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Daniel Arroyo: "No hay un problema sistémico de corrupción en los comedores sociales"

POLÍTICA 22/05/2024 Agencia de Noticias del Interior
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El diputado nacional de UxP, Daniel Arroyo, reconoció que el Gobierno aumentó la ayuda financiera en la Tarjeta Alimentar, pero remarcó que el problema central es la ausencia del Estado en los barrios. “Si las escuelas, las iglesias y las organizaciones sociales se quedan sin recursos, el narcotráfico avanza”, advirtió en  Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Daniel Arroyo es diputado nacional de Unión por la Patria por la Provincia de Buenos Aires electo en 2021 con mandato hasta 2025. Anteriormente, se desempeñó como ministro de Desarrollo Social de la nación desde el año 2019 hasta el 2021, mismo cargo que ocupó en la provincia de Buenos Aires del año 2007 al 2013. 

Recientemente, con fuertes críticas a la política de asistencia a los sectores populares, advertiste que si el Estado se retira de los comedores avanza el narcotráfico. Probablemente debes ser la persona con más años de función pública en el área de Desarrollo Social. ¿Podrías ponernos en contexto para ver cuánto hay de verdadero y cuanto de exagerado en las denuncias públicas sobre la corrupción dentro de la asistencia social?

Hay que distinguir dos planos. Está claro que hay casos donde evidentemente hay gente que va por la banquina y hace lo que no corresponde, en ese sentido me parece bien la denuncia y que se investigue. 

Ahora, hay que distinguir lo que son situaciones particulares de lo que está pasando en materia social. Una cosa es que haya comedores que no existieron y otra cosa mucho peor es lo que ha pasado en los últimos cinco meses: comedores que no funcionan porque no reciben comida. 

Hay un retiro claro del Estado. Creo que hay que investigar cuando hay situaciones donde claramente hay irregularidades, pero el problema central hoy es que se está retirando el Estado, no solo de los comedores, sino de los barrios, y eso es lo que hace avanzar objetivamente al narcotráfico.

El narcotráfico no nació hace cinco meses en Argentina, viene desde hace mucho tiempo. El que vende droga gana más plata que el que trabaja y es un actor central en el barrio. A eso le pelean, las escuelas, los centros de salud, los curas y los dirigentes sociales; que van buscando hacer otras cosas y armando redes comunitarias y atendiendo, si todos ellos se quedan sin recursos el narcotráfico va avanzando. Me parece que ese es el problema de fondo, más allá de que me parece bien que se investiguen denuncias cuando corresponde.

Me das la misma respuesta que me dio Belliboni en una entrevista el jueves pasado.  Yo les pregunto sobre el pasado y me responden que está bien que se investigue, pero que lo importante ahora es el presente. Creo que la narrativa sobre el pasado tiene efectos sobre el presente, porque si finalmente se instala la idea de que las organizaciones sociales eran una mafia de corruptos y no tenían ningún tipo de control, o comedores que no existían y recibían los recursos, va a tener consecuencias en el presente. Va a justificar que en el presente no se le manden recursos a los que reciben planes sociales. Entiendo que, desde el punto de vista comunicacional, ustedes quieran discutir esto, que es el talón de Aquiles del Gobierno actual. Me gustaría cerrar lo anterior, ¿crees que en las organizaciones sociales hubo un acto de corrupción excesivo? Por ejemplo, en los supermercados, ellos tienen detectado que el 2% de los consumos son robados por los consumidores. En Estados Unidos, Trump está planteando que vayan presos aquellos que roban en las tiendas porque son un 10%. Obviamente no hay organización perfecta, pero hay un grado de error que es el razonable y otro que es sistémico. Me gustaría que con tu experiencia nos ayudes a entender si crees que las denuncias que se están haciendo demuestran que es un problema sistémico o que son las excepciones a la regla que hay en cualquier organización.

La política alimentaria tiene dos partes, una es la Tarjeta Alimentar, que la hice yo, y se basa en una tarjeta que se carga el tercer viernes de cada mes para comprar los alimentos que quieran. No se puede extraer dinero con esa tarjeta, es solo para comprar alimentos. El Gobierno actual aumentó el monto de la tarjeta, eso es algo positivo. De hecho, creo que es lo único que ha continuado de la etapa anterior en la etapa actual, creo que ese es el mecanismo que hay que reforzar. Básicamente, cuando la pensé, qué fue antes de la pandemia, estaba pensada para la calidad nutricional. 

La otra parte son los comedores, que en general son de las iglesias, las escuelas y las organizaciones sociales. En mi opinión, probablemente haya situaciones críticas, pero la red comunitaria, en términos generales, son mujeres que ponen el cuerpo y laburan, que lo hicieron en la pandemia, que lo hacen permanentemente y que buscan que ese comedor sea centro de apoyo escolar, pueda dar una mano cuando hay que vacunar, asista cuando hay problemas de violencia en la casa, etc. La red comunitaria es eso, es una red de gente ayudando y poniendo el cuerpo. Está claro que hay vivos en el medio, pero la red comunitaria es gente comprometida.

¿Vos consideras que el porcentaje de “vivos” que puede haber en estos centros comunitarios es el mismo porcentaje de corrupción que puede haber en la policía o en cualquier institución pública con funcionarios del Estado? ¿O hay una incapacidad de control y los “vivos” crecen?

Creo que acá no hay un problema sistémico de corrupción en los comedores sociales, hay algunos vivos sueltos. Los comedores arrancan en la década del ‘60 en la Argentina, se van extendiendo en distintos momentos, tienen un crecimiento muy fuerte con las hiperinflaciones de los ’80 y los ‘90. 

Yo fui el ministro de la pandemia, no solo estaban abiertos los comedores, sino que se armaban ollas populares porque las escuelas estaban cerradas. Todo ese proceso es una red comunitaria que se lleva adelante en nuestro país, no quiere decir que no haya vivos en el medio. Tiene una gran historia, pero si uno quiere distinguir, la mayoría de apoyo se reconoce en las iglesias y en las escuelas.

Entonces, vayamos al tema del presente y el futuro, ¿vos decís que en la medida de que haya reducción del apoyo a los sectores más carenciados va a crecer el narcotráfico?

Hay dos tipos de políticas sociales, una es transferir dinero, que el Gobierno lo está haciendo, aumentó la asignación universal por hijo, la Tarjeta Alimentar y la ayuda escolar.  Hay una segunda parte que es el territorio, el barrio, ver qué pasa en cada lugar y acompañar al que tiene problemas. En esta segunda parte no se trata de dinero, son distintas instancias de organismos estatales, de escuelas, de centro de salud, de iglesias y de organizaciones sociales que hacen cosas en los territorios.

Cuando ellos no tienen plata avanza el que sí tiene recursos, que es el narcotráfico, porque el que vende droga gana más que el que trabaja. Hay que ser muy cuidadosos, la parte de política social de transferencia de recursos es importante y el Gobierno la ha fortalecido, pero la otra parte, que es el territorio y el acompañamiento no está. Creo que estamos en una municipalización de la crisis. En los territorios están las escuelas, las iglesias, la municipalidad, los centros comunitarios y las organizaciones sociales. Los países en los que se fue retirando el Estado fue avanzando el narcotráfico.

Me gustaría que profundices en el concepto de la municipalización de la crisis. ¿Son los intendentes los que deberían solucionar estos temas o tendría que ser el Estado nacional o provincial?

Tendría que ser el Estado nacional o provincial, pero cae a los municipios. La municipalización es que lo que no se hace desde arriba va al de abajo, que es el intendente. Los vecinos reclaman al que tienen cerca, al intendente, al cura o las maestras. 

Cuando se retira el Estado nacional, las dificultades de las provincias se caen al territorio, y eso genera más fragmentación territorial: cada uno hace lo que puede, hay municipios que tienen mejores recursos, otros que tienen menos, algunos con programas sociales propios y otros sin programas sociales. Cada uno hace lo que puede con lo que tiene. Creo que estamos en un fenómeno de municipalización de la crisis, de retiro nacional y de las provincias, que están sobrepasadas. 

En mi opinión, este fenómeno se dio a principio de los ‘90, luego tuvo otras características y el Estado nacional fue desarrollando políticas sociales con las características de cada gobierno, pero hoy está tronando en un problema importante. Si a todo esto uno le agrega otros temas, como el endeudamiento de las familias, que buscan tomar créditos y viven endeudadas permanente. O le agregas el tema del desempleo, que ya no se da únicamente en el sector público. 

Además, hay un fenómeno de implosión social, de mucha gente que revienta dentro. Todo eso se da en un contexto en donde hay mucha gente que tiene expectativas en el Gobierno, que quiere que todo este ajuste tenga sentido, pero también hay un fenómeno de implosión. Hay mucha gente enojada y la violencia sube rápidamente en la sociedad. Creo que el Estado nacional y los estados provinciales tienen que acompañar, tener gente en los territorios que puedan compensar esta situación. 

Te escuché algunas veces hablar sobre cómo la deuda y dar crédito es el mecanismo de captación del narcotráfico o de cualquier actividad delictiva. Es decir, el que da crédito sabiendo que el otro no puede pagar, para que luego el otro lo pague con el cuerpo, siendo vendedor de drogas, prostituyéndose o de cualquier otra forma ilegal. 

Creo que hoy el fenómeno es el sobreendeudamiento de las familias, a una persona no le alcanza la plata, paga el mínimo con tarjeta, patea para adelante; luego va a la financiera de la esquina, da la vuelta y el que vende droga tiene billete y le da crédito. Luego uno arranca el mes siguiente en -10 y tiene que tapar un montón de agujeros, le queda larguísimo el mes y toma otro crédito para tapar el anterior. 

Presenté un proyecto de ley para que el que debe hasta 200.000 pesos no devuelva más del doble, devolver 500% de interés anual es tener agarrada a una persona permanentemente. A ese fenómeno le agregaría el problema del juego, que está hace rato en los centros urbanos pero implicaba una actividad, es decir, el albañil cobraba el sábado la semana, bajaba del colectivo y se iba al bingo a gastar parte de la plata. 

Hoy no hace ni falta eso, solo tenes que estar clickeando con el celular y los propios pibes lo hacen con juegos online de hasta apuestas deportivas, eso también va generando una nueva adicción, aun en los jóvenes. Estoy presentando otro proyecto de ley para que el menor no pueda jugar, es un fenómeno que genera tensión, adicciones y re-crédito en el caso del crédito, o endeudamiento en el caso de las familias que no les alcanza la plata.  A todo eso, yo lo llamo el territorio, la municipalización de la crisis y lo difícil que está todo en lo cotidiano. Le pondría mucho más acento al problema del endeudamiento en la Argentina, que hace estragos en los más pobres. 

 

 

Con información de www.perfil.com

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