Los que apoyan a un inmoral también lo son

OPINIÓN 13 de julio de 2021 Por Carlos ZIMERMAN
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Como inmoral denominamos todas aquellas acciones, conductas y comportamientos que se oponen a la moral.

La moral es el conjunto de normas, valores, costumbres y creencias tradicionalmente consideradas buenas dentro de una sociedad y una época determinada, y que, como tales, son tenidas como modelo de conducta. En este sentido, lo inmoral vendría a ser lo contrario a todo esto y, por lo tanto, un antivalor.

La inmoralidad, pues, supone actuar u observar conductas que atenten contra los valores y creencias de la sociedad. Así, actos inmorales serían mentir, robar, engañar, estafar, traicionar, traicionar, ser desleal, etc.

De este modo, es inmoral copiarnos en un examen, mentir a nuestros padres, culpar a otros por nuestros errores, tener dos parejas al mismo tiempo sin que estas lo sepan, trabajar para una empresa y a la vez para la competencia, entre muchas otras cosas.

Inmoral es también la persona que practica actos inmorales. Son inmorales los delincuentes, los mercenarios, los políticos corruptos, los banqueros deshonestos, los explotadores laborales, etc.

Sinónimos de inmoral son deshonesto, condenable, indecente, obsceno, depravado o corrompido.

"Dime con quien andas y te diré quien eres" dice el dicho popular. 

Argentina transita la pandemia con la peor administración, que ya sea por acción o por omisión, hizo las cosas tan mal que hoy llegamos a los cien mil muertos ,con un país en ruinas y sin un horizonte que nos pueda dar esperanzas de que algo cambie en el futuro mediato.

Ninguno de los dirigentes que hoy nos gobiernan podrían estar conduciendo los destinos del país sin que otros dirigentes los hayan apoyado, por lo que estos últimos también son cómplices absolutos y no se pueden sacar el sayo. Quienes apoyan a este gobierno autócrata, que transita cada acto de gobierno al borde de la ilegalidad, son responsables del dolor de tantos compatriotas.

Hace un año y medio prácticamente que estamos en pandemia y los números de Argentina son dramáticos y paupérrimos, más cercanos a un país africano que a una nación que en un momento de su historia ocupó un lugar de privilegio en el concierto mundial.

Miles y miles de muertos, destruidos económicamente, una incertidumbre de los daños colaterales que van a quedar por haber tenido la cuarentena más grande del mundo, miles de ciudadanos varados por el mundo por odio e incapacidad de funcionarios paranoicos y una vacunación escandalosa y vergonzante son algunos de los daños irreparables que vamos a tener.

Tenemos la obligación de no olvidar y no perdonar. Debemos tener memoria y ser coherentes. Los que apoyaron a este gobierno son iguales de responsables. Dentro de muy poco tiempo los ciudadanos tenemos la excepcional oportunidad de demostrarles que nunca más van a jugar con nuestra vida y destino. 

No tenemos derecho a olvidar, no tenemos derecho a perdonar. El país necesita de nuestra coherencia, sepamos votar en forma inteligente y castiguemos al chancho y al que le da de comer.

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