El Gobierno busca reactivar la reforma electoral, pero enfrenta resistencias en el Senado

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Gobierno busca reactivar el tratamiento de la reforma electoral en el Senado.
  • La eliminación de las PASO y el sistema de colectoras concentran el eje del debate.
  • La Unión Cívica Radical mantiene posiciones divididas sobre los principales aspectos del proyecto.
  • El oficialismo necesita construir acuerdos para alcanzar la mayoría requerida en la Cámara alta.
  • Diego Santilli tendrá un papel central en las negociaciones con gobernadores y bloques aliados.
  • El futuro de la iniciativa dependerá del consenso que pueda alcanzarse durante el tratamiento en comisión.

Tras dejar atrás la crisis política generada por la salida de Manuel Adorni del Gobierno nacional, la administración del presidente Javier Milei procura volver a concentrar sus esfuerzos en la agenda legislativa que considera prioritaria para la segunda mitad del año. Entre los proyectos que el Poder Ejecutivo pretende impulsar nuevamente aparece la reforma electoral, una iniciativa que, pese al respaldo del oficialismo, encuentra resistencias en distintos bloques del Senado y anticipa una negociación compleja.

La propuesta enviada por el Ejecutivo contempla modificaciones de peso en el sistema electoral argentino. Entre los puntos centrales figura la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), así como la supresión del financiamiento destinado a esos comicios. A ello se suma la incorporación de un sistema de colectoras dentro del esquema de Boleta Única de Papel, aspecto que concentra buena parte de las objeciones de la oposición dialoguista.

Si bien dentro del Congreso existe un sector que considera necesario revisar el funcionamiento de las elecciones primarias, la posibilidad de eliminarlas completamente no reúne todavía un consenso definitivo. En distintos espacios políticos surgieron alternativas intermedias que proponen mantener el mecanismo, aunque con modificaciones en su carácter obligatorio o en su modalidad de implementación.

Sin embargo, el mayor foco de debate gira alrededor del sistema de colectoras previsto en el proyecto oficial. Diversos legisladores entienden que esa herramienta podría generar nuevas complejidades en la competencia electoral y alterar la estrategia de conformación de alianzas con vistas a los próximos procesos electorales.

La iniciativa permanece actualmente sin avances significativos dentro del Senado. Se espera que durante las próximas semanas pueda comenzar su tratamiento en la Comisión de Asuntos Constitucionales, ámbito donde el oficialismo intentará abrir una ronda de negociaciones con los distintos bloques parlamentarios para acercar posiciones antes de un eventual debate en el recinto.

En ese escenario, el Gobierno considera fundamental construir acuerdos con sectores aliados y con parte de la oposición. La tarea de articulación política recaerá principalmente sobre el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien tendrá entre sus principales desafíos establecer canales de diálogo con los gobernadores para procurar que sus representantes en la Cámara alta acompañen la iniciativa.

La estrategia oficial parte de una realidad numérica que condiciona cualquier avance legislativo. La Libertad Avanza no cuenta con los votos suficientes para aprobar por sí sola una reforma de estas características y necesita reunir una mayoría que solo puede alcanzarse mediante acuerdos con otras fuerzas políticas.

En ese contexto, el bloque de la Unión Cívica Radical aparece como uno de los actores decisivos. Sus integrantes mantienen posiciones diversas respecto del proyecto, tanto sobre la continuidad de las PASO como sobre la incorporación del sistema de colectoras. Esa diversidad interna convierte al radicalismo en un espacio clave para definir el futuro de la iniciativa.

Algunos senadores radicales consideran que las primarias continúan siendo una herramienta útil para ordenar la competencia política y garantizar la participación ciudadana, aunque admiten que el sistema puede ser objeto de modificaciones. Otros, en cambio, manifiestan reparos principalmente sobre el nuevo esquema de colectoras impulsado por el oficialismo, al entender que podría generar efectos no deseados en la organización de las alianzas electorales.

Mientras tanto, el Poder Ejecutivo procura retomar el impulso de su agenda de reformas luego de varias semanas marcadas por tensiones políticas. La intención es avanzar con proyectos considerados estratégicos para la gestión y demostrar capacidad para construir mayorías parlamentarias pese a la fragmentación existente en el Congreso.

Las negociaciones que comenzarán en comisión serán determinantes para establecer si existe margen para introducir cambios al texto original que permitan ampliar los consensos. En caso contrario, el tratamiento podría prolongarse durante varios meses sin alcanzar las mayorías necesarias para su aprobación.

Por ahora, el proyecto permanece a la espera de su discusión formal, mientras oficialismo y oposición preparan una nueva etapa de conversaciones en la que cada voto adquirirá un valor determinante. El desenlace de ese proceso permitirá conocer si el Gobierno logra avanzar con una de las reformas institucionales que considera prioritarias para esta etapa de su administración o si deberá resignar parte de sus objetivos para alcanzar un acuerdo político más amplio.

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