatar 2022, pocos imaginaron que meses después enfrentaría una batalla silenciosa relacionada con su salud. En febrero de 2023, apenas tres meses después de la consagración, el entrenador de la Selección Argentina reveló que padeció herpes zóster, una enfermedad estrechamente vinculada al estrés intenso y al desgaste emocional.
Su experiencia pone en evidencia que incluso los momentos de mayor éxito pueden dejar secuelas invisibles en el organismo.
¿Qué es el herpes zóster y por qué aparece?
El herpes zóster, conocido popularmente como “culebrilla”, se produce por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Tras superar la enfermedad, el virus permanece inactivo en el organismo durante años y puede volver a activarse cuando las defensas disminuyen.
De acuerdo con los especialistas, factores como el estrés prolongado, el envejecimiento y determinadas enfermedades crónicas pueden debilitar el sistema inmunológico y favorecer la reaparición del virus.
“Hace poco, el director técnico de la Selección Nacional, Lionel Scaloni, contó que tuvo herpes zóster tras el Mundial de Qatar, en un contexto de fuerte estrés y desgaste emocional. Esto es un claro ejemplo de cómo situaciones de alta exigencia mental y emocional impactan directamente en el cuerpo. El estrés sostenido libera hormonas como el cortisol que deprimen el sistema inmunológico. Cuando las defensas bajan, el virus que estaba dormido encuentra la oportunidad para reactivarse”, explicó el Dr. Lucio Criado, especialista en Medicina Interna.
Una enfermedad más frecuente de lo que parece
Según los especialistas, cerca del 90% de los adultos mayores de 50 años se encuentra en riesgo de desarrollar herpes zóster.
Este fenómeno está relacionado con la inmunosenescencia, un proceso natural mediante el cual el sistema inmune pierde eficacia con el paso de los años. Sin embargo, no se trata únicamente de una enfermedad asociada a la edad.
Situaciones de estrés sostenido, cansancio crónico y enfermedades como diabetes, patologías cardiovasculares, insuficiencia renal, asma o EPOC también pueden incrementar el riesgo.
A su vez, otras condiciones que comprometen las defensas —como el cáncer, los tratamientos de quimioterapia, el VIH o enfermedades autoinmunes como lupus, psoriasis y artritis reumatoidea— aumentan significativamente la vulnerabilidad frente al virus.
Síntomas y posibles complicaciones
Los primeros síntomas suelen incluir picazón, hormigueo, ardor o sensibilidad al tacto en distintas zonas del cuerpo, especialmente en el rostro, el tórax o el abdomen. Posteriormente aparecen las lesiones cutáneas características de la enfermedad.
La complicación más frecuente es la denominada neuralgia postherpética (NPH), un dolor nervioso persistente que puede prolongarse durante meses e incluso años después de que desaparecen las lesiones visibles.
“Más allá de la erupción, el herpes zóster puede dejar un dolor que se prolonga tras la curación de las heridas de la piel, alterando de forma negativa el descanso, el estado de ánimo y la movilidad, lo que puede provocar depresión o retraimiento social en quien lo padece”, señaló la Dra. Verónica Loggia, pediatra e infectóloga.
Además, cuando la reactivación ocurre cerca de los ojos, existe riesgo de desarrollar complicaciones severas que pueden comprometer la visión. Por ese motivo, los especialistas recomiendan consultar de manera temprana ante los primeros síntomas.
Prevención y tratamiento
La prevención ocupa un lugar central en el abordaje del herpes zóster.
“Cada encuentro con el médico es una oportunidad para conversar sobre cómo prevenir este tipo de enfermedades y cómo fortalecer el sistema inmune. La vacunación es clave para reducir el impacto del herpes zóster y otras enfermedades prevenibles”, destacó la Dra. Elena Obieta, infectóloga.
En cuanto al tratamiento, suele enfocarse en aliviar el dolor y controlar las lesiones cutáneas. Cuando el diagnóstico se realiza de forma temprana, los antivirales pueden disminuir la duración y la intensidad de los síntomas.
Actualmente también existen vacunas específicas recomendadas para adultos mayores y personas con factores de riesgo.
El testimonio de Scaloni
El propio entrenador relató cómo atravesó la enfermedad luego de la conquista mundialista.
“Me salió un, un herpe, el famoso herpes zóster, que fue en febrero, después del Mundial, a los tres meses, cuando el cuerpo se relajó. Ahí empecé a tener unas secuelas, digamos, pero que creo que las sacamos adelante con naturalidad”, contó recientemente.
Su experiencia refleja cómo el organismo puede resentirse después de períodos prolongados de máxima exigencia física y emocional.
El caso de Lionel Scaloni funciona como un recordatorio de que el estrés no solo afecta el estado de ánimo, sino también la salud física. Reconocer los síntomas, consultar a tiempo y priorizar el cuidado integral del cuerpo y la mente son herramientas fundamentales para prevenir complicaciones y actuar de manera temprana frente a enfermedades como el herpes zóster.






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