El fuerte relato de Julián Weich sobre su hijo: “Pensé que estaba criando a un drogadicto”

ESPECTÁCULO 27 de septiembre de 2021 Por Julia VOSCO
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Este sábado por la noche, la mesa de Andy Kusnetzoff hizo honor al nombre del programa y, sin lugar a dudas, dio que hablar. Uno de los invitados fue Julián Weich, quien comentó cuánto le costó comprender el estilo de vida que había elegido su hijo.

“Yo cada vez que le digo hippie, el me dice: ‘no, happy’”, expresó a modo de introducción. Luego, explicó cómo la vida de su hijo dio un vuelco inesperado cuando apenas tenía 19 años: “Estudiaba cine, jugaba al rugby, trabajaba en un gimnasio... Un día me dice, ‘me voy de mochilero al norte’”.

Luego, añadió a su relato que él creía que a los tres meses su hijo emprendería la vuelta pero no fue así. ”Yo me hacía la historia, pero no volvió más el pibe, se fue y apareció en México”. De esta forma, lo que comenzó siendo una experiencia, se transformó en un estilo de vida.

A la distancia, Julián Weich reconoce cuánto miedo le producía no poder entender la vida de Jerónimo. “Me preocupé y dije: ‘estoy criando un drogadicto y no me doy cuenta’, porque probaba esto y lo otro. Pensaba, ‘me equivoqué, me equivoqué... ¿Cómo lo recupero a este pibe?’”. En tanto, al embajador de Unicef Argentina se le ocurrió llamarlo, decirle que lo extrañaba, que vuelva y que después lo mandaba de vuelta, “solo para verlo”, rememoró.

Fue en ese reencuentro donde Julián Weich comprendió todo. “Cuando lo fui a buscar a Ezeiza te juro que lo hubiese dejado ir de vuelta, porque yo estaba muy equivocado. Lo que me contaba de su viaje no era mi fantasía, era un viaje de autoconocimiento de él, me hablaba de meditación y de yoga”, explicó. Y agregó que estuvo un mes en el país y luego se fue.

Años después, Julián sintió que él mismo debía pasar por eso, por lo que, al cumplir 50 años, viajó a Panamá para vivir como su hijo. “Viví en la calle, haciendo malabares, en un hostel, durmiendo en la playa... Yo podía pagar un poco más pero me adapté”, manifestó sobre esos 10 días en los que fue “la persona más feliz del mundo”.
Pasado un tiempo, Jerónimo volvió a la Argentina e intentó encajar en la vida urbana. Sin embargo, adaptarse no era algo que lo hiciera sentir bien. “Él está viviendo en Córdoba ahora. Quiso volver a la civilización pero no pudo, se dio cuenta que prefería otra cosa y terminó en Córdoba”, aseguró Weich. Y concluyó: “Es el famoso hippie con obra social, pero solo porque yo se la pago para tranquilidad mía”.

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