Pullaro cada día más lejos de Milei. ¿Estrategia política o vivir en el pasado?

OPINIÓN Jorge Levin
Pullaro-Milei

JORGE LEVINPor Jorge Levin

El reciente conflicto entre el Gobierno nacional y la provincia de Santa Fe revela tensiones que van más allá de una simple disputa financiera. El gobernador Maximiliano Pullaro se encuentra en el centro de una encrucijada crucial: por un lado, enfrenta la presión del ministro de Economía, Luis Caputo, quien solicita la liquidación inmediata de 800 millones de dólares destinados a obras públicas; por otro, se ve comprometido a proteger los intereses de su provincia. Este dilema no solo es emblemático de una crisis económica, sino que pone de manifiesto la necesidad de un gobierno provincial que no se deje arrastrar por las urgencias del centralismo.
Pullaro ha dejado claro que no cederá a este llamado urgente. "No hay presión que valga", declaró, defendiendo la gradualidad en la liquidación de los fondos. Esta postura no solo es coherente con el principio de responsabilidad fiscal, sino que también subraya la importancia de respetar los plazos acordados para asegurar que las obras se ejecuten adecuadamente y se beneficien a los ciudadanos de Santa Fe. La decisión de Pullaro de no apresurar la repatriación de estos fondos, aunque comprenda la desesperación económica del Gobierno nacional, es un acto de defensa de la soberanía provincial y un recordatorio de que la salud financiera de Santa Fe no puede sacrificarse en el altar de la inmediatez.
Es importante comprender que la urgencia que siente Caputo se debe a la delicada situación financiera del Gobierno central, que enfrenta un déficit considerable y tiene apenas entre 2.000 y 2.600 millones de dólares para afrontar sus obligaciones. Este apuro podría llevar a decisiones que, a largo plazo, resultarían perjudiciales para Santa Fe, especialmente considerando el inminente cambio en el esquema de actualización por inflación que podría encarecer aún más el costo del dólar.
Además, las acciones que Caputo ha implementado para reforzar las reservas, como la concesión apresurada de represas hidroeléctricas y la exigencia de pagos inmediatos, reflejan una reacción ante una crisis, pero también generan desconfianza. No se puede pasar por alto que el famoso "depósito de dólares del colchón" en los bancos, propugnado por el ministro bajo una ley que aún no ha sido promulgada, plantea serias interrogantes sobre su viabilidad y ética.
Pullaro ha sido enfático al señalar que la decisión de no liquidar los fondos de manera inmediata no constituye un rompimiento con el Gobierno central. Sin embargo, su frase "La plata de Santa Fe se cuida" resuena como un manifiesto de autonomía y responsabilidad. Este es un momento crucial en el que se decide no solo el futuro económico de la provincia, sino también el respeto por el pacto federal y la capacidad de cada provincia para gestionar sus propios recursos sin la injerencia de un gobierno nacional en crisis. En este sentido, Pullaro no solo actúa como un administrador de fondos, sino como un defensor de la dignidad y los derechos de su provincia.

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