2023: ¿Schiaretti presidente y Perotti vice?

POLÍTICA 25 de septiembre de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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 La agroindustria vuelve a estar en el centro de la política argentina, no sólo por la dependencia e implicancias de sus dólares, sino porque su identidad empieza a ser utilizada como nunca por la dirigencia de la región centro como plataforma de gobierno. En ese marco, el peronismo núcleo encabezado por Santa Fe, Córdoba y, en menor medida, Entre Ríos, insiste en convertirse en un vértice del poder de Argentina y cambiar la ecuación.

“Desde la vuelta de la democracia nunca hubo alguien de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, o el interior de Buenos Aires que gobernara Argentina. A lo mejor será el momento de pensar que alguien de estas provincias pueda tener una mirada distinta”.

La frase la dijo el ministro de Agricultura y Ganadería cordobés, Sergio Busso, en el encuentro anual de ACSOJA, Busso no es cualquier dirigente sino un hombre de confianza del gobernador Juan Schiaretti y, antes, de José Manuel De la Sota, y viejo armador del peronismo cordobés. 

La proyección del interior que plantea encuentra fundamentos en la fuerza de la agroindustria. Todo muy lindo los planes de Vaca Muerta, el litio, la minería, el gas para exportar en el futuro, pero lo que está vigente es el campo. Los dólares que necesita el país los da el campo, "la llamada Vaca Viva", agregó como razonamiento el cordobés.

Ese protagonismo con que se ceba la región centro, amparada en el sector agroexportador, se nutre de los tiempos de envión anticentralista en que la distribución de recursos es cuestionada y muy dispar. Se expone en los subsidios del transporte y la energía, pero también en decisiones de índole más profundas. De fondo hay todo un proceso que arranca post 2001 cuando el país tocó fondo y la salida del infierno empoderó a Buenos Aires y al conurbano, y el presidencialismo se posó sobre aquellas necesidades. Quizás hay que ir hasta cuándo se escribió la ley de coparticipación.    

 

Algo similar planteó Carlos Melconian en el mismo auditorio en el que habló el cordobés, tres días antes: "La bronca que tiene (el interior) contra el AMBA y los medios…la Reforma '94 es dolorosa para el interior porque generó una vidriera de candidatos presidenciables y concentración de medios donde lo único que existe es Capital. La grieta no es Macri vs Cristina, es todo".

 

En todo esto se basó Busso para pedir una mirada distinta de la política sobre la región. De hecho, es lo que vienen motorizando el gobernador Omar Perotti y Schiaretti desde hace meses y se endureció en el último tiempo. Empuñan “producción y trabajo” como pilares. Lo mechan con “cultura del trabajo” y así se corren, sin decirlo, de las masas del conurbano. 

 

Es acá la cosa, avisan. Miren a los dispuestos, a los que el círculo rojo banca, a los que el electorado puede votar para hacer eso -sin especificar- que el momento requiere. “Hay que parar la decadencia de hace más de 40 años. Y ahí tenemos la posibilidad de construir una fuerza política que conduzca este país con una mirada distinta a la conocida”, bramó Busso, quien tiene un rol clave para la proyección de Schiaretti.  

“Hasta ahora fuimos siempre dependientes de una mirada capitalina o provincias mucho más chicas y dependientes, de mirada feudal. A lo mejor se nos da la posibilidad u oportunidad de generar una expectativa distinta. Estoy convencido porque hemos probado de todo y a lo mejor tenemos la suerte que sea con alguien de las provincias de acá”, largó. 

 

Perotti y Schiaretti comparten planes a futuro, separados o juntos, y cranean una experiencia electoral nacional desde hace años, pero por una cosa u otra queda en el intento. El cordobés tiene mayor autonomía para lanzarse por no ser parte del Frente de todos (FdT) y, por eso, muchas veces choca con el equilibrio de Perotti. Por ahora son meras coincidencias políticas, ideológicas y productivas que pretenden demostrar como identidad común. No hay más. Pero coinciden en la necesidad de un prototipo hecho en la pampa gringa para pisar la Casa Rosada.

 Fuente: Letra P, sobre una nota de Facundo BORREGO

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