El oro recupera el interés de los grandes inversores y vuelve a ganar terreno en los mercados

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los fondos especializados en oro registraron su mayor ingreso semanal de capital desde enero de 2026.
  • El metal avanzó 2,2% durante la última semana y se ubicó cerca de los 4.700 dólares por onza.
  • Las expectativas de una menor presión de la Reserva Federal sobre las tasas favorecen al oro frente a activos que generan intereses.
  • La demanda también creció mediante ETF, futuros, opciones y compras de bancos centrales.
  • El oro todavía debe superar la zona de resistencia ubicada entre 4.503 y 4.574 dólares para confirmar una recuperación más sólida.
  • Una nueva suba de las tasas reales estadounidenses o una recuperación del dólar podría limitar el avance del metal.

El oro comenzó a mostrar señales de recuperación después de atravesar un trimestre marcado por la volatilidad y una pérdida de atractivo entre algunos grandes inversores. Durante la última semana, los fondos especializados en el metal registraron su mayor ingreso de capital desde enero de 2026, en un movimiento que alcanzó aproximadamente los 5.000 millones de dólares y que volvió a colocar en terreno positivo el promedio móvil de los flujos de cuatro semanas.

La recuperación de las inversiones coincidió con una mejora en la cotización internacional. El oro avanzó 2,2% durante la última semana y se ubicó alrededor de los 4.700 dólares por onza. De esta manera, el metal logró volver a mostrar una variación positiva en lo que va de 2026, aunque todavía con una ganancia acumulada cercana al 0,5%.

Detrás de este cambio aparecen varios factores que comenzaron a modificar las expectativas del mercado. Uno de los principales está relacionado con la política monetaria estadounidense y la posibilidad de que la Reserva Federal reduzca la presión sobre las tasas de interés.

La moderación de algunos indicadores económicos, entre ellos la inflación, las ventas minoristas y la confianza de los consumidores, disminuyó las expectativas de nuevas subas de tasas. Para el oro, esta situación resulta favorable porque se trata de un activo que no genera intereses. Cuando los rendimientos de los bonos aumentan, mantener oro implica un mayor costo de oportunidad. Cuando las tasas dejan de subir o aparecen expectativas de una política monetaria menos restrictiva, esa desventaja disminuye.

El escenario no supone necesariamente que el mercado esté anticipando un recorte inmediato de las tasas. La interpretación dominante apunta más bien a una menor necesidad de continuar endureciendo la política monetaria en Estados Unidos.

Otro elemento favorable apareció en el mercado de bonos y monedas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense registraron un retroceso moderado durante la última semana, mientras el dólar también perdió parte de su fortaleza. La combinación beneficia al oro, ya que un descenso de las tasas reduce el atractivo relativo de los activos que pagan intereses y un dólar más débil favorece la demanda internacional del metal.

Sin embargo, persiste un factor de riesgo: los rendimientos reales de los bonos estadounidenses continúan en niveles elevados. Una nueva suba de las tasas reales podría limitar la recuperación del oro y provocar una toma de ganancias entre los inversores que ingresaron recientemente.

El movimiento de los fondos tampoco surgió de manera repentina. El comportamiento técnico del metal ya había mostrado señales de acumulación durante varias semanas. Entre fines de junio y comienzos de agosto, el precio permaneció dentro de una zona relativamente estable, hasta que posteriormente inició una recuperación cercana al 10% en pocos días.

Ese proceso permitió formar una base de precios y absorber parte de la oferta existente. Luego, el ingreso de grandes flujos de capital reforzó una recuperación que ya había comenzado desde el punto de vista técnico.

La demanda tampoco se concentra exclusivamente en los fondos de inversión. Los ETF respaldados por oro registraron mayores entradas, mientras aumentaron las posiciones compradoras en los mercados de futuros y opciones. Europa encabezó los últimos movimientos de los ETF, aunque también se observaron flujos positivos en América del Norte y Asia.

A este escenario se suma el comportamiento de los bancos centrales, que continúan incorporando oro a sus reservas. Durante el segundo trimestre realizaron compras importantes, aportando un componente estructural a la demanda global que no depende exclusivamente de las expectativas de corto plazo sobre las tasas estadounidenses.

Pese a las señales favorables, el mercado todavía necesita superar determinadas resistencias técnicas para confirmar un cambio de tendencia. La zona comprendida entre los 4.503 y los 4.574 dólares por onza aparece como un obstáculo relevante. Una ruptura sostenida por encima de esos niveles podría fortalecer la recuperación y abrir el camino hacia nuevos máximos.

En sentido contrario, una caída por debajo de los 4.270 dólares volvería a debilitar el escenario alcista inmediato. Por eso, el mercado observa con atención tanto la evolución de las tasas estadounidenses y del dólar como la capacidad del oro para consolidarse por encima de sus principales referencias técnicas.

La reciente entrada de capitales representa, en definitiva, una señal positiva, aunque todavía no suficiente para confirmar un nuevo ciclo alcista. El oro recuperó atractivo, pero su evolución dependerá de la combinación entre política monetaria, dólar, rendimientos financieros y una demanda que, por ahora, vuelve a mostrar mayor profundidad.

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