La Justicia brasileña liberó a la argentina detenida por injuria racial y mantiene en suspenso las cautelares

JUDICIALES Agencia de Noticias del Interior
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  • La Justicia de Brasil ordenó la liberación de la argentina detenida por injuria racial
  • El arresto había sido dispuesto pese a que cumplía medidas cautelares
  • Aún no se definió si continuará la prohibición de salir del país y la tobillera
  • El delito imputado prevé penas de dos a cinco años de prisión
  • La situación personal de la acusada se agravó por amenazas e inseguridad
  • El caso es considerado sensible por el peso cultural del delito en Brasil

La Justicia de Brasil ordenó la liberación de Agostina Páez, la ciudadana argentina que había sido detenida en Río de Janeiro en el marco de una causa por injuria racial. La decisión se conoció durante la tarde del viernes, luego de que la defensa cuestionara la legalidad del arresto dispuesto a pesar de que la joven se encontraba bajo medidas cautelares y con vigilancia electrónica.

La orden judicial fue dictada cerca de las 16.30, hora argentina, y permitió que Páez, de 29 años, dejara la comisaría en la que permanecía alojada desde el mediodía. Si bien al cierre de la jornada restaban trámites administrativos para que pudiera recuperar plenamente la libertad ambulatoria, la revocación del arresto significó un giro en un proceso que había escalado con rapidez en las últimas horas.

El arresto se produjo apenas dos días después de que el Ministerio Público Fiscal de Río de Janeiro solicitara la prisión preventiva de la joven, argumentando que las medidas alternativas vigentes no alcanzaban para neutralizar un supuesto riesgo procesal. Esa solicitud había sorprendido tanto a la acusada como a su entorno, dado que desde mediados de enero Páez cumplía con todas las condiciones impuestas por la Justicia brasileña.

Aún resta definir qué ocurrirá con las cautelares que pesan sobre la argentina. Entre ellas, se encuentra la prohibición de salir del país y la obligación de portar una tobillera electrónica, dispositivos que le fueron impuestos tras la retención inicial de su pasaporte. La defensa aguarda ahora una resolución judicial que determine si esas restricciones se mantienen, se modifican o se levantan en forma total o parcial.

Horas antes de su liberación, la Justicia brasileña había rechazado un pedido para que Páez pudiera regresar a la Argentina y continuar el proceso desde su país de origen. Esa negativa reforzó la incertidumbre sobre su situación personal y legal, en un contexto que se fue tornando cada vez más complejo desde que quedó imposibilitada de abandonar Brasil.

La causa se tramita bajo la figura de injuria racial, un delito que en la legislación brasileña está equiparado al racismo y contempla penas de dos a cinco años de prisión efectiva. Se trata de un tipo penal que no admite excarcelación bajo fianza y que tiene una fuerte carga simbólica y social en Brasil. El expediente quedó a cargo del juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de la Comarca de Río de Janeiro, quien deberá definir los próximos pasos del proceso.

La situación personal de Páez se vio agravada en los últimos días por un episodio de inseguridad en el departamento donde residía de manera temporaria. Según su entorno, tres personas ingresaron al inmueble, lo que la llevó a mudarse por razones de seguridad. Su familia manifestó preocupación por su estado emocional y evalúa viajar a Brasil para acompañarla ante las amenazas recibidas y el nivel de tensión que rodea el caso.

La Embajada argentina en Brasil ofreció asistencia consular y legal, aunque aclaró que no intervendrá en las decisiones judiciales. Desde el entorno de la joven señalan que el pedido de prisión preventiva fue desproporcionado y cuestionan por qué se intentó avanzar con una detención cuando no se habían verificado incumplimientos previos ni indicios de fuga.

La acusación se originó a partir de un episodio ocurrido en un restaurante de Río de Janeiro, donde Páez habría realizado comentarios y gestos considerados racistas hacia empleados del lugar. Para su defensa, la respuesta judicial debe ser analizada en el contexto cultural brasileño, donde este tipo de delitos generan un fuerte rechazo social y suelen ser abordados con un criterio ejemplificador.

Mientras se espera la definición sobre las cautelares, el caso sigue generando repercusiones tanto en Brasil como en la Argentina, en un debate que combina cuestiones jurídicas, culturales y diplomáticas.

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