La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central vuelve al centro de la estrategia económica del Gobierno

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Gobierno impulsa una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
  • La iniciativa busca que la estabilidad monetaria sea el único objetivo de la autoridad monetaria.
  • El modelo del Banco Central de Perú es la principal referencia utilizada por el Poder Ejecutivo.
  • Economistas respaldan una mayor independencia institucional, aunque mantienen interrogantes sobre su aplicación.
  • Algunos especialistas recuerdan que otros bancos centrales exitosos conservan objetivos múltiples.
  • El proyecto deberá debatirse en el Congreso como parte de la agenda económica del segundo semestre.

La modificación de la Carta Orgánica del Banco Central se convirtió en una de las principales prioridades del presidente Javier Milei para la segunda mitad del año. El objetivo oficial es redefinir el funcionamiento de la autoridad monetaria para que tenga como misión exclusiva preservar el valor de la moneda, tomando como referencia el modelo implementado por Perú, considerado por el Gobierno como un caso exitoso de estabilidad macroeconómica sostenida.

La iniciativa forma parte del paquete de reformas que el Poder Ejecutivo buscará enviar al Congreso y apunta a modificar el marco normativo vigente desde 2012. Según la visión oficial, la legislación actual asigna al Banco Central múltiples objetivos que terminan diluyendo su función principal y afectan la eficacia de la política monetaria.

El principal cuestionamiento del Gobierno se dirige al artículo 3 de la Carta Orgánica, reformado durante la presidencia de Mercedes Marcó del Pont al frente de la entidad. Ese texto establece que el Banco Central debe promover simultáneamente la estabilidad monetaria y financiera, el empleo, el desarrollo económico con equidad social y otras finalidades.

Para Javier Milei, ese esquema constituye uno de los factores que explican los persistentes procesos inflacionarios registrados durante los últimos años. El mandatario sostiene que una autoridad monetaria con múltiples objetivos pierde capacidad para preservar el poder adquisitivo de la moneda y considera que la experiencia internacional demuestra la conveniencia de concentrar esa responsabilidad en una única misión.

En ese marco, el Gobierno tomó como principal referencia al Banco Central de Reserva del Perú. La legislación peruana establece que la finalidad esencial de esa institución es preservar la estabilidad monetaria, mientras que sus funciones se concentran en regular la cantidad de dinero, administrar las reservas internacionales, emitir moneda e informar sobre la situación financiera del país.

La experiencia peruana fue uno de los ejes de una reciente exposición realizada por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, quien repasó el proceso de estabilización económica iniciado en ese país a comienzos de la década de 1990. Según explicó, la acumulación de reservas internacionales fue el resultado de un proceso prolongado que demandó varias décadas y estuvo impulsado inicialmente por el retorno de capitales y, posteriormente, por el crecimiento de las exportaciones, la mejora de los términos del intercambio y una progresiva desdolarización de los ahorros.

Desde la conducción económica consideran que ese antecedente demuestra que es posible fortalecer las reservas internacionales sin depender exclusivamente de un tipo de cambio elevado, una afirmación que también busca responder a quienes sostienen que el peso mantiene actualmente un atraso cambiario.

No obstante, el proyecto genera distintos interrogantes entre economistas y operadores financieros. Si bien existe consenso en que una mayor independencia del Banco Central constituye un objetivo deseable desde el punto de vista institucional, algunos especialistas advierten que las decisiones adoptadas por la entidad durante el primer semestre de 2026 no siempre parecieron responder exclusivamente a una estrategia de control de la inflación.

Entre esas observaciones se menciona la expansión monetaria destinada a la compra de divisas para fortalecer las reservas internacionales, una política que, según distintos analistas, implica priorizar simultáneamente otros objetivos además de la estabilidad de precios.

También se recuerda que numerosos bancos centrales de economías desarrolladas mantienen mandatos múltiples sin que ello haya impedido alcanzar bajos niveles de inflación. Uno de los ejemplos más citados es el de la Reserva Federal de Estados Unidos, cuya misión contempla tanto la estabilidad de precios como la promoción del máximo nivel posible de empleo.

A pesar de esas diferencias de enfoque, diversos especialistas consideran positiva la intención de revisar la Carta Orgánica si la reforma fortalece la autonomía institucional del Banco Central y brinda mayor previsibilidad al régimen monetario.

Sin embargo, otro de los aspectos que concentra la atención del mercado está relacionado con el grado de independencia que efectivamente tendría la autoridad monetaria. Algunos analistas señalan que la estrecha relación entre la conducción del Banco Central y el equipo económico encabezado por el ministro Luis Caputo podría generar dudas acerca del funcionamiento autónomo del organismo, incluso si la nueva normativa establece mayores garantías institucionales.

Mientras el Gobierno ultima los detalles del proyecto, el debate comienza a instalarse entre economistas, dirigentes políticos y operadores financieros. La futura discusión parlamentaria no solo definirá el alcance de la reforma institucional del Banco Central, sino también el modelo de política monetaria que la administración de Javier Milei buscará consolidar para los próximos años.

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