La estrategia de Sergio Massa para aumentar las reservas internacionales del BCRA: los préstamos que se vienen

ECONOMÍA Por Carlos Arbía*
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En los próximos días, probablemente la semana próxima o más tardar antes de fines de diciembre, el gobierno recibirá un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por unos u$s500 millones para engrosar las reservas del Banco Central (BCRA).

Se trata una línea llamada PBL (Policy-Based Lending) por la cual el país que recibe ese tipo de crédito debe mostrar una política macroeconómica sólida según lo determine una evaluación que hagan los técnicos del BID.

Esa línea de crédito PBL no está atada a la construcción de una obra de infraestructura como los créditos de inversión y se podrá sumar a los recursos del país en forma inmediata.

Por lo tanto, se podría sumar al total de reservas internacionales del BCRA que en la actualidad llegan a los 36.600 millones de dólares.

Hay que destacar que este año el BID aprobó un total de 1745 millones de dólares de créditos y se finalizaría el año con un total de 2.370 millones de dólares. La Argentina tiene créditos con el organismo por un total de 12.800 millones de dólares.

En el caso del crédito que aprobaría el directorio del BID la semana próxima, desde el organismo explicaron que "estos préstamos proporcionarán financiamiento flexible líquido a los países que lo soliciten para apoyar reformas políticas y o cambios institucionales en un determinado sector o subsector y esos créditos tienen un límite del 30 por ciento del total de los préstamos del banco".

Sumar la mayor cantidad de dólares
La estrategia del equipo económico es sumar la mayor cantidad de dólares a las reservas internacionales del BCRA.

Massa probablemente viaje en los últimos días de este mes a Washington para tratar de cerrar con el staff del FMI la tercera revisión del acuerdo que incluye el cumplimiento de las metas macroeconómicas cuantitativas del trimestre julio septiembre pasado.

En el equipo económico creen que no habrá problemas y que el FMI aprobara esa tercera revisión.

La gran apuesta de Massa es lograr antes de fin de diciembre la aprobación de las metas del tercer trimestre. En particular la posición de reservas netas para poder recibir antes de fin de diciembre unos 6200 millones de dólares correspondientes a los desembolsos del FMI para repagar los vencimientos de diciembre.

La novedad que se conoció esta semana es que el FMI podría aliviarle la meta anual de reservas netas por segunda vez.

En ese punto hay que señalar que ya redujo el target en 800 millones de dólares al pasar de 5.800 a 5.000 millones de dólares a fin de diciembre por una combinación de mayores restricciones a las importaciones (hecho que se observa actualmente producto del cambio de las SIMI a las SIRA) sumado a alguna creatividad cambiaria como la del dólar soja.

Las alternativas para aumentar las reservas internacionales

Al respecto uno de los mayores interrogantes de los analistas locales y de Wall Street está relacionado con el cumplimiento de las reservas internacionales netas que la Argentina tiene que mostrar a fines de diciembre.

En relación al total de reservas netas que podría mostrar el BCRA a fin de diciembre los analistas del mercado financiero local ven dos alternativas posibilidades.

La primera es que el BCRA sume a las reservas líquidas parte de los desembolsos por unos 6.200 millones de dólares que recibirá del FMI y luego pague los vencimientos en enero de 2023.

La segunda es una opción más arriesgada. Está relacionada con el swap con China que el BCRA contabiliza dentro de sus reservas internacionales totales por unos 18.000 millones de dólares y de las cuales podría contabilizar como reservas de libre disponibilidad unos 5.000 millones de ese total.

Desde equipo económico del ministro de Sergio Massa explican que el cambio más sustantivo es que el swap con China libere unos 5.000 millones de reservas internacionales de libre disponibilidad para que el BCRA los pueda usar para operaciones comerciales en el mercado libre de cambios.

Por ese motivo esa parte del swap se podrían contabilizar como reservas líquidas. Entonces el BCRA podría mostrar, si se realiza la operación antes de fin de año, un total de reservas líquidas mucho mayor al que necesita mostrar a las autoridades del FMI para cumplir las metas del último trimestre del año.  Falta saber si podrá cerrar con un déficit fiscal primario del 2,5 % del PBI ya que este año con las metas de emisión y de inflación de inflación el staff del FMI será muy laxo y contemplativo.

Cambio de autoridades en el FMI: impacto

La novedad es que Massa y su equipo económico deberán negociar con un nuevo directivo del FMI que reemplazará al anterior director para el Hemisferio Occidental, el brasileño Illan Goldfajn, quien estaba a cargo del seguimiento del caso argentino.

Luego de la elección de este como nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en reemplazo de Mauricio Claver Carone el ministro de Economía Sergio Massa y su equipo económico esperan saber quien reemplazará a Goldfajn en la estratégica dirección del Hemisferio Occidental del organismo que está a cargo de monitorear el nuevo acuerdo firmado con la Argentina.

La salida del brasileño, si bien era esperada, porque ya había pedido licencia desde el 24 de octubre pasado abre un gran interrogante sobre quién será en nuevo interlocutor del FMI con las autoridades argentinas.

Por lo que pudo saber iProfesional la decisión del sucesor depende de la Directora Gerente Kristalina Giorgieva. En Wall Street y en los pasillos del FMI se mencionan dos hombres de carrera como Nigel Chalk, un duro dentro del organismo, que no estaba de acuerdo en renegociar el acuerdo firmado por el gobierno de Mauricio Macri. El otro candidato es Luis Cubedu un venezolano que tiene muy buena relación con el equipo económico.

Pero lo cierto que la lista de candidatos debe pasar por una especie de examen con Giorgieva y otros filtros de la gerencia de recursos humanos del organismo.

También el FMI por lo que indica el estatuto podría publicar un aviso en distintos medios de comunicación para cubrir esa vacante. Esto no ocurrió en el caso de Golfanj quien llegó directamente como reemplazo del chileno Alejandro Werner que tuvo que abandonar su puesto porque se lo responsabilizó de no manejar bien el caso argentino en el gobierno anterior.

Armar un colchón financiero

La jugada de Massa sería adelantarse y conseguir para antes de fin de año que las reservas líquidas aumenten en unos 10.000 millones de dólares en un escenario optimista o unos 5.000 millones de dólares en un escenario pesimista.

La razón: armar una especie de colchón financiero por los dólares que se perderían este año y el próximo por la caída de exportaciones agropecuarias como consecuencia de la sequía y un mayor pedido de dólares del sector importador. La última versión es que podría haber una reducción de impuestos para el sector si este utilizará en el futuro dólares propios para pagar sus importaciones.

Este fenómeno climático provocaría una baja en las exportaciones agropecuarias que a su vez podría generar una caída en las reservas líquidas del BCRA. Si a todo esto le súmanos una abundancia de pesos por la fuerte emisión del BCRA el resultado podría ser una inflación mucho mayor a la actual en los próximos meses.

Para el gobierno la situación se complica porque ya cobró por adelantado parte de las retenciones de las exportaciones de trigo a los exportadores. Pero el problema no sólo es la caída de las exportaciones de trigo, sino que también la falta de trigo podría impactar una suba en los precios de harina que los analistas no esperaban para esta última parte del año y que podría impactar muy fuerte en la inflación en diciembre y en enero del año próximo.

De acuerdo a los datos del economista Ricardo Arriazu la sequía le generaría a la Argentina gran pérdida de dólares para el país. "Si la sequía fuese parecida a la del 2008 las exportaciones de granos caerían unos 8.000 millones de dólares" explicó Arriazu.

En tanto que el experto Salvador Di Stefano explicó a Iprofesional que se perderían más de 10.000 millones de dólares de exportaciones y el caso es más grave que la sequía del 2008 porque está es la tercera sequía en tres años seguidos y afectará mucho a la cosecha de trigo que de acuerdo a las estimaciones del especialista pasará de una cosecha de unos 23 millones de toneladas del año pasado a unas 13 millones toneladas este año y por solo eso se perderían unos 3.000 millones de dólares.

Di Stefano explicó a iProfesional que "la actual campaña de trigo no le va a dar al BCRA los dólares que necesita para transitar con tranquilidad el verano y en lo que hace a la de maíz y la soja hubo muy poca siembra de primera y la venta de soja y maíz tardío se puede atrasar si no llegan las lluvias rápido". Esto podría repercutir en una suba de los costos del sector agropecuario y podría llegar también a impactar en la inflación de los próximos meses lo que puede dificultar los acuerdos de precios que busca el gobierno para intentar reducir la inflación.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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